El bullying analizado por alumnas y alumnos de Bachillerato

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Por Q mayo 2, 2017  más artículos

 

Lo que a continuación podréis leer es parte de un trabajo que mis alumnas y alumnos han realizado sobre El bullying. Para documentarse, les pedí que retrocedieran unos años y conocieran la mirada de dos mujeres columnistasRosa Montero y Almudena Grandes. Me ha entusiasmado leerl@s y ver que aún hay una esperanza en las/los jóvenes y que solo necesitamos unirnos con un mismo objetivo, EDUCAR, ENSEÑAR A AMAR y repudiar todo tipo de violencia o acoso... Si ya nos leéis, esto os resultará familiar, pues ya publicamos otro de los trabajos sobre violencia de género.

 

 

¿Qué es el bullying?

Bullying es una palabra inglesa conocida en nuestro país como acoso escolar. Se define como el maltrato o la conducta agresiva de un determinado individuo hacia otro, que constantemente se repite con el fin de producir daño premeditadamente a este. Se caracteriza por tener un comportamiento cruel, bruto y muchas veces inhumano. El bullying puede ser de tipo psicológico, verbal, social o físico. Por regla general lo encontramos en el entorno escolar.

 

 

Almudena Grandes, en su artículo Una noticia que no puede esperar (2015), nos muestra un caso de acoso escolar. Daniel, el chico que sufre este caso de bullying, cuenta que su situación comenzó en un tercero de infantil, cuando un chico de su clase comentó en voz alta que había invitado a todos los compañeros de clase menos a él. Daniel tenia 5 años y el hecho de que se lo contase a sus padres llorando no tuvo mucha importancia para ellos ya que, como bien sabemos, los padres nunca le dan mucha importancia a estos casos cuando somos pequeños, ellos piensan que son "cosas de niños", no se le da la real importancia que merece, ya que por algo se empieza y, en este caso, este fue el comienzo del bullying que sufrió. Daniel, con 5 años, estaba gordito (algo normal en niños de su edad que están en crecimiento). Sus primos, sus tíos y familiares le gastaban bromas amables y cariñosas diciéndole que era un gusto abrazarle porque parecía como cuando abrazas a un osito, pero nadie se metía con él. Esto, por otra parte, era lo que Olmo (el chico que le hacía bullying) le decía a Daniel para meterse con él: gordo, asqueroso, grasiento.. y otras más dolorosas palabras que no deberían salir de la boca de un niño de esa edad. En clase se metían con él constantemente, lo imitaban, se echaban las manos a la cabeza cuando se sentaba en una silla (como si fuese a romperla con solo sentarse). Todo ello lo hacían para reírse y mofarse de él.

  

 

Por otro lado, el compañero de Olmo también participó en esta situación, se metía con Daniel y también participaba en los momentos que le hacían pasar para reírse de él. El tiempo fue pasando y la situación seguía igual, incluso empezó a empeorar. Cuando uno de sus compañeros de clase cumplió 9 años, tampoco lo invitaron, incluso se presentaban en el cumpleaños de Daniel, pero ellos no lo invitaban a los suyos. Esto cambió al cabo de dos años, que ya ni siquiera iban a su cumpleaños.

Más tarde, apareció Edu, otro chico que, al parecer, había pasado por una situación similar a Daniel. Todos los compañeros decían que era raro y nadie se acercaba a él, al igual que este tampoco buscaba peleas ni a nadie. En una excursión, Daniel y Edu coincidieron en una habitación de seis que solo estaban ellos dos ya que, al parecer, serían “los raritos” de entre todos los compañeros y los habrían dejado completamente solos. Fue entonces cuando Daniel le explicó su situación a Edu, a lo que este le entendió perfectamente. Años más tarde, la situación cambió, excepto que estos dos chicos se convirtieron en mejores amigos el uno del otro.

