Un grupo de jóvenes analizan la violencia de género y sacan sus propias y contundentes conclusiones

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Por Q marzo 12, 2017  más artículos

 

Lo que a continuación podréis leer es parte de un trabajo que mis alumnos han realizado sobre La violencia de género. Para documentarse, les pedí que retrocedieran unos años y conocieran la mirada de tres mujeres columnistas, Maruja Torres, Rosa Montero y Almudena Grandes. Me ha entusiasmado leerlos y ver que aún hay una esperanza en los jóvenes y que solo necesitamos unirnos con un mismo objetivo, EDUCAR, ENSEÑAR A AMAR y repudiar todo tipo de violencia. 

La teoría parece ser fácil, pero podemos leer en las noticias muy a menudo cómo los jóvenes se convierten en agresores de otros jóvenes y en un alto número de casos, más de los que queremos ver, de sus propias parejas, chicas, en muchos casos también menores, que confían en el chico que están conociendo, que aman a esa persona a la que se entregan en cuerpo y alma y que ellos pisotean y humillan sin piedad.


Hay un claro problema, señores, dejemos de obviarlo. La última noticia que se ha movido como la espuma en las redes, un detestable vídeo que muestra una brutal paliza a una chica por parte de su novio nos confirma la tragedia, no siempre sacada a luz de esta manera. Son muchas las jóvenes que sufren estas agresiones por acciones de ellas tales como hablar por whatsaap, salir con sus amigas, hablar con otros chicos, en definitiva, relacionarse con el mundo. Y ya ni hablemos del tema de la ropa y los escotes, porque me surge la vergüenza y la indignación por tener que ver a chicas que no se muestran tal y como quieren en cada momento por los posibles comentarios machistas de su pareja. 

Lo más deprobable que veo entre esos chicos y chicas es que parece que la Educación y la Conciencia que pretendemos muchos que les llegue, no llegan a tocar su piel. Peor aún cuando las chicas se encuentran tan sometidas que ven normal estos actos por parte de su pareja y justifican sus "malos modos" o sus "subidas de tono" por llevar contundentemente la razón. Son ellas mismas las que más daño se hacen en esta concienciación, las que intentan ver en otras esas malas conductas y criticarlas por ello. Cuando llegas a este nivel, estás perdida. Te has pasado al otro lado y, cuando quieres darte cuenta, ya has sido atrapada por otro lobo feroz con piel de cordero. 

Es por ello la importancia primordial de hacerles llegar este mensaje a los más jóvenes para que no se dejen atrapar por relaciones tóxicas fundadas en la persecución, desconfianza y posesión de una o ambas partes


 

Aquí comienza el trabajo de ellos, 6 alumnos de 1º de Bachillerato (advierto que es largo, pero necesario): 

 

  • ¿QUÉ ES LA VIOLENCIA DE GÉNERO? La violencia de género es un tipo de violencia física, psicológica y/o sexual ejercida contra una persona sobre la base de su sexo o género que impacta de manera negativa su identidad o bienestar social, físico y/o psicológico.

 

  • ANÁLISIS DE LOS ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO

Rosa Montero, en su artículo titulado Linda, nos trae la historia de una chica que fue secuestrada en Venezuela. Sucesos que ocurren día a día como si fuera algo normal, un hecho que paraliza y destroza a la persona que lo sufre, una situación inolvidable, una secuencia de imágenes que la atormentará toda su vida sin ni siquiera tener fuerzas para vivirla.

Injusticias que pasan por alto muchos países... ¿Cómo algo que puede destruir a cualquier persona puede ser tolerado tan abiertamente?

Rosa nos quiere transportar a la historia de Linda, en un intento de abrirnos los ojos, de explotar esa burbuja translúcida que solo muestra lo bonito del mundo, donde Linda es una más, invisible tras la burbuja. Todo ocurrió cuando apenas tenía los 18, la edad que tanto tiempo hemos esperado, sus deseados 18, el comienzo de su vida convertido en el abismo que aparece a sus pies tras un terremoto. Fue secuestrada y retenida en un apartamento por más de tres meses, una eternidad para una mujer obligada a aguantar violaciones, torturas continuas e interminables. Llegar a tenerte asco, sentir que nada merece la pena, implorando que acaben contigo o caigas inconsciente.

Consiguió ser rescatada por la policía. Cuando esta la vio, Linda se había convertido en un cuadro repleto de mordeduras, quemaduras de cigarros golpes, cortes y mutilaciones, fracturas, llegando al extremo de arrancar esos dulces labios que solo pedían que parase… Donde lo que parecía su final solo era una continuación que vivió en sus propias carnes, viviendo en primera persona todo lo que ocurría, consciente y cansada de luchar, cansada de gritar por una ayuda que parecía no llegar nunca. Días y noches esperando que cuando la puerta se abriera, no fuera él …  

Una mujer que fue tan fuerte para contarle al mundo por lo que había pasado. Una mujer que decidió no rendirse, capaz de demostrarle a ese hombre que no pudo con ella. Un muro que, a pesar de sus golpes y fragilidad, se mantuvo en pie, rígido e indestructible.

La violencia hacia la mujer está presente en todo el mundo pero, en países como Marruecos, y en concreto, en el mundo islámico, donde, por tradición y cultura, la infravaloración hacia la mujer es algo cotidiano. Maruja Torres escribe el artículo titulado El largo y duro camino de la mujer, tratando este tema. El artículo es de hace 10 años, no es mucho tiempo para que se hayan producido cambios importantes, pero lo cierto es que sí que ha habido cambios pequeños. Los países islámicos son bastante cerrados con su cultura y han vivido prácticamente igual con las mismas costumbres desde que existe el Islam como religión. En este tipo de lugares siempre se ha tratado a la mujer como un ser inferior que únicamente podía dedicarse a la crianza, de hecho, un hombre musulmán puede tener varias mujeres siempre y cuando pueda mantenerlas. Cosa que visto desde nuestra cultura, nos puede parecer extraño e incluso inmoral.

Las mujeres en Marruecos no son estúpidas y, al saber que se encuentran en desigualdad, miran a otros horizontes, en concreto a España, porque en el pasado nuestro territorio formó parte de su cultura.

En los últimos años, se han realizado investigaciones sobre la situación de la mujer y se ha recogido un gran número de firmas para tratar de lograr la igualdad entre hombres y mujeres, los cual indica que la población marroquí se ha concienciado del problema que supone la desigualdad y quiere erradicarla. Pero la verdad es que todavía hay sitios en los que se ve mal que se luche por los derechos de la mujer y la igualdad de género, una increíble y triste realidad. 

 

Almudena Grandes tampoco se queda al margen de este tema que afecta a toda la sociedad. Con su artículo Violencia (2012) quiere explicarnos que la violencia de género no es un hecho aislado, sino que la sociedad promueve las desigualdades entre hombres y mujeres, tanto en el campo laboral como social. La autora habla de la implicación por parte de todos (en especial los cargos importantes) el 8 de marzo, Día de la Mujer, posando para fotos cuando internamente no declaran una igualdad total, siendo todo esto un bonito espectáculo para dar a entender que están a favor de una igualdad de sexos. No, así no se resuelven las cosas, una foto no arregla la diferencia de sueldos, la poca tasa de empleo de mujeres que, en muchos casos, están mejor cualificadas que los hombres que ostentan unos cargos desiguales por el simple hecho de que ella sí se puede quedar embarazada y coger una baja por maternidad. El Estado nos debería defender y no estar en nuestro contra, apoyarnos en vez de estar con la mayoría machista.

Como siempre, llegamos al mismo punto, el punto de partida de todo, la Educación. Esta es lo más importante, ya que es el inicio de un futuro prometedor para todos. ¿Un machista nace o se hace? Somos de la opinión de que se hace, al igual que quienes ejercen la violencia de género. Tú puedes nacer nervioso y que ese sea tu carácter, pero si eso lo reflejas a través de la violencia es porque las circunstancias que te han rodeado desde tu infancia, tu educación y tus valores adquiridos los que te hacen llegar a ser de una u otra forma. Es por eso que debemos aprender desde pequeños menores a respetarnos y conocer nuestros límites. La sociedad, en general, es machista aunque, evidentemente, no todos ejercen la violencia de género. La autora menciona los cánones de belleza que llevamos como losas a nuestras espaldas y que tanto pesan, puesto que una mujer que se rija por estos cánones tendrá más oportunidades en todos los aspectos de la vida que otra que no entre dentro de lo estereotipado y fijado por la sociedad. 

Desgraciadamente, vemos cómo a principios del 2016 sigue repitiéndose lo mismo una y otra vez. Otro artículo de la misma periodista nos hace darnos cuenta de que aún queda mucho por hacer, porque Ocho no son menos que cualquiera de los temas más debatidos en cualquier cadena de televisión o de los temas polémicos del momento. Porque son ocho mujeres a las que le quitó la vida esa persona que “más les quería”, tan solo en el mes de enero, y que la autora alarmada pronosticó que a ese paso serían noventa y seis las mujeres a las que se les arrebataría el derecho a vivir. “Afortunadamente” esa cifra no llegó ni a la mitad, pero no debemos, no obstante, caer en el falso logro de que el número de mujeres asesinadas haya disminuido, pues aún quedan muchas otras presas, incapaces de rebelarse, de escapar o de poner fin a algo que ellas no dieron comienzo. No podremos decir que ha sido un buen año contra la violencia machista hasta que no hayamos roto las cadenas de todas esas mujeres. Y por lo que vamos presenciando en lo que va de 2017, la situación parece empeorar por momentos con 20 víctimas de violencia machista a nuestras espaldas en tan solo dos meses.

 

Rosa Montero explica en La Cara Oculta de la Luna, mediante cartas que le han mandado sus lectores, cómo los hombres también son víctimas de la violencia de género aunque no sea considerada como tal ante la justicia. Durante mucho tiempo, la sociedad ha tenido como objetivo acabar con la violencia de género. Haciendo esto ha creado un estereotipo en el cual la mujer es la víctima y el hombre el agresor, lo que ha provocado una serie de injusticias que perjudican a los hombres que son maltratados por sus mujeres que, aunque muchos menos en número, también están ahí y son exactamente igual de importantes y preocupantes. Los hombres se sienten desprotegidos por la ley, ya que si sus mujeres los maltrata a ellos o a su familia sienten que si se intentan separarse gana en todo la mujer, ya que generalmente el sistema judicial las prima a ellas debido a que se ha creado una actitud machista por parte de los jueces que mantiene un modelo de mujer indefensa e independiente económicamente que, ante todo, lleva innata la naturaleza de criar a los hijos.

Poco a poco, a lo largo de la historia de la Humanidad, los roles del hombre y la mujer han ido cambiando. Solo tenemos que mirar 50 años atrás cuando que el hombre mandase sobre la mujer era lo más común. Ahora que esto ha ocurrido con los hombres, les ha surgido un problema, al contrario que las mujeres, al ser los “amos” nunca han sentido la necesidad de investigar sobre ellos mismos, de reflexionar sobre el hecho de ser hombre, convirtiéndose así en uno de los mayores enigmas de este siglo, en "la cara oculta de la luna”.

El problema de este cambio de roles y las injusticias que sufren los hombres que son maltratados es que todo ese cúmulo de rencor puede acabar convirtiendo a algunos hombres en los verdugos de sus mujeres. En pocos años, los hombres han perdido su posición de superioridad y estas decadencias siempre son peligrosas. Tras perder la I Guerra Mundial y ser humillados, todo el odio de los alemanes fue lo que los llevó a la II Guerra Mundial. Esto nos hace ver cómo los enfrentamientos no son buenos y solo conllevan odio y destrucción por una parte, por otra o por las dos. 

Desde nuestro punto de vista, tenemos que dejar estereotipos aparte y centrarnos en las personas, si no consideramos a hombres y mujeres como iguales nunca podremos acabar con el sexismo. Si hasta ahí estamos todos de acuerdo, ¿por qué nos empeñamos en tirarnos piedras al tejado de unos y de otros cuando intentamos hablar de un problema tan grave? Las víctimas son personas, independientemente del género al que pertenezcan, aunque lamentablemente, la realidad nos da unas estadísticas descomunalmente desproporcionadas en cuanto a número de víctimas mujeres y víctimas hombres. No por ello, claro está, menos importantes estos últimos.

 

Maruja Torres defiende que la base de todos estos problemas es la Educación y, al igual que las demás autoras, no lo plasman directamente en el papel. En su artículo titulado 8 de marzo, que corresponde al Día internacional de la Mujer, Maruja decide exponer una serie de ejemplos cotidianos que son cercanos a su vida personal y se basan en la forma que tiene de educar cada familia a sus hijos, repitiéndose siempre los mismos roles en beneficio del hombre y en detrimento claro de la mujer. 

El primero de ellos trata sobre la asistenta de una de sus amigas, que tiene un hermano y los padres de ellos ya son mayores. Cuando uno de los dos o, incluso, ambos se ponen enfermos, tiene que ser ella la que vaya a cuidarlos dejando de lado su trabajo, ¿y qué ocurre con su hermano? Pues él sigue con su vida día tras día como si nada pasase, trabajando, y haciendo lo que le plazca. ¿Por qué pasa esto? Esto es un caso claro de desigualdad y pensamiento arcaico, ya que tanto él como ella tienen el derecho y la obligación de ir y cuidar de sus padres. 

