La xenofobia analizada por alumnas y alumnos de Bachillerato

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Por Q junio 21, 2017  más artículos

 

Lo que a continuación podréis leer es parte de un trabajo que mis alumnos han realizado sobre la xenofobia. Para documentarse, les pedí que retrocedieran unos años y conocieran la mirada de tres mujeres columnistas, Maruja TorresRosa Montero Almudena Grandes. Me ha entusiasmado leerlos y ver que aún hay una esperanza en los jóvenes y que solo necesitamos unirnos con un mismo objetivo, EDUCAR, ENSEÑAR A AMAR y repudiar todo tipo de violencia o acoso... Si ya nos leéis, esto os resultará familiar, pues ya publicamos otros trabajos de mis alumnos sobre violencia de género, bullying, feminismohomofobia, cánones de belleza y educación.

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La xenofobia es el miedo, rechazo u odio al extranjero, con manifestaciones que van desde el rechazo, el desprecio y las amenazas, hasta las agresiones y asesinatos. Una de las formas más comunes de xenofobia es la que se ejerce en función de la raza, por ejemplo, el racismo.

 

 

Término de racismo y xenofobia

El racismo es una actitud discriminatoria que consiste en considerar que las personas que tienen unos determinados rasgos físicos, como, por ejemplo, un tono de piel diferente, son por ello inferiores intelectual, social y moralmente al resto de personas que no tienen esos rasgos. Una persona racista tiene la creencia de que existe una jerarquía de razas humanas inmutable.

Xenofobia" significa "miedo al extranjero". Esta actitud se da cuando una persona siente miedo o rechazo hacia otra persona que ha llegado a su “territorio” procedente del exterior. Habitualmente aflora cuando una persona se siente amenazada por otra recién llegada a la que no conoce y piensa que esa persona va a hacer que su bienestar decrezca.

 

En el artículo “La gotita” (2008), Maruja Torres enlaza la ciencia actual con nuestra procedencia y nuestras ideas patrióticas. Nuestra sangre revela que venimos de países totalmente distintos, pero nuestra mente tiene las fronteras muy marcadas.

No somos ni mejores ni peores que cualquier otra persona por nuestra procedencia. ¡Todos somos iguales, pero diferentes! El color solo está en la piel. Como dice Maruja: “Hay polis europeos cuyo corazón se vuelve de piedra cuando ven un rostro oscuro”. ¿Por qué? ¿Acaso conoces a esa persona de algo? No, y sin saber nada de él/ella, l@ tratas con menos respeto que a cualquier otro que tenga tu mismo tono de piel. Debería darnos vergüenza que a estas alturas exista gente que piense de esta forma.

En la actualidad, son muchos los defensores de la diversidad racial y de la igualdad. Por ejemplo, los manifestantes en contra de las ideas racistas del nuevo presidente de EEUU, Donald Trump.

¡Merecemos igualdad!

 

Rosa Montero, en su artículo titulado "Bello y real", nos cuenta una historia sucedida en Nueva York. Un chico, o mejor dicho “héroe” musulmán, recibe una paliza por ayudar a tres muchachos judíos. Esto es un ejemplo de sucesos que suelen pasar frecuentemente en la actualidad, en la que la violencia para ser la reina de las pistas de baile de la desigualdad.

Rosa Montero nos habla de este “héroe”, llamado Hassan Askari, un joven bengalí de 20 años. Hassan viajaba en el metro por la noche, y como se encontraban en épocas navideñas, todos se felicitaban unos a otros. En ese momento, tres muchachos judíos desearon una “feliz Jánuca”, que es una celebración hebrea. Consecuentemente, un grupo de energúmenos cristianos se fueron hacia ellos mientras gritaban “¡Judíos de mierda!” y les empezaron a pegar. Los muchachos judíos pidieron ayuda y Hassan, que estaba observando todo lo que estaba sucediendo, fue el único que les ayudó y se enfrentó a los agresores. Lamentablemente, el joven musulmán también recibió una paliza. Sin embargo, al final, la policía consiguió detener a estos matones. Rosa se refiere a todo esto como si fuese un cuento de Navidad, ya que los actos bondadosos suelen recordar a cuentos. Además, nos quiere hacer ver que nos es más fácil creer en el mal y el horror que reconocer los actos de buena fe. Son muchos los actos generosos y compasivos que pasan desapercibidos día a día, sin embargo, el horror es muy abundante y lo percibimos al instante, además, otorgándole importancia. En conclusión, lo que nos quiere demostrar Rosa Montero con esta bonita historia de Hassan Askari es que no solo existe la mala vida y el horror, sino que la vida buena y bella también existe.

