Ser feminista, ¿la moda de esta temporada?

 4867
Por Inma Blanco junio 1, 2017  más artículos

 

Las modas son las modas y si las modelos de Victoria Secret’s, las Kardashian o cuatro blogueras suben a Instagram una foto con la típica bata de franela, esa que todas las abuelas tienen como fondo de armario, os aseguro que también os la pondréis. Lo que me parece más triste de todo esto no es que el referente de millones de jóvenes sean unas excéntricas millonarias preocupadas por fiestas y bolsos caros, que también, sino que las modas no solo se quedan en telas, texturas y poses. Las modas arrasan por donde pasan y, como aquellos pantalones de campana en los 70, llegan y se quedan. Lo realmente preocupante es que llegan al vocabulario y hasta el modo de pensar, “¡claro que sí, guapi!”

Ahora para ser toda una it girl, tienes que ser feminista. Aunque no sepas qué significa ni qué busca el movimiento, con tener una camiseta y subir un pie de foto o un tweet que lo deje claro es suficiente. Que se lo cuenten a Dior con su We Should All Be Feminist o la versión low cost de Inditex con su Everybody Should Be Feminist. Divinas, sí, ¿con sentido? Eso lo dudo. Comercializar el feminismo es difícil, por no decir imposible, aunque lo que proclaman estas camisetas utilizadas como bandera de la nueva moda, no es ni por asomo parecido al concepto real.

La liberación de la mujer comenzó a raíz de la Revolución Francesa y terminó de forjarse gracias al resto de revoluciones liberales burguesas. Su único objetivo residía en desatar a la mujer de las cadenas de la sociedad, atadas en el machismo, la desigualdad jurídica y la ausencia de libertades y derechos. Un movimiento con raíces sólidas, conseguir la igualdad de derechos, libertades y oportunidades para las mujeres.

En la actualidad, la mayoría asocia este movimiento a un sinfín de lamentaciones en contra de una sociedad estereotipada hasta la saciedad. Esto comenzó a darse a conocer alrededor de los años 90 y las numerosas revueltas y manifestaciones americanas que pedían un aumento de sueldo y un hueco en el mundo laboral más abierto para las mujeres. 

 

Ahora, un siglo después, la moda ha llegado a las jovencitas y la clave es hacerse las interesantes hablando de patriarcado, defender usar short y hacer topless en cualquier playa. Muchas creen que esos son los primeros pasos para gobernar el mundo. Lo siento, de corazón, pero tengo que deciros de buena tinta, como jovencita que soy, que esa no es la forma ni el fin que se busca. A todo ello, le sumamos “Los hombres dan asco”, “No los necesitamos”, “No me digas piropos", "Mi cuerpo es libre” o “Hilary for president”. Son muchas de las frases que inundan las redes sociales, pintadas en la calle, carteles y desgraciadamente, hasta camisetas.

 

Para mí no es un problema, aunque pueda parecer lo contrario, cada cual que piense como quiera. Eso sí, este movimiento que proclaman mujeres, marcas y anuncios de televisión no es Feminismo. Este término se acuñó para un concepto muy diferente al que tiene ahora. Y no, el feminismo no es sinónimo de enfado. No quiere venganza contra los hombres. No busca atarlos a una cocina con un delantal, que sean exclusivamente amos de casa, ni que cobren menos que nosotras. Ni siquiera pide que sufran los dolores menstruales una vez al mes para que aprendan la lección. El feminismo se basa en la igualdad, en abolir todos los prejuicios sociales que han lapidado a la mujer entre una cocina y trapos que planchar durante siglos, en un sueldo mísero y en el robo de sus derechos, una liberación real de la misma. Como diría la activista, psicóloga y feminista Christina Hoff Sommers, que intenta devolver la cordura al movimiento, "Que hombres y mujeres usen su estatus de igualdad para ser felices como quieran".

 

Vivimos en un momento perfecto para expandir una idea. Se hace de forma rápida, sencilla y hasta barata. Leemos, escuchamos y vemos mucha información a lo largo de nuestro día. Ojalá hubiese sido así en los inicios. Ahora las cosas están muy confusas, todas dicen ser feministas, pero no todas saben qué significa. Yo lo soy o eso creo y, aunque parezca mentira, no odio a los hombres, no pido que todos piensen como yo, no pienso que la mujer sea más, tampoco que ellos sean menos. Por supuesto, tampoco llevo camisetas con las que gritar a los cuatro vientos que apoyo a la mujer y sus derechos. Eso me lo guardo para mí, lo pienso yo y no necesito que todos me bailen el agua. Es el momento perfecto para poner de moda el Feminismo, el problema es que han puesto de moda un concepto equivocado que nos empieza a pasar factura.

 

El Feminismo está para eliminar las piedras en los bolsillos que ha llevado la mujer durante siglos y crear su sitio a la altura del hombre, no para despreciarlo o sepultarlo al inframundo, que es lo que pretenden hacer creer los enemigos del mismo con términos como "Hembrismo" o "Feminazismo" utilizados como sinónimos del primero. El Feminismo sigue siendo necesario hoy en día, no es algo que podemos olvidar, como piensan algunas mujeres que hoy gozan de esos derechos sin ni siquiera preguntarse gracias a quién, y que luego escupen sobre el feminismo y hasta afirman no necesitarlo. 

Aun así, tranquilos, no todo está perdido, estamos a tiempo de corregir los errores, de leer, de informarnos, de comprometernos, de caminar junto a ellos, de ser iguales siendo tan distintos, tan únicos. No tiene que ser tan complicado. Si Ylenia está en ese proceso de deconstrucción, creemos que puede cualquier mujer que haya sucumbido al odiado patriarcado durante años. Todos podemos salir del letargo. Solo hay que querer y escuchar, entender y aprender. No es solo cuestión de ponerse una camiseta, o reivindicar el uso del short, cosa que debería ser algo totalmente normal y no un signo de rebeldía. 

Por último, para cerrar nuestra reflexión sobre las modas, damos la bienvenida a la última que ha lanzado la firma Green Coast, la marca de moda joven de El Corte Inglés, que ya ha supuesto la indignación de muchas y muchos: una camiseta con la palabra 'feminist' (feminista), pero con la primera sílaba "fe" tachada y sustituido por "fun" (divertido), dando como resultado el extraño galimatías teñido de rosa princesa "funminist", lo que no deja de ser una ofensa más para este movimiento que pretende conseguir algo, un entendimiento, la igualdad y la justicia por igual para todos, hombres y mujeres. Pero, claro, es más "divertido" tomarlo a broma y contraponer esta moda pasajera por otra mejor, la diversión, la despreocupación y el rosa como color asociado a la mujer y a los roles de género. ¿Acaso el feminismo ya no está de moda? Parece que el mensaje que nos manda el gran gigante, secundando las lecciones de influencers puestas en el tema, es que ya no lo necesitamos, por tanto, ala, a disfrutar. En palabras de King Jedet, "¡Hasta luego, Mari Carmen!"

 

 

Recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!

Foto de portada: pinterest