Como podemos apreciar en el artículo, esta es una de las pocas situaciones que "salen bien" (por así decirlo) en el caso de que no se llega a extremos de bullying físico ni otros demás extremos de acoso escolar. Es una de las pocas situaciones en las que la persona que sufre el bullying consigue salir adelante junto al apoyo de un compañero que entiende su situación pero, ¿y si el caso hubiese sido que Edu no hubiera pasado por esa situación o empatizado con Daniel?, ¿Se habría hecho su amigo? Con esto venimos a referirnos que no se debe pasar por esa situación para saber que no es nada agradable sufrir bullying o ver como alguien está pasando por ello y no hacer nada al respecto. La empatía en estos casos es fundamental. Ponerte en el lugar del otro... "¿Y si yo estuviera en su lugar?"

 

 

Podemos ver otros casos de acoso escolar, que al parecer no tuvieron un buen final, pero tuvo final... Es el caso que comenta Rosa Montero en su artículo Volando hacia la muerte (2016), situaciones de bullying tales que llegan al extremo de la muerte: Carla, 14 años; Arancha, 16 años; Diego, 11 años; Jokin, 14 años... Todos estos chicos y chicas han sufrido acoso escolar de tal extrema manera que han llegado a esta terrible y triste situación de suicidio. Como bien dice Rosa en este artículo, la culpa no es simplemente de los niños que realizan el acoso o bullying, bien sea por reírse de los demás o simplemente porque quieren, sino que, los padres, los profesores e, incluso, la sociedad en sí es partícipe de estas situaciones de acoso escolar.

Podríamos pararnos un día en medio de una calle central en una ciudad muy transitada y parar a padres y madres, a profesores y ancianos, a jóvenes.. y observar cuál es el pensamiento de esas personas, evaluar el pensamiento que tiene cada persona en general sobre el acoso escolar.

Hoy día, después de años y años de casos de acoso escolar que hasta hoy día siguen siendo un número alto de casos, lo único que no todos salen a la luz, o públicamente. Quizás algunas de las opiniones de esas madres o padres, profesores o aldultos en general sobre el acoso escolar infantil sería lo general: "es cosa de niños" o "son tonterías sin importancia", cuando el comentario más acertado debiera ser: "Debemos actuar y darle la importancia que realmente tiene, es algo grave en su conjunto y se debe solucionar cuanto antes", ya que no somos conscientes de ello hasta que pasamos por esa situación o algún familiar o persona cercana pasa por esa situación. Al paso de ciertos años, también seremos madres y padres seguramente, no querremos que nuestros hijos o familiares pasen por eso y, en ese caso, nosotros actuaríamos de inmediato.

 

Otro artículo de ROSA MONTERO es El sufrimieno de los niños (2014), en el cual también menciona el acoso o bullying pero en este caso un acoso no muy conocido y no muy mencionado generalmente. El acoso laboral también ocurre en nuestra sociedad, no somos conscientes de ello al igual que tampoco lo somos del acoso escolar que están sufriendo muchas personas y que no le damos la importancia merecida. Han habido casos en los que en un puesto de trabajo no se ha aceptado a una persona como es, se la ha criticado, se la ha humillado, o se la ha echo quedar como mal trabajador/a y seguramente no sea el caso de esa persona, la envidia en este caso tiene mucho que ver también, personas que envidian el puesto de otra persona por estar en uno mayor o superior, por ser la mano derecha del jefe o simplemente porque no soportas a esa persona, ni aun conociéndola. Esto es algo que tampoco debería suceder, no se debería de permitir ya que si en personas adultas hay actos como estos que no podemos esperar de sus hijos en un futuro, o de cómo será la enseñanza que le darán a sus hijos/as en ese futuro.