Hassan, al igual que muchas otras personas anónimas, nos enseñan grandes lecciones con estos actos de bondad, ya que, a pesar de las diferencias religiosas, culturales, sociales, etc., debemos ayudarnos unos a otros, y para ello, debemos de dejar a un lado nuestras creencias y nuestros pensamientos más cerrados. Esto le cuesta a mucha gente y se refleja en la historia que cuenta Rosa, porque la única persona que ayudó a los muchachos judíos fue Hassan, aun sabiendo que probablemente también le pegarían a él, mientras que el resto de personas se quedó mirando la paliza. Debemos ser más conscientes de cómo se tienen que sentir las personas que provienen de diferentes culturas, religiones y países ante este tipo de situaciones, ya que no creemos que se sientan muy bien... Todo lo contrario, se tienen que sentir como si fuesen una “basura”, solo por el hecho de tener otras creencias, costumbres, etc. La mayoría de los que sufren discriminación son las personas de color. Muchísima gente se mete con ellos por tener la piel más oscura y por no saber ponerse en esa piel y sentir lo que ellos sienten. Si realmente nos paráramos a empatizar, probablemente no seríamos tan crueles.

En el artículo de Rosa Montero titulado El negro, se defiende a las personas de otro origen. Nos habla de una chica alemana que deja su bandeja en la mesa del comedor de su Universidad porque se olvidó de sus cubiertos y volvió a recogerlos. Entonces, un chico negro se sentó en su sitio y empezó a comer de su bandeja. La chica se quedó desconcertada y molesta, pero rápidamente cambió sus pensamientos, pues dio por hecho que el chico no tenía dinero por el aspecto que tenía, y como la comida era barata, le dejó comer de su bandeja. La chica se sentó enfrente del chico y comió junto a él de la misma bandeja, al mismo tiempo que le sonreía, a lo que el chico le respondió con otra tímida sonrisa. Al terminar de comerse toda la comida de la bandeja, la chica se levantó a por un café, y al volverse, se encontró con su abrigo colgado en una silla junto a una bandeja llena de comida que el chico le dejó.

Con esto, la autora nos transporta a otra lección: no hay que dejarse llevar por las apariencias de la gente, ya que pueden ser todo lo contrario de lo que aparentan ser. Probablemente el chico africano, cuando la chica le dejó comer de su bandeja, debió pensar: "Pero qué chiflados están los europeos", nos comenta Rosa.

En la actualidad hay gente, que solo por el hecho de ser negro, no debe hacer o tener algo, lo cual es totalmente incierto, ya que todos tenemos los mismos derechos y tendríamos que tener las mismas igualdades.

Dentro de lo que cabe, la reacción de la chica ha sido medianamente buena, ya que otra persona le podría haber insultado o incluso le podría haber agredido físicamente. Poniéndonos en la piel del chico, seguramente nos hubiéramos sentido sorprendidos por la reacción, ya que podría haber sido peor, pero al mismo tiempo podríamos senirnos mal, porque debido a nuestra apariencia, la chica nos ha dejado comernos su comida porque pensaba que, por el hecho de ser negros, somos pobres.

