Las ganas

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Por Q marzo 1, 2017  más artículos

 

 

Tenías tantas ganas de comerte el mundo
tenías tantos proyectos,
tantos sueños.
¿Dónde están ahora?
Enterrados entre tus lamentos,
entre tus pocas ganas
de luchar por ello.
 
Creías que podías con todo,
eras joven,
con eso ya bastaba,
el tiempo te acompañaba,
pero no.
 
Creías que llegaría tu gran oportunidad,
plantada en tu puerta,
deseando llamar tu atención,
esperando una respuesta,
pero no.
 
Nunca llegó,
la vida pasó,
tu juventud ya no era la misma
también te abandonó,
junto a la basura que atesorabas,
basura de envidias,
basura de dejadez,
de pereza y de asco,
de aburrimiento vital,
de pena misma de tu pobre idiotez.
 
Al fin llegó la desidia,
la pena por no llegar,
por no hacer más, 
por no luchar 
por nada.
 
Creías que podías volver atrás,
echar la mierda a un lado,
y resucitar
como un Fénix alado,
pero no.
 
Nunca llegó tu metamorfosis,
nunca llegó nada,
ni las ganas.
 
La vida se te pasó
saludando de lejos,
altiva, descuidada,
aburrida de ti,
amargada.
Intentaba dejarte hacer,
no llamar tu atención,
o más bien no hacer nada,
para no echarte más mierda
en tu vil degeneración. 
 
Triste sensación tiene que ser la tuya,
un hondo pesar en tu interior,
que no te deja avanzar,
un cerebro marchito,
al que poco uso le diste 
cuando aún tenías opción,
un alma vacía
con pocas ganas de acción,
que ahora necesita de todo
aquello que abandonó un día
pero no.
 
Triste realidad la que se muestra aquí,
la tuya, la que obtuviste
fruto de tu apatía,
de tu pereza, de tu poca valentía
para coger la vida con fuerza
y demostrar de una puta vez
que para algo vales
más que para creer que puedes,
sin aprovechar tu inteligencia,
la que parece escasear
cuando la vida aprieta.

  

 

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Foto de portada: julia-geiser.ch