 

Por otro lado, también encontramos que otra causa por la que persiste el acoso escolar es debido a la diferencia de color, etnia o religión. Como bien expone Maruja Torres en su artículo Hermanos (2005), nos seguimos encontrando en la actualidad personas que piensan de forma despectiva sobre personas que no son de su mismo color o religión, que piensen que un negro no puede trabajar de abogado y un blanco sí. Tanto unos como otros tienen el derecho de trabajar en lo suyo ya que su color no define su inteligencia o conocimiento. Esto también provoca que si estas personas tienen esa forma de pensar influencien a los de su alrededor. Por ejemplo, un padre que esté constantemente hablando mal sobre personas de color y tratándolos de forma despectiva e inferior, lo que causará en sus hijos es un rechazo hacia estas personas, lo que provoca que este niño en un futuro haga bullying en el colegio a un compañero por ser de diferente color. Y esto no pasa solo con las personas de diferente color sino que, también, con los que piensan o actúan diferente de personas con valores contrarios. En la actualidad, se critica o desprestigia mucho, por ejemplo, a las personas tatuadas que en muchos casos no consiguen todos los puestos de trabajos que conseguirían si no lo estuvieran y así pasa con multitud de actividades o pensamientos que ciertas personas no toleran o no entienden y entonces atacan a ese colectivo que hacen cosas contrarias a ellos o son diferentes.

 

 

Desde luego, no vivimos en el mejor de los mundos posibles, si no totalmente lo contrario. Vivimos en una sociedad en la que el sentimiento de humanidad cada vez desaparece más; en una sociedad en la que cuando vemos una noticia de este tipo, un suicidio juvenil por acoso escolar como también el caso de acoso laboral, nos da pena y nos hace pasar un mal rato. Esto desgraciadamente solo dura un día, unos minutos o, incluso, unos escasos instantes. El olvido es algo que llega a nosotros con rapidez y por ello, no le damos la importancia necesaria a sucesos tan trágicos como estos. Ni mucho menos dedicamos parte de nuestro día a evitar este tipo de abusos escolares.

Y si a esto le sumanos el peligro de las redes sociales, el ciberacoso a un nivel ya desproporcionado, o la incitación al suicidio y al odio, nos encontramos un problema mucho más serio de lo que puede parecernos a simple vista. 

Su origen se debe en cierta parte, a la irrelevancia que le damos considerándolos “tonterías de niños chicos” (en caso de acoso escolar) y simplemente nos limitamos a decir “cuando crezca, cambiará”. No, definitivamente no, ni mucho menos consentir que en adultos haya casos de acoso laboral o desprecio entre compañeros. No se pueden consentir estos comportamientos. En la actualidad, se llevan a cabo campañas contra el bullying cuya finalidad es influir en la mentalidad de los más pequeños pero, también, en la de los más grandes, ya que canciones como esta aparecen en los más importantes canales de la televisión española; de esta forma se da la fuerza necesaria para actuar frente a estas situaciones. Tal y como dice la canción “se buscan valientes que defiendan al débil”.

  

¿Acaso nuestro color, nuestro país de origen o nuestro sexo nos hace inferiores o superiores a los demás? La respuesta es un rotundo no. Las personas somos mucho más que eso, no somos una simple característica física. Nuestros actos son los que realmente nos definen y no nuestro físico. La solución, no solo al acoso escolar si no a la gran variedad de problemas sociales que se han acomodado como lacras insufribles en nuestra sociedad, en la que se discrimina a personas por el simple hecho de ser “distintos”, es, definitivamente, la Educación. Debemos integrar en los colegios y en los institutos lo valores necesarios para evitar el acoso escolar y cualquier discriminación. Mostremos nuestra valentía y defendamos al débil. Los profesores, los compañeros de clase y todo aquel que rodee a una víctima, debe actuar. Actuar educando. Actuar para que no ocurra más. Actuar para el cambio.

 

 

 

Aquí sus nombres y todo mi agradecimiento a ellos por hacerme AMAR mi Profesión:

Trabajo realizado por:
- María Pichard Garrucho
- Inssaf Imzeran
- Cristina Coronil Garrucho
- Laura Lozano Mariscal
- Sandra Domínguez López
- María Domínguez Becerra
 

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Foto de portada: we heart it