Pasos

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Por Q diciembre 18, 2018  más artículos

 

La noche estaba más cerrada de lo que recordaba en otras ocasiones.

Las farolas no estaban cumpliendo su función.

Las calles, cada vez más estrechas, la mantenían abrazada en sí, con los puños de las manos cruzados sobre sus pechos, con un ligero encorvamiento de espalda y hombros y con una mirada atenta a tanta oscuridad.

El silencio le trajo compañía.

Unos pasos cercanos se dejaban sentir en su tembloroso cuerpo.

El frío estaba cumpliendo su función, pero sus medias no.

Sus tacones retumbaban sobre la acera desgastada.

Aquellos pasos se acercaban aún más.

Podía notarlos en la nuca.

O quizá no fueran ellos los que erizaban su vello.

O quizá aquellos pasos no eran más que el presagio de una crónica anunciada, una más, una menos. Y, sonó el teléfono.

—¿Has llegado a casa ya, chiquilla? Me tienes preocupada. Hace rato que esperaba un mensaje.

—¿Sí? ¿Estás aquí? Pues, ven cariño, que te espero. ¿Cuánto tardas? ¿Un minuto? ¡Genial!

—¿Te pasa algo? —sonaba preocupada la voz al otro lado.

Los pasos se alejaron.

Veloces,

quebrados,

cobardes,

lejanos.

 

 

Este microrrelato es ficción. La situación no lo es. Nos pasa a diario. Solo a las mujeres. A los hombres no les ocurre, ellos no tienen que salir con miedo por la calle. Nos lo han dicho miles de veces. No hemos querido creerlo. Las calles no son para las mujeres...

Estamos obligadas a vivir así, con miedo constante, acosadas, asustadas.

A los hombres les jode que los metamos en el mismo saco. Que creamos que todos son iguales.

No es eso lo que pensamos. A todos los hombres que sienten ese "miedo" injustificado de sentirse en el punto de mira, parece no importarles que nos metan a todas en la misma tumba.

CAMBIEMOS CONCIENCIAS. EDUQUEMOS, DEJÉMOS DE LUCHAS ABSURDAS. LA VIDA DE LAS MUJERES NO ES NINGUNA BROMA.

YA ESTÁ BIEN. 

Foto de portada: