Maratón de Las chicas del cable y veredicto final

 3940
Por Editorial abril 29, 2017  más artículos

 

La mañana del 28 de abril nos regalaba una nueva serie para nuestras retinas, y no una cualquiera, sino la gran esperada, la primera producción española para el gigante Netflix, Las Chicas del cable, protagonizada por cuatro actrices de bandera, Blanca Suárez (Alba), Ana Fernández (Carlota), Maggie Civantos (Ángeles) y Nadia de Santiago (Marga), un proyecto que supone un alcance a nivel mundial, una gran oportunidad y un escaparate único para llevar este gran trabajo a 190 países.

Estas cuatro mujeres se encuentran, fruto del azar, en la compañía telefónica de la capital española desde donde comienzan a trabajar como telefonistas, de aquí nace una amistad más allá de ideologías, de imposiciones sociales, de clases y de cualquier otro impedimento que se os ocurra.

Y después de una maratón más que disfrutada, en QFem podemos decir que nos declaramos completas fans de estas chicas y de sus vidas allá por el año 1928, vidas que algunos han querido comparar con otras series como Velvet sin llegar a apreciar el trasfondo más allá del vestuario y ambientación similares.

Y es que uno de los protagonistas de la serie, Yon González afirma para Vanitatis que "son prácticamente la misma serie. A nivel visual y estético son muy similares. Pero Netflix juega con la música, le da otro toque y otra chispa para contar la historia de otros personajes con los mismos problemas. Pero vamos, es lo mismo".

  vanita

Es una pena que lo vea así, o quizá todo dependa de la perspectiva con la que observemos los acontecimientos. La historia, narrada por la protagonista, eriza la piel a cada paso desde los primeros minutos, el mensaje cala hondo en muchas ocasiones y, aunque en definitiva, se cuenta lo mismo de siempre, o sea, "seres humanos con problemas, algo que nos toca a todos por igual", tendremos que estar de acuerdo con Yon con que el gran acierto está en cómo se cuenta la historia y en los detalles, así como en los papeles diversos que retratan a cada uno de estos seres humanos, con sus más y con sus menos, con sus errores y sus logros, con sus sueños por cumplir y con sus sueños rotos. 

La serie nos ofrece todo esto y mucho más, un poco de historia novelada, recuerdos guardados en maletas de viajes perdidos, amores y desamores, pasión, grandes diálogos, grandes frases y mucha sororidad.

Ese compañerismo fehaciente entre las cuatro protagonistas de sus propias vidas, las cuales van evolucionando a lo largo de los ocho capítulos con los que contamos por el momento (1ª temporada) y cuya amistad va convirtiéndose en la razón de todas y de cada una, luchar como mujeres unidas apoyándose unas a otras, demostrar que es posible ser amigas y alejar así el falso mito de que las mujeres somos criticonas y competitivas entre nosotras. Entonces, ¿qué problema hay en proclamar que la primera serie española de Netflix es feminista?

En un mundo dominado por hombres, ellas solo reclaman el lugar que les pertenece como seres humanos, más allá de ser esposas, hijas o hermanas. Eso es lo que refleja la serie, la realidad patriarcal de la época y el intento de deshacerse de ella de estas mujeres, cada una desde su órbita y con sus recursos.

Ellas, las actrices, las mujeres que hay detrás "prefieren hablar de una serie liderada por mujeres que puede despertar sentimientos feministas en el espectador", Ana Polvorosa para Huffington Post (pincha y lee más comentarios de los protagonistas).

Defendemos ante todo esa sororidad, ese feminismo ferviente como palabra positiva y educadora que intenta llegar a esa igualdad que piden las mujeres de esta historia sin rechazar por ello a los protagonistas masculinos, a los hombres que las apoyan y las aman (aunque también los hay malos, como la vida misma, y mujeres sin una pizca de sororidad en sus venas y con mucha maldad también, no vamos a engañar a nadie). Por ello, es más que necesario nombrar a los cuatros chicos del cable que nos han embelesado con sus brillantes interpretaciones y personajes: Yon González (Francisco), Martiño Rivas (Carlos), Borja Luna (Miguel), Nico Romero (Pablo).


