¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?

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Por María Fernández agosto 25, 2017  más artículos

 

Llega el jefe, tan carismático como siempre, con su perfume caro, su móvil inmenso y su cartera de cuero abarrotada de billetes morados. ¡Todos firmes! Agachad la cabeza para que pueda mirar por encima del hombro, mejor aún, a sus súbditos. La superioridad se palpa en el ambiente, y la diferencia entre sueldos también. Nadie abre la boca hasta que da permiso para ello, pero cuidado con lo que dices, podría recortarte el sueldo.

Foto de portada: pinterest