Feminismo... ¿Qué otra palabra puede compararse en cuanto a popularidad con esta misma en los últimos años? Quizá esté ahí el problema. Y es que, con la popularidad de este movimiento social, se ha generado una gran variedad de interpretaciones ante una palabra que solo transmite un único mensaje; revindicar los derechos de la mujer para lograr llegar a una sociedad igualitaria.

Esa gran variedad de interpretaciones afecta a la realidad del significado de esta palabra, ya que al malinterpretar el sentido del feminismo no causa otra cosa que la generalización de esa mala interpretación ante todo el sector. Esto también es una buena oportunidad para los que se oponen ante este movimiento igualitario para dejar en mal lugar a toda persona que se considere feminista.

No hay confusión a la hora de mencionar y delimitar los principios que transmite el feminismo, tan solo ignorancia ante estos. Si no se está de acuerdo con los principios de un movimiento, no se puede formar parte del mismo, por tanto, tampoco debería cualificarse partidario de tal movimiento todo aquel que no coincida con esos principios básicos.

Otro problema es la facilidad que hay actualmente para adueñarse de una palabra que alberga tras ella una historia de lucha y búsqueda de igualdad con la ayuda de ambos géneros e independientemente de la nacionalidad, orientación sexual o ideología política siempre que se comprendiera e interpretase correctamente el mensaje de este movimiento. No es justo, para los que realmente sienten el verdadero significado de esta palabra, ver continuamente manifestaciones de esas malas interpretaciones. Tampoco es justo que los verdaderos feministas carguen después con el peso de esas actuaciones que humillan el sentido más puro de este movimiento.

Por ello, es necesario informar sobre los principios (y ya no solamente de este movimiento, sino que es válido para cualquier otro) y evitar así esas interpretaciones que tanto se alejan del sentido de la palabra que representa a la ideología, pero que tanto influyen negativamente a la hora de dar a conocerla. No hagamos una lucha interna entre las personas que se consideren feministas, ya que solo dificultará la ya compleja y constante lucha externa en la sociedad.


 

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