Rememorando Mérida y su Festival de ensueño

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Por Q julio 10, 2017  más artículos

 

Cuando tenía 16 años tuve al mejor profesor de latín que se podía tener, Paco Palencia. Él me enseñó a amar nuestra lengua materna y todo el mundo que entrañaba adentrarse en las costumbres, leyes y creencias que se implantaron en la península ibérica desde el siglo III a. C. Me hizo flipar muchísimo con la mitología clásica. Realmente es alucinante. Y, claro, como que el Teatro Clásico no se iba a quedar atrás, algo completamente inspirador cuando cuentas con tal solo 16 veranos en tu ser.  

Leía y escribía historias mitológicas, acompañaba a mi novio a sus ensayos como parte de elenco de actores de la Compañía de Teatro Clásico Dionisos, en Andújar (Jaén), dirigidos por Paco Palencia. Finalmente, me atreví a formar parte de la Compañía, de ser una más, aunque mi timidez e inseguridades (aunque no os lo creáis) me impideron dar mucho más de mí en este campo. Y fuimos a Mérida (Extremadura)Itálica (Sevilla) y Segóbriga (Cuenca), y me enamoré de la magia que se encierra en cada columna de piedra mítica, en cada rincón claroscuro que dibuja en su sombra la penumbra del paso de los años, la premura de un mundo que corre rápido mientras ella permanece estática para siempre, desafiando al mismísimo Tiempo. Me enamoré de ese mágico sueño de una noche de verano.

 

Y, así, después del Bachillerato, después de la Universidad, como un sueño que acaba, dejé olvidadas las columnas etéreas de Mérida y mi corazón romanizado y me colonizó otra fuerza, la del fastuoso matrimonio del Patriarcado y el Capitalismo, que me dijeron durante años cómo tenía que actuar y en qué tenía que perder las neuronas que tanto ejercité en años pasados. En mi letargo de 8 años, dejé muchas cosas en el camino, pero aún mantenía vivas las ganas de volver a tocar esa piedra, de revivirlos a ellos, los grandes clásicos que tanto me inspiraron en mi adolescencia y que aún seguían transmitiendo a mis alumn@s. 15 años después volví allí, hace un año, con la promesa de volver todos como cita obligada a la ciudad mágica y eterna de Mérida. 

 

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida es el festival de teatro clásico más antiguo de los que se celebran en España y está considerado como el más importante en su género. Las representaciones de las obras del festival se llevan a cabo anualmente, durante los meses de julio y agosto en el Teatro Romano de Mérida, considerado como uno de los edificios en el mundo que mejor representan los sólidos modos y las formas armónicas de la arquitectura romana en época del emperador Augusto. Asimismo, es el teatro más antiguo del mundo que funcione como tal. En total se han celebrado ya 62 ediciones del festival, convocando cada una de ellas a decenas de miles de espectadores, lo que lo convierte en uno de los festivales de teatro de referencia en España.

El Festival inició su andadura en el año 1933 con la puesta en escena de la Medea de Séneca, en versión de Miguel de Unamuno con la actriz Margarita Xirgu como protagonista. Tras otra edición en 1934 debido a la tensión política que se vivía en España, se suspendió hasta 19 años después, en 1953, cuando se reinició con la representación de la obra Fedra a cargo de una compañía de teatro universitario.

En 1954 volvió el teatro profesional a Mérida con la representación de un Edipo de Sófocles, interpretado por Francisco Rabal y desde entonces hasta la fecha se ha celebrado ininterrumpidamente acogiendo en sus bimilenarios escenarios las representaciones de las obras más grandes del Teatro Clásico grecolatino.

Justo hace 82 años que la actriz Margarita Xirgu continuó con una labor que había echado a andar hace ahora más de 20 siglos: representar las grandes comedias y tragedias griegas y romanas sobre esas piedras milenarias, testigo de honor de la historia de las Artes Escénicas.

Mérida, además, es una ciudad con un atractivo turístico apasionante. Posee uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España, que nos ha proporcionado información imprescindible sobre muchos de los periodos en los que está dividida la historia de nuestro país: la época romana, la visigoda, la islámica… Tal es su importancia que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Un lugar mágico de verdad para terminar de perderte o encontrarte entre sus ruinas, sus monumentos angostos que parecen gritar, que parecen querer captar tu atención.

Y dejarte llevar por el largo corredor flanqueado por cipreses de la Casa del Mitreo a un espacio abierto en el que se muestran los distintos tipos de ritos funerarios y las variadas formas que han tenido los emeritenses de recordar a sus muertos a lo largo de la historia. 

 

Nosotras disfrutamos el pasado año de la obra que inauguraba la 62 edición del Festival. Humor, mitología y música fueron los tres ingredientes del gran espectáculo teatral y musical que se dio allí cabida en los primeros días de julio de 2016: "La Décima Musa", protagonizada por Paloma San Basilio, quien se desdobló en actriz y cantante para dar vida, junto a David Ordinas e Ignasi Vidal, a una historia sobre los episodios y personajes claves de la Mitología, guiados por la dramaturgia de Guillem-Jordi Graells y temas de los grandes musicales compuestos por Sondheim, Irgving Berlin, Cole Porter o Andrew Lloyd Webber, entre otros. Dirigido por José María Mestres.

Esa noche nos hicieron vivir en un mundo ideal. Un mundo en el que las musas jugaban libres y reinaban a sus anchas. Un mundo en el que la belleza y las artes imponían su fuerza creadora, su poder liberador. En ese lugar, por una noche de ensueño, no tuvieron cabida ni la injusticia ni la desigualdad. Allí solo podía imperar la harmonía. No hizo recordar que si no perdíamos la ilusión, si nos quedaba algo de capacidad para soñar, Paloma nos ofrecería su mano y nos guiaría a ese mundo ideal que nos recitó y cantó durante toda la actuación. Sus dos acompañantes masculinos tampoco se quedaron atrás demostrando su soberbia magnitud de voz e interpretación. Difícil de explicar, necesario de vivir.

 
 

Este año, el Festival volvió hace tan solo unos días, el pasado 5 de julio, con la "Orestíada" de Esquilo, en la que es la Edición número 63 del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que arranca con 30.000 entradas vendidas y con su primer cartel de "No hay entradas". Hace precisamente diez años que esta gran tragedia clásica de Esquilo no se representaba sobre el Teatro de Mérida y lo ha hecho durante este fin de semana por octava ocasión en la historia del Festival, con un montaje de proporciones majestuosas como corresponde a un espectáculo inaugural. Treinta y una personas sobre el escenario han dado vida a la versión más poética del texto de Esquilo, firmada por el poeta granadino Luis García Montero, donde los grandes valores del ser humano se exponen ante el público.

El espectáculo concebido por José Carlos Plaza, que ya dirigió en 1990 otra Orestíada, y que será con este el undécimo espectáculo que dirige en Mérida, pondrá todos los ingredientes de la tragedia clásica al servicio de la actualidad para hablarnos de los problemas del ser humano y de la sociedad: poder, justicia, democracia, amor, muerte, odio, de lo individual y de lo colectivo. “La puesta en escena es profundamente política”, asegura José Carlos Plaza

A sus órdenes se han puesto grandes actores de la escena española, algunos debutantes en el Festival de Mérida. Es el caso de Ana Wagener que se enfrente al papel de Clitemnestra, o Ricardo Gómez, que se mete en la piel de Orestes, el inmortal personaje que tantos otros ha inspirado a lo largo de los siglos. También figura como debutante Amaia Salamanca en el papel de Electra. 

En total se darán lugar en esta 63ª Edición del Festival dirigido por Jesús Cimarro y que se extiende durante los meses de julio y agosto, siete obras teatrales, seis de ellas estrenos absolutos, y un concierto: La Orestíada, de Esquilo; Calígula, de Albert CamusTroyanas, de EurípidesSéneca, de Antonio GalaLa bella Helena, de Jacques OffenbachLa comedia de las mentiras, de Pep Anton Gómez y Sergi Pomemayer; y Viriato, de Florián Recio. (Puedes ver la programación completa y fechas aquí).

Nosotras tendremos la gran oportunidad de vislumbrar la obra "Troyanas" de Eurípides, dirigida por Carme Portaceli en su estreno el próximo 19 de julio, e interpretada por Aitana Sánchez GijónErnesto Alterio, Alba Flores, Maggie Civantos, Pepa López, Míriam Iscla y Gabriela Flores 

"En Troyanas invitamos a todas esas mujeres míticas que los ganadores se repartieron después de la Guerra de Troya como un botín, decidiendo impunemente sobre su vida y su futuro. Les pedimos que se expliquen, porque además de todo ese trato violento e injusto, también está la forma de hacerlas pasar a la Historia como si ellas hubieran elegido su destino con gusto y placer, o con maldad cuando a ellos no les ha convenido lo que ellas elegían... Les queremos dar la oportunidad de que nos cuenten qué pasó de verdad y qué sintieron ellas, bajo su punto de vista y su forma de sentir. Y después de haberlas escuchado, tendremos, finalmente, la oportunidad de juzgarlas. Casandra, Helena, Andrómaca, Hécuba, Políxena, Clitemnestra, Ifigenia, Hermione, las mujeres del pueblo aterrorizadas, ignorantes… y Taltibio, el pobre mensajero que recibió las órdenes y también el dolor que producían… Todos aquellos seres que no han podido expresar desde sus corazones lo que habían vivido bajo el terror de los reyes y bajo el terror de subvertir la opinión que prevalecía", explica Carme Portaceli
 
"Hoy seguimos viendo cómo las mujeres son seres de segunda categoría a las que no importa excesivamente lo que les suceda: después de cada guerra, e incluso durante la guerra y sin guerra, a las mujeres se las viola reiteradamente, se les falta al respeto, se las maltrata sin ni siquiera despertar temor a las leyes que prohíben la violencia... No pasa nada, sus problemas, sus sufrimientos siempre quedan en la cola, siempre hay problemas más importantes: los niños, el hambre, los refugiados..." en palabras de la directora de Troyanas. 
 
 
A la vuelta de nuestro sueño emérito, os contaremos más sobre esta historia. Os invitamos a tod@s a vivirla en vuestras carnes y a disfrutar del mundo que nos acercan nuestros clásicos más clásicos, pero no tan distintos en la base al mundo actual. 
 

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