 

En España, hay muchos casos de xenofobia, ya que vemos a los extranjeros como algo distinto y peligroso. Dichos extranjeros piensan que al venir de sus respectivos países, en los cuales les va mal, va a ir la cosa mejor, pero en muchos casos no es así por culpa de estos pensamientos exclusorios de muchas personas, que miran por encima del hombro a todos aquellos que no poseen rasgos semejantes a los suyos. 

No hagas lo que a ti no te gustarían que te hiciesen

Apoya al diferente, tú también lo eres para sus ojos

 

Muchos de los niños de hoy en día tienen amigos de color, a los que le suelen poner motes, aunque sea entre amigos, como por ejemplo: “conguito”, “negro”, etc. Hay algunas personas que se lo pueden tomar bien o como si fuese una broma, pero, sin embargo, a otras les puede llegar a herir los sentimientos. Ese tipo de bromas que permitimos, al igual que ocurre en el terreno machista a diario, son las que nos pueden pasar factura después.

La xenofobia no siempre está relacionada con el tono de piel, sino que también puede estarlo con la religión. También, como en el ejemplo anterior, hay niños que tienen amigos de distintas creencias religiosas, por ejemplo, un amigo musulmán. Hay casos en los que un niño puede llegar a herir los sentimientos de su amigo musulmán gastándole bromas con la comida, dándole cerdo sin saberlo solo para reírse de él, sin entender lo que supone para esa persona hacer algo que su religión no le permite. También se bromea con ellos con el tema del terrorismo, lo cual no es para nada una broma, sino un tema muy serio, pero nos creemos con el derecho de satirizarlo todo. Estas bromas suelen herir a las personas a las que se las hace y también pueden estar relacionadas con el bullying.

Esto lo que provoca es que desde pequeños, sin llegar a ser conscientes del todo, repetimos los mismos errores xenófobos que cometieron nuestros mayores. Lo tomamos a broma, pero cuando somos adultos y sentimos el peligro porque alguien de fuera venga a disfrutar de nuestros privilegios, ya la broma pasa a ser algo mucho más deplorable. Es por ello, que como viene ocurriendo en todas nuestras reflexiones, la solución más conveniente a esta lacra social, como con muchas otras, está en una regeneración de la Educación. Hay que inculcar desde pequeños a los niños y niñas que tenemos que respetar a todos, sean o vengan de donde vengan. Somos ciudadanos de un lugar llamado mundo, todos somos extranjeros en algún lugar, eso debemos tenerlo en cuenta. 

 

Últimamente han empezado a salir a la luz pública diferentes casos de homofobia, xenofobia y racismo. Ahora está en boca de todo el mundo y empieza a ser una preocupación prioritaria de la sociedad. ¡Ya era hora! La violencia verbal o física, el rechazo y la discriminación no son ninguna novedad, tanto en escuelas como en oficinas, pero hasta ahora hacíamos como si no existieran estos problemas.

Ha sido necesaria la aparición de noticias sobre suicidios, agresiones, asesinatos, denuncias, y sobre todo, un cambio en la mentalidad de la sociedad para que aquello que antes se consideraba “normal”, o sencillamente no se discutía, ahora se vea como algo que hay que resolver. La raíz del problema se encuentra, como en casi todos los problemas de la sociedad, en su base, la educación.

Podríamos encontrar mil motivos más como causa de la discriminación de algunos niños por parte de sus compañeros: ser muy gordo, muy delgado, llevar gafas, tartamudear, ser de otro color o tener dos padres del mismo sexo. Pero no tendrían que ser estas mil causas, sino mil razones para que no hubiese ninguna discriminación. Todos somos diferentes tanto por fuera como por dentro y ninguna característica debería suponer la menospreciación de otros que también son distintos.

 

Expresemos lo que pensamos, cuestionemos el sistema, dejémonos cuestionar por los demás, pero, sobre todo, no tengamos miedo.

El miedo nos hace callar, agachar la cabeza y huir.

 

Trabajo realizado por:

Irene López
Ana Izquierdo
Najlaa Akka
Sonia Sánchez  
Rocío Álvarez
 

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Foto de portada: pinterest