La historia del hombre trans que se dejó su vagina

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Por FEM agosto 28, 2018  más artículos

 

Tenemos la extraña y jodida costumbre de normalizarlo todo y lo que se salga de ese camino que imponemos, se convierte automáticamente en malo, peligroso o dañino, dependiendo del caso. Buck Angel, este es el nombre de la persona que ha roto unos cuántos tabúes al mismo tiempo por expresarse de forma libre. ¿Su peculiaridad? Ser hombre trans y estar a gusto con sus genitales sin tener que operarse.

Su vida no ha sido un camino de rosas, ni mucho menos, pero su historia merece ser visibilizada para que tengamos en cuenta la diversidad que siempre ha existido y que unos cuanto se empeñan en seguir negándose a aceptarla. La feliz infancia de Buck no remedió el infierno al que tuvo que someterse en su adolescencia, en la que se reconocía como hombre con vagina, pues su cuerpo se desarrolló como el de una mujer cis, por mucho que él no quisiera. Corrían los años 70 cuando pasó por esta etapa y su entorno no paraba de insistirle en que estaba equivocado y que era una mujer llamada Susan Miller. Esta situación le superaba y sin mayor apoyo, buscó refugio en el alcohol y las drogas, llegando a un punto tal en que su vida no tenía sentido e intentó quitársela.

La vueltas de la vida hicieron que en los 80 la tendencia fueran las mujeres andróginas con apariencia masculina, lo que supuso una oportunidad para Buck como modelo en Europa. Su rápido ascenso, una vez más, no le llevaron a alcanzar la felicidad. La vida le llevó al mundo de la prostitución y a hacer cine porno alternativo. Ahora es actor y productor y le conocen como The man with a pussy (El hombre con vagina) además de ser activista pro derecho humanos, conferenciante motivacional y realizador de la serie sobre realidad trans “sexando el hombre transexual”. Buck Angel se niega a ser un icono aunque es hoy una de las voces transexuales más conocidas en Norteamérica.

“Ahora soy en realidad un activista de los derechos humanos. Hablo para toda la humanidad de la necesidad de que todos y cada uno de nosotros nos sintamos cómodos en nuestros propios cuerpos. Mi mensaje no va sobre ser transgénero sino un ser humano”, expone Angel. “Cada uno tiene que ser quien es, y hacerlo en sus propios términos, como él quiera”. Su relación con la industria del porno dista mucho de ser armoniosa. “Yo era un pionero que utilizaba mi vagina como vía de empoderamiento, por eso me odiaban en la industria del porno”, afirma entre risas. Ahora acaba de lanzar el primer juguete sexual para transexuales como él, llamado Buck-Off. “Me decían que no había mercado”, comenta con ironía sobre el éxito de su última aventura empresarial.

Su historia es la de muchos más, ojalá cada quien pueda encontrar su lugar.

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Foto de portada: Zest Girls Mexico