La foto de esta niña asesinada en Auschwitz muestra ahora su miedo en color

 7266
Por Editorial mayo 25, 2020  más artículos

 

Czeslawa Kwoka, una niña polaca de 14 años, fue asesinada en Auschwitz el 12 de marzo de 1943. Le inyectaron fenol directo al corazón. Había llegado hasta allí con su madre, provenientes de Zamość, un lugar situado al sudeste de Polonia en el que los nazis querían establecer una colonia alemana.

 

La pequeña llegó al campo de concentración en diciembre de 1942 para perder su nombre y ganar el número 26.947, que lo llenaría todo: su ropa, su piel. A ella, como a otros muchos, se les consideró “prisioneros políticos” y, por eso, su camisa también estaba marcada con un triángulo rojo y una “P” en su interior.

 

Este retrato, tomado por un compañero prisionero llamado Wilhelm Brasse, formaba parte del macabro registro de prisioneros que realizaban los nazis. El improvisado fotógrafo, fallecido en 2012, contó en un documental que poco antes de accionar el botón un guardia golpeó a Czeslawa en la cara con un palo y le rompió un labio.

“Ella lloró pero no pudo hacer nada. Antes de tomar la fotografía, la niña se secó las lágrimas y la sangre del corte del labio”, explicó el hombre. Le habían pegado porque no entendía las instrucciones que le gritaban en alemán.

 

El Museo Estatal Auschwitz-Birkenau ha querido recordar a Czeslawa cuando se cumplían 75 años de su asesinato, y mostró por primera vez su rostro en color gracias a la magia de la artista brasileña Marina Amaral, quien pintó con minuciosidad hasta el rojo de la herida de su labio.

 

El horror que millones de personas vivieron en los campos de concentración abandona poco a poco el blanco y negro para mostrarnos la gama de colores de su pesadilla.

 

Su sangre ahora es roja.

Czeslawa estuvo solo en el campamento tres meses antes de que falleciera, menos de un mes después de que su madre, Katarzyna Kwoka (presa número 26946), lo hiciera, debido a circunstancias desconocidas (existe una especulación que es letal. se utilizó inyección). Ambos nombres se pueden encontrar en una lista de prisioneras fallecidas que se pensaba que estaban asociadas con la resistencia del campamento.

El fotógrafo (y compañero de prisionero), Brasse, recordó haber fotografiado a Czeslawa en un documental de 2005: "Era muy joven y estaba tan aterrorizada. La niña no entendía por qué estaba allí y no podía entender lo que se le decía. Así que esta mujer Kapo (una supervisora ​​de prisiones) tomó un palo y le pegó en la cara. Esta mujer alemana acababa de sacar su ira sobre la chica. Una niña tan hermosa, tan inocente. Lloró pero no pudo hacer nada. Antes de tomar la fotografía, la niña se secó las lágrimas y la sangre del corte en el labio. Para decirte la verdad, sentí como si me hubieran golpeado, pero no podía interferir. Habría sido fatal para mí".
 
 
La varilla de esta imagen se utilizó para mantener el sujeto inmóvil y a la distancia correcta de la cámara. Ese tipo de dispositivos se utilizaron ampliamente en los primeros días de la fotografía cuando las placas fotográficas no eran tan sensibles y tenían que usarse exposiciones largas.

 

 

Autoría: @elgamanov

 

 

Foto de portada: