‘The Good place’, el humor que no ofende

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Por Editorial octubre 21, 2018  más artículos

 

¿Eres buena persona? Si no te lo has planteado nunca, tal vez este sea un buen momento para empezar, ya que este mes se ha estrenado la tercera temporada de The Good Place. Aunque a lo mejor no sabes de lo que te estoy hablando. The Good Place es una serie de Netflix sobre lo que ocurre después de la muerte. En este mundo ficticio existen dos posibilidades: ir al “lado bueno” o ir al “lado malo”. Al lado bueno solo llegan las personas más excepcionales del mundo, mientras que todos los demás, desde asesinos en serie hasta personas que se quitan los zapatos y los calcetines en los viajes de avión, son enviadas directamente al lado malo para ser torturadas. En este sentido, la serie se parece un poco a la concepción cristiana del cielo y el infierno, aunque huye de cualquier explicación religiosa del más allá. El lado bueno, de hecho, se representa como una pequeña ciudad diseñada para que todos sus habitantes sean felices para siempre, con asignación de un alma gemela incluida.

La trama discurre en torno a Eleanor, una mujer que no ha sido especialmente buena en su vida terrenal, pero que es enviada al lado bueno por equivocación. Enseguida descubre que su mera presencia causa estragos en el vecindario, tales como gambas voladoras, tormentas de basura o enormes agujeros en el suelo que amenazan con tragarse la ciudad entera. Sin embargo, confesar que no pertenece a ese lugar significaría condenarse a la tortura eterna, por lo que le pide a su alma gemela, Chidi, un profesor de filosofía, que le enseñe a ser buena persona. ¿Será eso suficiente para ganarse un lugar entre las mejores personas del mundo?

The Good Place es una comedia de Mike Schur, creador de Brookling 99, The Office y Parks&Recreation. Con ese currículum a sus espaldas no es de extrañar que esta nueva serie haya sido un éxito, pero hay muchas más razones por las que recomendarla. Como en Brookling 99, la parte que más he disfrutado personalmente son los personajes masculinos. Son hombres cuyas personalidades no están definidas en torno a ese concepto de masculinidad que aún es predominante en la sociedad y que los haría actuar de forma misógina. Se comportan como personas normales, con sus virtudes y defectos, pero en ningún caso influenciados por “cómo debería ser un hombre”. Tampoco se hacen chistes en torno a esa “falta” de masculinidad, ni hay bromas machistas en general.

Los personajes femeninos principales no producen tan buena sensación desde el principio. Eleanor ha sido siempre una mujer corriente, mientras que su nueva vecina, Tahani, es como una diosa hindú: alta, atractiva, elegante y, por su puesto, muy buena persona. Por todo ello, Eleanor la odia irracionalmente. Sin embargo, varios capítulos después empiezan a conocerse y forjan una bonita amistad. Su relación es una gran forma de acabar con el mito de que las mujeres tenemos que ser enemigas. De hecho, en uno de los capítulos, empiezan a pelear por un hombre y enseguida paran porque no quieren que algo así interfiera en su amistad.

Muchos fans de la serie han pedido incluso que Eleanor y Tahani sean pareja en la tercera temporada y, según ha comentado el creador, no es una posibilidad que hayan descartado. Y es que la bisexualidad de Eleanor es algo que se deja bastante claro en la serie y que Mike Schur ha confirmado públicamente. Aunque nunca no se menciona la palabra “bisexual”, la forma en que Eleanor mira a Tahani y habla de ella no tiene ningún tipo de explicación heterosexual.

Por otro lado, la serie explora numerosos conflictos éticos a través de las clases de “buena persona” que recibe Eleanor. No en todas las series cómicas puedes encontrar citas a Kant, Hume o Aristóteles, y mucho menos sin que eso entorpezca la trama o la haga más aburrida. Por el contrario, los dilemas morales ayudan a la evolución psicológica de los personajes y también a que los espectadores tengan una excusa para plantearse aspectos de su propia vida. ¿Realmente hay un contador que me suma un punto por cada acción buena y me lo resta cuando hago algo malo? Entonces, ¿vale lo mismo una mala acción que una buena? ¿Es eso justo? No son preguntas fáciles, y las respuestas desde luego no las tiene una serie de televisión, pero el simple hecho de hacerte reflexionar sin borrarte la sonrisa de la cara es de admirar. Bien hecho, Mike Schur.

Y es que, ante todo, The Good place es una comedia ligera que cumple a la perfección la función de hacernos reír y pasar un buen rato. Los personajes principales son tan dispares entre sí que generan situaciones absurdas e hilarantes. Si a esto añadimos representación paritaria entre personajes blancos y racializados, cierta visibilidad gay, y un 0% de unidades de machismo, se demuestra que no hace falta ofender a nadie para hacer humor.

Colaboradora: Ana Pastor

 

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Foto de portada: The Good Place