Ámala

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Por Rebeca Birdea mayo 24, 2017  más artículos

 

 

 

Ama todas sus virtudes, sus ojos azules y esos labios que te quitan el aliento cada vez que la besas. 

Ama su pelo rebelde que jamás consigue controlar. 

Ama sus manos que ponen tus pelos de punta con tan solo rozar tu piel. 

Ama sus defectos, sus manías, sus torpezas.

Ámala.

Aprovéchala cada minuto, cada instante.

No dejes escapar ni una sola oportunidad para hacerla sonreír y que ilumine tu vida.

No te olvides nunca de que es frágil, y muy fácil de romper, así que ve con cuidado. 

No la juzgues, aunque quizás antes de saber su historia lo hayas hecho. 

Todavía no sabes por todo lo que ha pasado y, aún sabiéndolo, no podrás entender su dolor.

Ámala cuando sonríe, cuando hace tonterías, cuando se ríe a carcajadas, cuando te abraza con fuerza después de muchos meses sin verte, cuando te besa con pasión, cuando te dice lo mucho que te quiere.

Pero, sobre todo, ámala cuando esté cabreada, cuando la vida carezca de sentido para ella, cuando se derrumbe y no sepa cómo levantarse, cuando no quiera más que llorar como una niña, cuando su mundo se desmorone, entonces, quédate, y ámala.

 

 

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Foto de portada: pinterest / Sara Herranz