Cuando caes

 2384
Por Rebeca Birdea febrero 16, 2017  más artículos

 

Sientes que te derrumbas. Intentas engancharte a cualquier cosa, persona o sentimiento bonito para seguir de pie, aunque tus rodillas estén temblando y sientas que no puedes más, que por mucho que lo intentes no te quedan fuerzas para luchar.

Y entonces, en el momento menos esperado, caes. Y la caída duele más que las anteriores. Porque para esta no estabas preparada, no pensabas que te encontrarías de nuevo en el vacío cayendo y cayendo, esperando tener suficiente coraje para agarrarte a algo, y volver a subir y subir hasta llegar a ese punto en el que todo está bajo control.

Y es que desde que empiezas a caer todo es un caos. Todo depende de ti y en realidad nada está en tus manos. Pura contradicción. Puedes, pero no puedes controlar la caída, ni la velocidad a la que te precipitas al vacío. Es como estar consciente en una de las peores pesadillas. Quieres atrapar cualquier destello de luz que pueda salvarte y llevarte hacia arriba, pero no eres capaz de moverte ni de gritar para pedir ayuda, por lo que nadie te escucha, nadie te salva.

Y sí, llega un momento en el que consigues despertar y agarrarte a una esperanza. Ahí comienza en realidad lo más duro. Subir. Recuperar el control. Salir de la pesadilla. Librarte del vacío. Y es que, en el camino hacia arriba te encuentras con millones de razones y tentaciones para dejar de luchar y dejarte caer de nuevo. Y lo verdaderamente dificil es ignorar todo esto y seguir subiendo, dejando el vacío atrás. 
 
 
 
Con mucho esfuerzo lo consigues, sales y vives de nuevo, esa vida que tanto amas y disfrutas a cada segundo. Y esperas no volver a caer otra vez en aquella pesadilla porque no sabes si serás capaz de salir a la vida o permanecerás eternamente en aquel vacío cayendo y cayendo sin rumbo ninguno.
 
 
¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!
Foto de portada: we heart it