La fuerza, el miedo y el corazón

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Por Nieve Cruda mayo 22, 2017  más artículos

 

Fuerza, algunos aseguran tenerla, otros la basan en la potencia muscular del cuerpo. Los codiciosos enanos mentales que nunca fueron capaces de crecer envidian a los que la poseen.

La mayoría la sentimos como granos de arena en un puño. Según pasa el tiempo, los granos se escurren entre los dedos sin que puedas hacer nada para evitarlo.

Para aquellos que la temen por carecer de ella… La fuerza reside en el grupo, en la masa, en la mierda cantante y danzante que conforma nuestra situación actual planetaria.

 

¿Idealizamos la fuerza al igual que lo hacemos con la felicidad?

La fuerza no está en ninguna parte, no aparece ni desaparece, no es algo tangible que podemos recuperar cuando se nos antoja (la teoría de querer es poder es bastante relativa).

La fuerza no está… La fuerza “ES”.

La fuerza soy yo, la fuerza eres tú. Forma parte indisoluble de cada uno de nosotros y la traemos impresa en los cromosomas de nuestra herencia genética.

La fuerza es el alimento básico del instinto, la pervivencia, lo que nos hace caminar hacia adelante y salir de situaciones límites o peligrosas.

 

¿El mayor enemigo de la fuerza? EL MIEDO

El miedo mata la mente. No hablo del sentido de auto conservación, ese que hace que no te tires por una ventana o evites riesgos innecesarios para tu integridad física.

Un bebe recién nacido lanzado a una piscina es capaz de nadar. Un adulto que ha aprendido el pavor al agua y la incapacidad para flotar tiene muchas papeletas para terminar ahogándose. Ese tipo de miedo es educacional, heredado de nuestros padres, contagiado por las miles de personas que nos rodean, servido hasta en la sopa por la mass media y conjugado como un falso verbo en nuestras peores pesadillas.

 

La debilidad se alimenta de nuestros miedos, nuestra cabeza crea manipulaciones, justificaciones, simples vías de escape para evitar hacer lo que el corazón y el instinto nos dictan.

No existe lugar en la tierra donde puedas ocultarte de ti misma. En la oscuridad y soledad de tu cuarto, cuando apagues la luz, sabrás lo que hay, sabrás lo que pasa.

 

La gente está sola, la gente se aburre muchísimo, construyen prisiones de cemento, compran miles de cosas de las que acaban usando la mitad...

Jugamos al juego de ser salvadores y salvados vía wireless. Conectados a ojos que no ven, oídos que no escuchan. Historias repetidas, vividas y por vivir.

La gente está sola y aburrida… Pero, esto también es incierto.

 

 

La gente no está sola, se siente sola y antes de penetrar en una tormenta pasamos por la complacencia, la compresión y la condescendencia, aunque sea mentira.

Pero la tormenta siempre llega y es una ocasión perfecta para dejar que la crisis arrastre todo lo superfluo en ti. El agua te lavará la cara y el viento ayudará a tu barca a coger velocidad. Habrás sobrevivido. Sabrás que tu fuerza siempre estuvo ahí.

Y en tu viaje de vuelta a casa te tomarás tu tiempo, integrarás todas las piezas del puzzle disfrutando de cada segundo como si fuera el último.

 

A partir de ese momento, te darás cuenta que solo Tú y nadie más que tú toma las decisiones de tu vida. Tú eliges con quien caminar. Nunca más te sentirás sola, ni tendrás la necesidad de demostrar nada a nadie salvo a ti misma… y dar todo aquello que te nazca del corazón.

¡Tómalo! ¡Tuyo es! ¡Mío También!

Aquí estoy.

Que la fuerza te acompañe.

 

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Foto de portada: pinterest