Ha sido todo un viaje a la nostalgia el ver en la pantalla a este triángulo amoroso protagonizado por Carlos, Alba y Francisco, los mismos que hace unos años nos deleitaban con sus aventuras adolescentes en la serie que nos cautivó allá por 2007, El Internado.  

Ha sido todo un viaje a la esperanza de que sigan apostando por más series como esta, que infunda valores como los que encontramos aquí, que visualice graves problemas de la sociedad de entonces que hoy día siguen reflejando nuestra cara más amarga. Una serie en la que, además de amor y humor, nos hace llorar de emoción por momentos, de nudos en el estómago a punto de estallar en forma de lagrimones, en otros. Y son esos momentos los que hacen de la serie todo un triunfo para el espectador que la recibe con ganas de que le cuenten algo interesante, fresco, intrépido y alucinante como todo lo que nos cuenta y cómo nos lo cuenta la narradora (Alba) en sus grandes intervenciones a lo largo de los capítulos que conforman la temporada que nos ha sabido a muy poco. ¡Tenemos ansias de más!

Y tenemos más ganas de que se valore este trabajo, de que se valoren a las mujeres y de que, si para ello, es necesario proclamarnos feministas, que lo hagamos. No consintamos espectáculos tan bochornosos como los que hizo pasar el presentador Pablo Motos y sus adorables e ignorantes hormiguitas que nos muestran el lado más casposo de nuestra España profunda, esa que oraba y bostezaba en tiempos de Machado, tiempos coetáneos a la época que cuentan estas mujeres. Mucha historia y muchos momentos que este comunicador se podría haber mirado e interiorizado un poquito para poder hacer una entrevista en condiciones y no dejarnos en ridículo ante el mundo entero, con comentarios tan desafortunados como el "¿Tú perreas?" de Pablo a Blanca Suárez, a lo que ella contesta: "Estaba contando cosas importantes"... ¡Joder! (Añadimos nosotras, que somos la conciencia feminista que le nace ese momento a Blanca, pero por ser una mujer educada y no liársela en directo, no va más allá). 

Y en esa línea continuó toda la entrevista, con preguntas cada vez más casposas y estereotipadas, sin contenido, vacías, tales como: "¿Con qué actor actor de Hollywood protagonizarías una escena de cama?" Por supuesto, interrumpiendo e ignorando los comentarios de las invitadas. 

Y, ¿qué hay del tema de la violencia de género? La serie también la presenta en su cruda realidad y hace ponernos los vellos de punta. Pero, para Pablo, tampoco parece importar a pesar de las cifras que afloran en lo que llevamos de 2017

Tomar conciencia del feminismo, la educación y este tipo de programas, entrevistas y declaraciones que no hacen ningún bien a este objetivo común de llegar a alcanzar algún día la ansiada igualdad en todos los aspectos de nuestras vidas, algo que ya intentaron Las chicas del cable y que parece no haberse solucionado del todo casi 100 años después. Si ya lo vaticinaba Machado, pero nos empeñamos en hacer oídos sordos e ir apartando a nuestros grandes pensadores de los estudios de los jóvenes, nos empeñamos en eliminar la historia de las mujeres que mucho antes que nosotras, lucharon por sus sueños y por cambiar la realidad de todas. 

En la serie hay guiños a momentos históricos que la mayoría desconoce, como cuando Sara (Ana Polvorosa) menciona a Las Sinsombrero por estar detenidas al haberse quitado el sombrero en la Puerta del Sol o, momentos antes, cuando ella y Carlota (Ana Fernández) asisten a encuentros clandestinos en el Lyceum Club Femenino, un refugio feminista que existió en Madrid entre 1926 y 1936, y que se convirtió en un centro de sociabilidad donde las mujeres podían lucir sus talentos, hacer amistades personales y profesionales, y donde pudieron -por primera vez en España- cuestionar la condición social y jurídica de su género.

El grupo de mujeres conocido como Las Sinsombrero son las mujeres intelectuales pertenecientes a la conocida Generación del 27, aunque ellas no comparten esta fama por su género y por la poca valía que se les reconocía entonces y, en parte, este lastre se arrastra hasta hoy, ya que en muchos recordarán de su etapa estudiantil a Lorca, Cernuda o Alberti, pero pocos son los que sabrán quiénes son María Zambrano, Maruja Mallo o María Teresa León entre otras grandes. Es por esto que nos han estado contando la historia a medias...

