Lo siento, pero mi vientre no se alquila

 4788
Por Q marzo 26, 2017  más artículos

 

Existe un polémico debate en España en cuanto a los llamados "vientres de alquiler" (o el eufemismo "gestación subrogada"), una propuesta que insulta la dignidad humana y trata a las mujeres como si de granjas se tratase y a los bebés como mercancía.

Detrás de los vientres de alquiler hay, cómo no, un interés económico, un negocio millonario que hace caja con la vida humana, en el que el bebé se convierte en un objeto de compra-venta bajo el disfraz del altruísmo, un negocio que mueve millones y millones de euros.

Las empresas que están detrás de este deleznable negocio se aprovechan de aquellas mujeres que viven una situación económica grave para que sus negocios prosperen y acuden a este remedio rápido a primera vista. En los Estados Unidos, una mujer puede cobrar hasta 35.000 euros por vender su cuerpo, mientras que, en México, la cantidad puede ser menos de la mitad e, incluso, en algunos casos, cifras ridículas.

Un negocio, en el cual la mujer es tratada como si fuese una granja utilizando al bebé como mercancía.

Hemos llegado a tal punto de deshumanización en nuestra sociedad que ya se negocia con el bebé como si se tratase de mercancía, a esto hemos llegado, y que no os sorprenda el día en el que existan granjas de mujeres que sirvan para dar a luz; eso sí, lo dirán con palabras bonitas y con la palabra democracia siempre por bandera.

 ¿Debemos permitir estas tropelías a la dignidad humana? ¿Podemos permitir que aquellos que se llaman defensores de la igualdad y demócratas quieran convertir a la mujer en mercancía? ¿Vamos a permitir que unos ávaros sentados desde sus sillones ganen dinero a costa de la dignidad humana?

Puede que los que defiendan la verdad sean pocos, pero la verdad será verdad aunque la defienda una persona ante cien millones, y así siempre será, y por mucho que quieran vestirlo de altruísmo, no lograrán su objetivo, que es convertir al ser humano en una mercancía.

Palabrerías, palabrerías y más palabrerías, palabras vacías, mensajes predeterminados fabricados sin ningún tipo de valor pretendiendo la manipulación para lograr sus objetivos.

Por mucho que repitan sus mentiras, o por mucho que intenten convencer, por mucho que ellos sean los dueños de los periódicos, de los medios de comunicación, de las empresas y del dinero, no tienen algo que jamás tendrán: la verdad.

 

Lo podrán adornar como quieran, pero lo que es, es, así que lo siento, pero no alquilo mi vientre, con mi cuerpo no se comercia.

 

 

 

Foto de portada: