Y al tercer día resucitó

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Por Q abril 16, 2017  más artículos
 
 
 
 
 
Después de una semana
engalanada, la ciudad
se desviste de su cara
más altanera,
menos humana.
 
Los fieles se agolpan
al sentir de un tambor
que les toca saetas
que solo oyen, 
pero no atienden, no aman,
no aprecian,
pues el dolor 
de sus entrañas
se focaliza en la tortura
de su Gran Mesías,
en la devoción al madero, 
al Cristo de cartón
que ni puede ayudar,
ni paliar el verdadero dolor,
que solo sirve
para engalanar
a ciertos ricos
faltos de pudor
o a otros fieles
que nacen a cual clamor
en medio del postureo del momento.
 
Solo aquellos que
lo sienten de corazón,
pueden llamarse fieles,
ciegos al amor
de un rostro
al que llaman Dios
al que suplican piedad,
al que creen su Salvador,
en un mundo que les ahoga.
 
A un Dios que anduvo en el mar,
como diría Machado,
que luchó por lo que
le valía la pena luchar, 
que no adoraba imágenes 
ni se arrodillaba ante el opresor,
un ejemplo que allí quedó,
como otros muchos, 
pero este con mayor acierto
consiguió calar 
como el mejor negocio
(para unos pocos)
de nuestra flamante Historia,
de la que nos tenemos
que sentir muy orgullosos...
 
Un ejemplo a seguir siempre
con el amor al prójimo,
y con la compasión,
y no esperar simplemente
un día al año
su majestuosa resurrección 
para estrenar el mejor
vestido de nuestra
nueva colección
y ser así los religiosos
estrella de la red social
donde mostramos nuestro
orgullo por una tradición
que ya pesa.
 
El gran Machado 
lo sigue clamando
cada año 
en las voces de los que
se agolpan 
a llorarle al Cristo de la Cruz. 
 
El gran Machado
ya nos advirtió 
el país de charanga y 
pandereta que vive
de tradiciones obsoletas,
que parece no 
querer avanzar
y con la tradición
de nuestros antepasados 
por bandera
seguimos incurriendo 
en la violencia y la 
desmedida de 
un país 100 años
a la deriva.
 
Paradoja donde las haya
cantar al madero
una saeta del gran poeta
que reza así:
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
 
No sé si es que no sé leer
no sé si es que el mundo
retrocede y nadie lo ve
o es que cada día 
somos más tontos 
y menos, mucho menos, humanos. 
 
 
 
 
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