Nunca te llamé papá porque esa palabra te queda inmensamente grande

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Por Q marzo 19, 2017  más artículos

 

Envidio a todas mis amigas que me hablan de sus fabulosos padres, aquellos que actúan como tales, protegiendo los intereses de los suyos, luchando cada día por sacar adelante a sus familias. Padres que pueden bien llamarse Hombres, esos hombres a los que debemos amar y honrar, y para eso tienen su día... ¡Hoy!

 

Las envidio porque no sé lo que es eso. Tampoco es que me importe, pero cierto es que cuando las escucho hablar con esa admiración, siento pena de no poder haberlo disfrutado como ellas.

 

Mi padre, por llamarlo de alguna manera, aunque también podría denominarlo como ese ser que se aprovechó de mi madre y, "sin querer", la dejó embarazada, no se merece celebrar este día. Aún así, me consta de que lo habrá celebrado durante muchos años con su flamante familia de revista, inmaculada y "sin trapos sucios que sacar". 

Si yo hablara de trapos sucios, si muchas de nosotras habláramos, los padres de este país tendrían que huir a lugares más recónditos para no ser perseguidos por malos padres, por padres inexistentes, abusadores, maltratadores, violadores... Y ahora no me vengan con que ellos también sufren. El porcentaje diferencial es tan ridículo que no me molestaré en usarlo como argumento. Desgraciadamente, las noticias de cada día nos demuestran la sociedad que hemos creado, el patriarcado que nos hace sumisas aún creyéndonos libres, la cosificación a la que somos sometidas por esos grandes Ellos, los que se llenan las bocas y los bolsillos vanagloriándose a ellos mismos por ser ciudadanos ejermplares, padres perfectos de cara a la galería. 

Esos ciudadanos, también, que cuando sus esposas duermen o están ocupadas en cosas más importantes que en seguir a los compañeros de vida en los que a priori confían, salen a escondidas (como los cobardes y los delincuentes) a mofarse de todas las Mujeres, salen a pagar por un sexo que no merecen, que los convierte en seres aún más repugnantes por querer poseer algo que no debieran ni rozar en su Lamentable Existencia.

Mis palabras, a estos hombres detestables se les antojarán reprimidas, amargadas, inertes para cerebros vacíos repletos de perversión y mucho asco, al menos ese es el asco que yo recibo cuando leo comentarios peyorativos para la Mujer y, sobre todo, fundados desde la mayor Ignorancia y Miedo por perder algo que jamás debió pertenecerles, la fatalista voz de mando.

Es, por todo esto, por lo que no te llamaré jamás "Papá". Es una palabra muy grande que la reservo para que mis hijos la puedan gritar bien alto al Hombre que se convierta en el padre de mis retoños, que ya me aseguraré de que sea esa Persona que merece dicho cargo. Si esto no ocurriera, también sabré sacarlos adelante, darles el valor de un padre y de una madre y luchar por sus intereses, aquellos que un día tú despreciaste de tu hija en pos de la familia feliz e impoluta, en pos de la mentira y el abuso de autoridad que tú ejercías. 

Siento que llegue este día y tú no estés aquí, que nunca hayas estado y que esta niña, como tantas en sus historias mudas, haya crecido sin tu amor, sin tu protección, sin tu modelo a seguir. Pero, no vamos a hundirnos ahora, con tanto camino recorrido a solas. Ahora me da igual lo que hiciste, pues me has hecho ver lo que hay en este mundo, cómo sois los de tu calaña, cómo actuáis queriendo sentir la aprobación de vuestros semejantes a costa de actos impunes que intentáis ocultar por todos los medios.

A ti no te conocí, tú no quisiste. Pero sí he conocido a otros como tú, que odian a las Mujeres como yo, a las Mujeres Independientes, Inteligentes, Luchadoras, Soñadoras, de esas que os pueden hacer tambalear vuestro pútredo mundo y sacaros a la palestra para que todos puedan ver lo repugnantes que sois cuando os aprovecháis de las mujeres que no pueden defenderse, que no tienen esa fuerza para hacerlo solas, cuando violáis a niñas, cuando maltratáis a la persona que os ama, cuando malversáis con nuestro cuerpo y os creéis poseedores de lo que jamás podréis serlo de corazón, de alma, cosa que os da lo mismo, pues tampoco tenéis y no sabríais reconocerla.

Y cuando me preguntan por mis padres, puedo decir orgullosa que no he tenido padre, solo una Gran Madre que me lo ha dado Todo sin apenas tener Nada. 

¿Que qué haría yo sin mi padre? Pues, absolutamente todo lo que he hecho y hago. No podré añorar algo que jamás he tenido, solo dar gracias por todo lo que sí me ha hecho ser quien soy hoy.

Por eso, no te sientas mal por no celebrar este día si no tienes a tu lado a un Hombre que se merezca tal honor. Siéntete orgullosa de la Persona que te crió y de la Persona en la que te has convertido. 

Ahora, en mi etapa adulta, tengo varios hombres en mi vida, que ejercen en pequeñas dosis de padres afectuosos que están siempre dispuestos a todo por su niñita (como colgar una pizarra porque a esta se le antoja volverse loca en un nuevo proyecto). Os quiero a todos, hermanos, compañeros de viaje, amigos, papás y alabados suegros, todos buenos hombres, hombres feministas (pues de otro modo no es posible ser).  

Ahora que siento esos abrazos de padre sinceros de otros que no son el mío, solo añoro una cosa, el desconocimiento, el no poder saber cómo hubieran sido tus abrazos sinceros...

 

 

Foto de portada: pinterest