A oscuras

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Por Inma Blanco junio 9, 2017  más artículos

 

 

Vivimos con los ojos cerrados y la luz encendida. Somos la especie animal más absurda y estúpida del mundo. Indecentes, egoístas y crueles, calculadores y fríos. Robamos, matamos y mentimos. A todas horas, cosas tangibles e intangibles. A la vez somos ingenuos, amamos y sufrimos, conocemos la felicidad. Somos desde hace no sé cuánto tiempo unos actores en la vida real. Fingimos constamente, fingimos no saber algo o saberlo, amar y odiar, fingimos no tener ganas de llorar, incluso fingimos quiénes somos. Lo peor de todo es que fingimos ser ciegos y sordos para no ver ni oír la verdad.

Conocemos los pasos para encontrar la información que necesitamos, tenemos los medios para hacerlo, pero no lo hacemos. Cambiamos de canal cuando en las noticias están a punto de dar el número de muertes, de engaños, de sufrimiento que ha tenido lugar ese última semana.

Pasamos las páginas del periódico cuando leemos los titulares, sin querer saber más. Incluso ignoramos a los nuestros, a tu amigo, a tu vecino, a tu hijo y a tu padre cuando van a contarte cómo ha sido su fátidico día. Odiamos odiar y sufrir, pero pocos deciden oír y ver la verdad.

Quizás en el salón de casa no encuentres la solución a algunos de los muchos problemas que tejen nuestro día a día y la respuesta sea salir a la calle y buscar. Quizás me equivoco y allí tampoco la encuentres, pero lo habrás intentado y, al menos, y con un poco de suerte, dejes de ser el actor de una obra interminable.

No tenemos trabajo, no tenemos dinero, no tenemos paz, no tenemos vocación, no tenemos ganas… Bueno, me equivoco, ganas sí tenemos, pero de no querer tenerlas. Somos tan tontos que preferimos tener la luz encendida y los ojos cerrados, para estar a oscuras a propósito.

 

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Foto de portada: pinterest