Esta falta de conocimiento por nuestra parte es entendible si conocemos la represión a la que eran sometidas las mujeres para que fuesen las señoras de su casa pendientes de su familia sin mayor aspiración ni motivación. Es por esto que el Lyceum Club de Madrid se convirtió en estos años en un lugar clandestino donde los más grandes ideales femeninos podían volar además de asegurar el contacto entre corrientes progresistas, pues más allá de ese espacio, debían seguir aparentando que para ellas lo que dijese el padre o el marido en cuestión era palabra santa.

La grandeza de esta serie reside en que se ve desde los ojos de ellas, su problemas, sus miedos, sus inseguridades, sus alegrías, sus festejos, su amor… y no como “complementos de”. Personas con aspiraciones, trabadas por el transcurso de las injusticias, apasionadas que prefieren jugársela en muchísimas ocasiones antes que asumir, como comenta Alba en un capítulo, "que los caballos tienen más valor que ellas porque hacen el trabajo sin quejarse".

La profundidad de las emociones de cada personaje nos van dando a través de cada capítulo lecciones sobre las restrictivas leyes impuestas que asumimos como autómatas sin nisiquiera pararnos a pensar si estas son las que nos hacen mejores personas. Desde la familia, las mentiras, la libertad o el amor esta Oda a la mujer muestra todo nuestro potencial y valía cuando no somos sometidas sin más.

Veredicto Final: Merece mucho la pena verla, interiorizarla y seguir investigando, leer y aprender mucho más de este mundo que tímidamente parecen mostrarnos aquí los protagonistas reales, aunque a través de la pantalla no lo demuestren, pues sus actuaciones son brillantes. 

Te pasamos la canción de Vanesa Martín para la serie, Hablarán de ti y de mi.

 

Para concluir, os dejamos algunas de las frases que nos fueron rozando el alma por momentos y dejándonos muy pensativas en otros. Si aún no la habéis visto, esperamos que después de leer este artículo, te entren muchísimas ganas y recuerdes en esos momentos las frases que aquí te adelantamos para que vayas analizándolas con cautela:

  • “Somos nuestros recuerdos y ellos nos convierten en quien somos”
  • “Desde pequeños nos enseñan que mentir es algo malo, que eso te convierte en una mala persona. Esta es la primera mentira”
  • “Ser libre es un peso y nadie te dice que luchar por tus sueños es extenuante. La pregunta es: ¿Merece la pena el sacrificio?”
  • "Hacen falta muchos golpes para romper un corazón enamorado, para dejar de mirar a través del corazón"
  • "¿Pensar o dejarse llevar? Ese es siempre el dilema. El corazón nos hace soñar y la cabeza es la que los hace realidad"
  • "Algo tan bonito no puede ser malo"
  • "Antes de dar pasos adelante tienes que estar segura de que el pasado es pasado porque heridas que se reabren sin ni siquiera saber que estaban son mucho peor"
  • "Por mucho que digan que cualquier tiempo pasado fue mejor, no es así, y si perdonas te volverá a atrapar. Vive el presente y confía en el futuro. No es sencillo pero, ¿quién dijo que la vida lo es?
  • "La confianza se gana día a día, pero se pierde en un instante como un vaso de agua que se derrama en el suelo"
  • "Cuando no se puede tener todo, hay que elegir y al hacerlo, uno tiene miedo a equivocarse"
  • "La vida no siempre es justa y menos aún para las mujeres" 
  • "Los hombres hacen las leyes para ellos".
  • "Cabeza alta, orgullo y amor propio"
  • "La razón nos lleva por el orden, el corazón a lugares que ni sospechábamos que existían"
  • "Las chicas de la calle como yo, siempre ha soñado con esto, la familia perfecta" 
  • "Era nuestro destino encontrarnos, y ahora sois mi familia"

 

Por todo esto, es mucho más que una serie liderada por mujeres. Y recuerda...

...¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes! 

Foto de portada: Las chicas del cable