5 escritoras con vida de novela

Por Nina Peña junio 11, 2017  más artículos
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A lo largo de la historia de la literatura nos encontramos con mujeres que, además de escribir, han llevado unas vidas dignas de ser escritas. En distintas épocas y cada una en su estilo, sus biografías están llenas de sucesos que marcaron su devenir literario o su forma de vida. Más o menos conocidas, con mayor o menor éxito literario, hay mujeres cuya realidad supera la ficción y sus vidas son dignas de ser llevadas a un libro.

Hoy repasamos cinco autoras que son un referente en la literatura y que, además, tuvieron una existencia trágica, romántica, o simplemente, infringieron las leyes establecidas de su época para tratar de ser ellas mismas.

 

1. Sylvia Plath

Sylvia Plath fue una escritora estadounidense conocida como poeta y autora de varias obras en prosa. Su libro más conocido fue La campana de cristal. Como poeta fundó el movimiento que se conoce como poesía confesional.

En su vida privada estuvo casada con el poeta Ted Huges, que se encargó, tras su muerte, de publicar su obra poética y que le valió por primera vez un Premio Pullitzer a un autor fallecido en 1982 por sus Poemas completos.

Su azorada vida sentimental y, según dicen, su trastorno bipolar, que hoy no supondría ningún problema que no pudiera ser tratado médicamente, le hacían caer en una depresión tras otra. Se suicidó el 11 de Febrero de 1963. Tras prepárarle el desayuno a sus dos hijos, selló puertas y ventanas y se asfixió con la llave del gas del horno.

 

2. Emily Brontë

Emily pertenece a la prolífica familia de las hermanas Brontë junto a Charlotte y Anne, todas ellas escritoras, y su único hermano Branwell, que vivió siempre a la sombra de sus tres hermanas y que también era escritor.

Autora de una sola novela, también escribía versos y relatos, llegando a publicar las tres juntas una colección de poemas titulada Poesías de Curre, del que se vendieron solo dos ejemplares. Con Cumbres borrascosas, Emily marca un hito dentro de la narrativa romántica inglesa poniendo una voz profunda, genuina y desgarrada en la historia y que sigue siendo objeto de veneración.

De salud muy frágil, tanto ella como toda su familia, se sabe muy poco de su vida personal salvo que murió en 1848, poco después de la muerte de sus hermanos Anne y Branwell. Muchos nos preguntamos qué habría sido de la literatura si Emily hubiera dispuesto de más tiempo…

 

3. Anaïs Nin

 

Anaïs Nin fue una escritora controvertida que tuvo que imprimir sus propios relatos porque los editores de aquella época los consideraban demasiado escandalosos. Comenzó a escribir a los once años, tras el abandono de su padre, hecho que la marcó profundamente y que arrastró durante toda su vida. Fue una de las primeras mujeres en escribir literatura erótica y se convirtió en un icono de la liberación femenina.

Fue bailarina de flamenco y modelo, que aburrida de una vida un tanto superflua, comenzó a escribir novela convencida por H.D. Lawrence. Conocida amante de Henry Miller, fue iniciada por la esposa de este en el voyerismo y en las relaciones lésbicas.

Aún más controvertida fue la relación con el padre al que reencontró tras veinte años y con el que comenzó una relación incestuosa que más tarde ha sido negada por su hermano, pero que ella plasmó en su libro La casa del incesto.

En 1940, obligada por necesidades económicas, se dedicó a escribir relatos eróticos para un adinerado lector anónimo y que le permitía seguir sufragando los gastos de edición de sus libros. Con una existencia llena de viajes, reencuentros y una agitada vida sentimental, en 1966 se publicaron sus diarios que obtuvieron un éxito absoluto y que ya constaban de un total de treinta y cinco mil páginas y que de hecho, siguen reeditándose actualmente con éxito de ventas.

Nin ha sido aclamada por muchos críticos como una de las más notables escritoras de literatura erótica femenina. Fue una de las primeras mujeres en realmente explorar el mundo de la literatura erótica, y ciertamente la primera mujer occidental destacada por escribir literatura erótica. Antes que ella, la literatura erótica escrita por mujeres era muy escasa, con algunas pocas notables excepciones.

 

4. Mary Shelley

 

Mary Shelley será siempre conocida por ser la escritora de Frankenstein, sin embargo, fue una excelente narradora, dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa. Hija de la feminista Mary Wollstonecraft, que murió al dar a luz, arrastró, según dicen, un sentimiento de culpabilidad durante toda su vida hasta el punto de que el monstruo de Frankenstein es una metáfora de ella misma.

En 1814, comenzó una relación sentimental con Percy Bysse Shelley que a su vez estaba casado. Tras viajar con él por toda Europa, cuando regresaron a Inglaterra Mary estaba embarazada de su primera hija que murió poco después de dar a luz. Durante esos años tuvieron que enfrentarse al desdén social y a la penuria económica. Pudieron casarse tras el suicidio de la esposa de Percy, que fue otra muerte sobre la conciencia de Mary.

Su segundo y tercer hijo murieron poco después de que diera a luz a su cuarto vástago, el único que logró sobrevivir. Murió a los 53 años víctima de un tumor cerebral tras una vida llena de muertes y enfermedades.

 

5. George Sand

 

Conocida familiarmente como Aurore, nació en París, hija de un aristócrata y una madre de familia acomodada. En 1822, contrajo matrimonio, del que nacieron sus dos hijos. En 1831, se separó de su esposo y cinco años más tarde logró el divorcio. Desde ese momento vivió una vida independiente e intelectual huyendo de los cánones establecidos para la mujer en aquella época. También fue después de separarse cuando comenzó a usar ropas masculinas, algo realmente impensable entonces, aunque en las reuniones sociales seguía usando prendas femeninas. Esto le permitió moverse por París con total libertad y tener acceso a lugares que, por su condición de mujer, le estaban completamente vedados. Se la relaciona sentimentalmente con Alfred Musset y con Frédéric Chopin.

Sand pasó el invierno de 1838-39 con sus hijos y Chopin en una casa (Son Vent) de Establiments, cerca de Palma, y tras ser sacados desconfiando de la enfermedad de Chopin, en la Cartuja de Valldemosa en Mallorca. Este viaje fue luego descrito en su libro Un invierno en Mallorca, publicado en 1855. Su círculo de amistades y contertulios era realmente impresionante: Franz Liszt, Delacroix, Víctor Hugo, Balzac, Julio Verne y Flaubert, nada más y nada menos, acudían a su domicilio y frecuentaban su compañía.

Sus novelas más conocidas fueron Indiana, Leila, El compañero de Francia o Los maestros soñadosaunque su trabajo es realmente prolífico, tanto en novela como en teatro, ensayo y crítica. Sand fue también conocida por su implicación política en la Columna de París, donde tomó parte por la asamblea de París y en contra de los comuneros, a los cuales había que reprender con violencia, según sus palabras.

 

¿Las conocías? Hay tantas historias de mujeres olvidadas, que es más que necesario revivirlas todas y saborear sus experiencias vitales como si de la mejor novela de ficción se tratase.

 

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Foto de portada: pinterest