Turno de palabra para las modelos que promueven la diversidad: las curvy

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Por Marta Moñiz abril 10, 2017  más artículos

 

2017: un año reivindicativo (también en la moda). El objetivo es promover la admiración por todas las mujeres, las de todos los tamaños y edades. Y así hacer que todas nos sintamos magníficas.

Dos años atrás, la diversidad de cánones de belleza, junto al auge de transexuales, personas de color y de tallas grandes como percha de las grandes firmas, frente al objetivo de la cámara o sobre pasarelas, revolucionaba la industria de la moda. Hoy por hoy, basta con acudir al catálogo de Zara para comprobar la multiplicidad de modelos que desmontan los tradicionales tópicos de belleza.

Eso era tan solo un destello de todo este resplandor que estas curvy o modelos de tallas grandes están causando en este momento. A nadie le importaba que, en las pasarelas de la New York Fashion Week, una bella ramificación de estrías adornara la anatomía femenina de alguna modelo.

 

Una de las precursoras de este fenómeno viral y nuestro referente como activista del cuerpo es Ashley Graham, una sonada modelo que, con su 96-96-116, se está haciendo con todas las portadas.

Por su innegable belleza fue seleccionada para protagonizar una publicación británica. Aún no sabía que, tras 17 años de lucha vital, se enfrentaba ahora al nacimiento de su gran revolución, y no precisamente por lucirse en el anverso de la revista, sino por las decenas de firmas que se negaron a prestarle ropa para la sesión de fotos por el mero hecho de usar una talla 44. Queda demostrado que las que no daban la talla en ese momento eran las prestigiosas marcas.

Siempre me sentí como una segundona, recuerda Ashley. Nunca fui la más guapa, la más delgada o la más rápida en deportes. Tampoco la más lista, debido a mi dislexia. Y luego, de repente, la gente empezó a decirme: ‘Eres increíble’ y yo estaba como ‘¿¡Qué!?’”, se confiesa.

 

El siglo XXI tiene que aprender que hay un tipo de belleza distinto al que marca el aburrido mundo monocramo de la moda.

Ashley nació curvy y pasó mucho tiempo culpándose y probando absolutamente todas las dietas: la de la alcachofa, la de la sopa de cebolla, la Atkins, la de sangre... Todo porque la gente comentaba Eres guapa para estar gorda”, “Estás bien para tu talla”, “Nunca serás una chica de portada”... “¡¡¡Y ahora no sé cuántas llevo!!!”, presume ella.

Su consejo para otras mujeres es: “Sitúate desnuda frente al espejo y di ‘Soy fuerte, soy brillante, soy preciosa’ ¡Las palabras cambian el mundo! Tienen poder y si vas a usar tus palabras negativamente, entonces eso es exactamente lo que sucederá en tu vida”.

 

Otra de las modelos que se alejan de la exigencia social es Barbie Ferreira, quien además ha manifestado que el sector impulsor de la moda plus size, lejos de ser inclusivo, ofrece una visión idealizada de estas profesionales. Bajo el creciente espíritu tolerante del sector, aun existen muchos que se visten de hipocresía.

 

Por ejemplo, tomamos una de las portadas más feministas de Vogue USA. La presencia de la ya mencionada Ashley Graham junto a esta diversidad de chicas de pasarela encierra una paradoja.

La singular mano de Gigi Hadid, demasiado estirada con Photoshop en un intento por abarcar la cintura de Graham, el pantalón negro de la misma en comparación con las braguitas de colores de las demás o el hecho de que sea la única que lleva medias... Esto, entre otras contradicciones, ha provocado el desencanto de un público sobre una imagen destinada a ser icónica.

 

El estudio más reciente realizado por Dove revela que:

  • Tan solo el 4% de las mujeres considera que es guapa.

  • El 72% de las mujeres siente presión por alcanzar un ideal de belleza determinado.

Asimismo, el informe anual sobre la diversidad en las portadas de revistas de The Fashion Spot expone que de las 677 primeras páginas de 48 publicaciones internacionales, solo 6 (el 0,9%) fueron protagonizadas por chicas con tallas superiores al modelo estándar.

Dietas enfermizas, ejercicio excesivo e infinidad de tratamientos estéticos son usados por la mayoría de las mujeres para conseguir esa perfección artificial que la sociedad ha afianzado al seguir distinguiendo entre ‘modelo’ y ‘modelo curvy.

 

“Las veces que más he adelgazado han estado precedidas de estrés, una ruptura, falta de cuidado de mí misma, algo traumático. ¿Cómo es que la gente nunca dice 'Pareces tan en forma' o 'Wow, eres tan fuerte'”, escribe Candice Huffine. Ella defiende día a día su talla 48 y explica por qué decir "Estás más delgada" no debería ser un cumplido.

 

Tara Lynn publicaba en Instagram esta lección sobre los cuerpos reales:

"Estas estrías rara vez aparecen en mis fotos, así que aquí las tenéis. Supongo que la luz, los filtros y todos los retoques les quitan la atención, precisamente porque es lo que prefiere la industria. Pero me pregunto cuántos de nosotros preferimos mirar solo la versión más idealizada de nuestros cuerpos. Quizás deberíamos considerar lo perjudicial que es para la gente que no conoce estos trucos y preguntarnos cómo nos sentimos por dejarles creer que sus "imperfecciones" no son normales porque no se ven representadas en los medios. La mayoría de las estrías me salieron cuando era adolescente y recuerdo sentirme mal cada vez que las veía porque pensaba que nadie más las tenía y que eran una señal de que mi cuerpo me estaba fallando o que yo le estaba fallando a él. Las que tuve después cuando estaba embarazada son las marcas del orgullo más grande que jamás he conocido. Este es mi cuerpo y lo amo, con estrías y todo".

 

Laura Arribas se queja de que con 15 años, solo podía llevar mallas. Ella es valenciana, tiene 28 años y su talla supera la 40. Con una hermosura indiscutible, es otra de las modelos algo más gruesas de lo común en las pasarelas que promueve la autoaceptación.

"Al pasar de cierta talla, en lugar de hacer el mismo patrón pero más grande, se cambia completamente el modelo. Pero aunque no hayas nacido con un cuerpo como los que desfilan para Victoria’s Sectret, hay más alternativas”, señala Laura. Al resto de mujeres nos recuerda: “No siempre me he sentido bien con mi cuerpo pero es lo que tienes. Tú eres tu propia arma. Si te vas tachando, no vas a conseguir nada. Ni a nivel profesional como modelo ni a nivel personal en calidad de vida. Se trata de aceptarte”.

 

La moda es para todos y, aunque tarde, esta industria también ha comenzado a reivindicarlo. Ahora, muchas perchas están haciendo hueco a tallas superiores.

¡Ni hablar de una minoría! La mitad de las mujeres usan tallas que no comercializan las marcas más asequibles. No es de extrañar, por lo tanto, que cuando Khloe Kardashian lanzó hace un año una marca de vaqueros que estilizan todos los tipos de cuerpos (Good American), lograra tal éxito de ventas que hizo que las grandes firmas del sector se murieran de envidia.

 

Cuéntanos qué piensas, ¿es un atraso que en pleno siglo XXI tengamos que seguir reivindicando que las mujeres reales existen y no son las que siempre se nos han mostrado? Y recuerda...

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Foto de portada: we heart it