Y ya el tercer y último caso trata sobre otra amiga de Maruja que tiene un hermano y fueron criados por su padre, ya que su madre los abandonó cuando eran pequeños. Cuando se hicieron mayores, el hermano tuvo dos hijas con diferentes parejas y él las cría por su cuenta como hizo su padre. Esto da a entender, como en los demás relatos, que la clave está en la Educación, que dependiendo de cómo críes a tus hijos, así serán personas o animales en el futuro, que no todo los hombres son maltratadores, ni todas las mujeres unas mentirosas que se aprovechan de su condición, sino que hay de todo, personas buenas y malas y es eso lo que debemos combatir, no enfrentar a hombres y mujeres. Esa nunca será la solución.

 

Maruja Torres expone en su artículo la solución: “Todo se puede cambiar empezando por una base igualitaria para todos”. Este texto fue escrito hace cuatro años y la verdad es que la situación sigue exactamente igual, aunque ahora parece haber mayor concienciación en los colegios e institutos para que las futuras generaciones cambien la mentalidad, ayuden en casa por igual, no se relacionen tóxicamente con sus iguales o parejas, etc… La solución sería hablar sin tapujos, sin ofender a nadie, sino defendiéndonos como personas. Sin embargo, nos encontramos entre la espada y la pared, entre el pasado y el futuro, un pasado “tradicional” y despreciado hacia la mujer y un futuro esperanzador e igualitario para todos. No sabemos qué pasará, pero esperamos que, con el uso de la razón, todos lleguemos a alcanzar un mundo mejor, porque todos somos iguales, estamos hechos de lo mismo, lo único que nos diferencia es simplemente que unos somos llamados chicos y otras, chicas. 

 

  • CONCLUSIONES Y RELACIÓN CON LA ACTUALIDAD 

Con todo esto, llegamos a la conclusión de que, a pesar de sus diferentes visiones, han llegado al mismo punto: aunque se esté promoviendo la igualdad de géneros, realmente estamos igual que antiguamente, es decir, la mujer sigue siendo inferior y sigue siendo tratada como un objeto.

 

En EEUU, tras la victoria de Trump en las elecciones presidenciales ha quedado clara la visión de los estadounidenses sobre este asunto, ya que se ve reflejado en la persona del presidente electo. Este “hombre”, aparte de homófobo y xenófobo, en sus declaraciones ha demostrado también una actitud misógina y machista. Algunos ejemplos son los siguientes:

”Las mujeres son esencia, objetos estéticamente agradables”

”Las noticias malas sobre ti no importan mientras tengas una novia sexy”

”Si una mujer quiere ser periodista, debe ser sensual”

”La mejor parte de cualquier película es cuando hacen callar a las mujeres”

Pero no es el único, el machismo también tiene su escaño en el Parlamento Europeo. Hay otros políticos que han dado a luz sus opiniones sobre la mujer, como el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke, que afirma en la Eurocámara que las mujeres deben ganar menos porque son más débiles y menos inteligentes y defiende la brecha salarial por la “inferioridad femenina”. 

 

Desde el pasado 10 de febrero, 8 mujeres se plantaron en la Puerta del Sol en huelga de hambre para reclamar la revisión de 25 puntos de la ley de violencia de género que exigían al Senado. El pasado martes nos enterábamos de la noticia de que, al fin, el Gobierno se ha hecho eco y ha aceptado las condiciones de sus 25 puntos que reclaman como derecho ineludible de la Mujer, lo que demuestra que si se lucha por algo se llega a lograrlo, pero también que el Gobierno ha estado impasible ante esta situación durante 24 largos días y que Ellas no se rindieron nunca.

 

Es triste ser mujer a día de hoy. En cualquier parte del mundo, cada día, mujeres y niñas experimentan la discriminación solo por el hecho de ser mujer. Aquí dejamos para terminar algunos ejemplos:

En Arabia Saudí, las mujeres no pueden pasear sin un hombre o hablar con uno que no sea pariente suyo. En Latinoamérica, las cifras de violencia de género y mujeres asesinadas por sus parejas son alarmantes. En la India, las mujeres son discriminadas antes de nacer porque allí ser una mujer es una carga y cada media hora una mujer violada.  En Tailandia, puedes comprar una esclava sexual por 100 euros, porque el 90% de las víctimas de la trata son mujeres y niñas. En Rusia, la desigualdad es educacional, la mujer aspira a conseguir un marido para que su vida tenga sentido y la violencia doméstica está despenalizada. Otros países como los nórdicos, tienen la cifras más altas de violencia machista en Europa. En EEUU, según la ONU, 8 de cada 10 niñas sufren acoso sexual ya sea en la universidad o colegio y, además, 1 de cada 5 mujeres ha sido víctima de una agresión sexual.

Cifras escalofriantes que están a día de hoy presentes en nuestras vidas, algo sorprendente e inhumano. Según la OMS, en el mundo, 3 de cada 10 mujeres sufren violencia de género y se ha convertido en la principal causa de muerte entre las mujeres de entre 15 y 44 años de edad.

Dicho esto, cabe añadir que el pasado 8 de marzo, colectivos feministas de 40 países protestaronn en una marcha multitudinaria por la igualdad y contra la violencia machista bajo el lema: “Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras”. Estas marchas tampoco se quedaron al margen de actos violentos en contra de las manifestantes. 

La última noticia que ha consternado al mundo entero ha sido la muerte atroz de 39 niñas calcinadas el miércoles pasado (la cifra sube cada día), día 8 de marzo, en un incendio en un refugio para adolescentes víctimas de maltrato familiar, después de que las jóvenes protestaran por abusos por parte de las autoridades del centro. Se trata de una de las peores tragedias en el país centroamericano y ha despertado protestas en las calles contra el Gobierno.

En definitiva, como todo en este mundo, la violencia machista tiene su origen en la Educación. Este es otro punto en común que tienen las autoras. Si educamos a los niños en un entorno de igualdad desde que son pequeños, seguramente la violencia de género se reduciría de una forma importante

En la sociedad actual, si un chico juega con muñecas es "un maricón" (término despectivo que usamos para que entiendan la gravedad del asunto) y si una chica juega al fútbol es un "marimacho". Debemos cambiar este punto de vista si queremos que en nuestra sociedad exista igualdad entre sexos. Un chico puede vestirse de rosa sin que le señalen ni le marginen y una chica puede jugar con coches de la misma manera. Esto viene provocado por el medio más influyente actualmente: la televisión. En los anuncios se distingue muy claramente entre juegos para niños y para niñas, y ese es uno de los orígenes de la desigualdad en la sociedad, al igual que el delimitar los roles de hombres y mujeres en claro detrimento para ellas. El problema es global y nos afecta a todos.

Terminamos con una reflexión que no es nuestra, pero que nos hará pensar a todos sobre la situación en la que nos encontramos en la más cercana actualidad: "Lo ha vuelto a hacer. Otro machista lo ha vuelto a hacer. En Nou Barris (Barcelona), un hombre ha apuñalado a su pareja en el cuello y en el pecho. Ella ha conseguido sobrevivir gracias a que un transeúnte la ha encontrado tirada en el portal de su casa, huyendo de lo que algunos llaman hogar y desangrándose. "Tenía tanta sangre que no sabíamos ni dónde tenía las heridas". Está en estado crítico. El que no ha podido sobrevivir ha sido su bebé. Estaba embarazada de más de 7 meses y ahora está muerta en vida, sin él. Sin una criatura que, antes de haber nacido, ya ha sufrido las consecuencias letales del machismo más salvaje. Más inhumano. Sin un pacto de Estado que confirme, de una vez por todas, que esto no puede seguir consintiéndose ni un minuto más. Ya no más. Sin una sociedad concienciada, ni capaz de preguntarse cuál es el origen de esta lacra que nos mata a todos. NI UNA MÁS." (vía noesnadapersonal).

 

 

¿Qué os parece el trabajo de mis chicos? En la última parte, además de aparecer el nombre de los creadores, me piden piedad para que les ponga un 10. Creo que se lo han ganado con creces... ¿Qué opináis? ¿No sería todo más sencillo si esta fuese la opinión más generalizada de nuestras futuras generaciones? 

 

Aquí sus nombres y todo mi agradecimiento a ellos por hacerme AMAR mi Profesión:

         Trabajo realizado por:
                 - Alejandro Aranda Toledo
                 - Sara García Pavón
                 - Sara González Bernal
                 - Laura López Cebrián
                 - Antonio Manuel Mercado Martínez
                 - Antonio Rodríguez Peña

 

Recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres (y a remover conciencias de paso), compartir este post debes!

Foto de portada: flirck.com