Las mujeres conductoras de Pakistán

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Por Nieve Cruda mayo 25, 2017  más artículos

 

Las calles de Lahore en Pakistán son bulliciosas, los hombres pasean, aprovechan la sombra de los árboles en los días de calor. Los hombres llenan los coloridos mercados, toman el té, pasean despreocupados. Los autobuses se abarrotan y los bicitaxis se pelean en las calzadas por encontrar su sitio.

 

Esta imagen exótica sería idílica si no fuera porque en la postal vemos una nota discordante, algo no encaja en la visión total de la panorámica. En las calles de Lahore apenas hay mujeres. Las pocas que vemos en lugares públicos son mujeres que caminan nerviosas y asustadas.

Las mujeres de Lahore se sienten libres en espacios cerrados en compañía de otras mujeres. Se visten como quieren, se peinan como les apetece y hablan de lo que les da la gana. Pero, cuando acaba ese momento, se vuelven a cubrir el cuerpo, abren la puerta y salen al exterior.

Las mujeres de Lahore sufren acoso en las calles, viven en la urbe en una inseguridad constante.

La gran mayoría tienen que luchar diariamente contra la sociedad, sus familias y contra sí mismas. Ahogadas por el sentimiento de derrota que supone vivir en un país donde la vida de la mujer vale nada o casi nada. 

De esa lucha interna y social surge la iniciativa del taxi rosa o Pink Rickshaw. Mujeres que conducen a otras mujeres, mujeres que ayudan a otras mujeres.

Mujeres separadas, repudiadas, privadas de formación académica, algunas de ellas con discapacidades, la mayoría madres de familia con poco o ningún recurso económico. Estas heroínas han abierto una brecha social. Cada una de ellas maneja ahora su propio negocio. Acompañan a otras chicas en sus trayectos al trabajo, a sus casas o quehaceres diarios. Con una pequeña inversión, no solo conducen personas, sino que conducen sus propios destinos.

El mensaje es claro: El miedo se acaba si todas salen, si se produce la unidad, el empoderamiento y, en consecuencia, la toma masiva de los espacios comunes.

La luz de las calles de Lahore se ha tornado rosa. Una marea imparable que inunda la ciudad, un torrente de cambio que ha llegado para quedarse.

 

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Fuente: Maham Javaid

Foto de portada: