El machismo que arrastra tus apellidos

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Por FEM noviembre 27, 2018  más artículos

 

Ya que hablamos de machismo y de machismo en todas partes, pues es evidente que no nos deshacemos de él, en esta ocasión, nos hemos fijado en nuestros apellidos. En muchos otros países, las familias se van quedando con el apellido paterno haciendo que el materno desaparezca. En España, somos diferentes y, aunque el peso del apellido paterno es mayor, en la mayoría de casos tenemos el de nuestro padre y, detrás, el de nuestra madre. ¿Por qué este orden?  

El hecho de usar apellido está datado desde el siglo XV en exclusiva para la nobleza, ya que tenían la necesidad de saber el linaje familiar para crear convenios más fructuosos. Todo empieza con el reparto de poder, para variar. En España, tenemos que esperar hasta el siguiente siglo para que todxs dispusieramos de nuestro apellido. Con un modelo de familia donde el patriarca es quien manda en su casa, no es de extrañar que fuera puesto por imposición su apellido en primer lugar a la descendencia para dotarles de “mayor poder”.

Después de muchos años y de más lucha social pidiendo que el apellido de la familia paterna no fuese por imposición el primero que se le pone a la descendencia, parece que las costumbres nos pueden, más allá de la ley.

Desde el año 2000, en España, se permite inscribir al niño con el apellido de la madre en primer lugar, si los padres enviaban una solicitud al juez encargado del Registro Civil y una declaración de mutuo acuerdo sobre el cambio en el orden de los apellidos. Este cambio afectaba por igual a todos los hijxs de la pareja. Si bien, en caso de no existir consenso, se daba preferencia por defecto al apellido paterno.

La Ley 13/2005 permite decidir el orden de los apellidos, manteniendo el mismo orden en los sucesivos hijxs. Adicionalmente, permitió la unión de dos apellidos para formar un apellido compuesto. A partir de la Ley 20/2011, se acabó el hecho de que los apellidos paternos tuvieran preferencia de ningún tipo, el padre y la madre deberían especificar qué apellidos lleva su hijo.

Hace más de un año, desde junio de 2017, de la fecha en la que en España entró en vigor la nueva ley sobre el tema del orden de los apellidos. Vemos que esta cuestión social es algo relativamente nuevo y que la desigualdad imperaba por lo que parecía una ley desigual, pero, ¿qué ha pasado desde su entrada en vigor hasta la fecha? Pues lo esperable, que por muchas leyes que cambiemos, todas serán insuficientes si no cuentan con un buen colchón educativo detrás. Hoy, en España, solo el 0,05% de las nuevas familias han optado por elegir el apellido materno el primero. Debemos tener en cuenta otras variables como que, tras la mayoría de edad, cada persona puede cambiarse el orden de sus apellidos o crear uno nuevo compuesto de ambos.

Las mujeres alegan que transmiten el paterno en primer lugar por tradición, otras dicen que no tiene importancia, otras incluso declaran que poner su apellido delante podría hacerle sentir al padre que el hijo o la hija no es suyo y otras, incluso confiesan desconocer que existe esta opción o que tiene “mejor sonido” el paterno.

¿Y si pensamos en los apellidos como una herramienta de empoderamiento? ¿Te sigue importando tan poco? Ceder, ceder y ceder es lo que se nos ha pedido históricamente a nosotras. ¿Qué pasará si nos revelamos un poquito más?

Y tú, ¿cómo usarías tus apellidos si tuvieras que elegirlos ahora? Déjanos un comentario con tu opinión, estamos deseando conocerla.

 

 

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Foto de portada: BBC