Empezar a sonreír y valorar lo que tenemos

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Por Elisabet mayo 4, 2017  más artículos

 

Es la realidad… Somos unos quejicas patógenos. Si contásemos la de veces que nos quejamos o que esgrimimos un “es que…” a lo largo del día nos daríamos cuenta de ello. Sin embargo, la verdadera felicidad no está tan lejos de nuestro alcance como parece.

Un primer paso para ser felices sería empezar a sonreír. Muchas veces llegamos a desmerecer la importancia de una sonrisa. Aprender a estar siempre con una expresión amable, simpática, de comprensión, de empatía y de felicidad hará que hagamos la vida a los que están a nuestro alrededor mucho más fácil, lo que supondrá un feedback que convergerá en que nosotros nos retroalimentaremos de dicha felicidad y seamos aún más felices.

El poder de una sonrisa es aquel que hace que un día gris sea un poquito más blanco, que una mala noticia sea una noticia regular, que una gripe sea un catarrillo, o que un examen súper importante sea una oportunidad de quitarnos una prueba de en medio y seguir adelante en nuestro camino. Es cuestión de mentalización. Si lo intentas, se consigue.

El segundo gran paso sería empezar a valorar lo que tenemos. No tiene sentido quejarse, estar enfadado o no intentar ser feliz siendo que tenemos a nuestro alrededor a muchísimas personas que nos quieren y nos aprecian, que están a nuestro lado, que nos hacen luchar cuando ni tan siquiera nos quedan fuerzas, y que son nuestra energía para seguir adelante. Tener unos padres que piensen en ti por encima de todo, unos amigos que te hagan sonreír incluso en los peores momentos o una pareja que sepa cómo hacerte relativizar cualquier situación es una auténtica suerte, y esas personas que tanto se preocupan por nuestro bienestar se merecen que los hagamos tan felices como ellos a nosotros.

Así que… ¿Por qué no hacemos un esfuerzo? Venga va, vamos a hacer un experimento que consiste en intentar estar durante los dos próximos días siendo felices, sonriendo todo el rato, intentando ayudar a los demás, dando las gracias, evitando quejarnos… Y, después de esas 48 horas de prueba, tocará comprobar cómo nos sentimos y si vemos que esa actitud no solo nos ha ido mejor a nosotros, sino que también ha hecho que las personas que están a nuestro lado y que tanto se preocupan por nosotros sean un poco más felices. ¡Ya nos contaréis si realmente merece la pena!

 

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Foto de portada: we heart it