Mary Ann Bevan, la mujer más fea del mundo

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Por Editorial octubre 7, 2020  más artículos



A principios del siglo XX, a los 32 años, Mary Ann Bevan tenía una vida como la de cualquier mujer inglesa de su época: vivía en Londres trabajando como enfermera, y se había casado a los 29 años con su esposo Thomas Bevan, un florista con quien iba a tener cuatro hijos.

 

Sin embargo, de un momento a otro Mary Ann comenzó a sufrir unos fuertes dolores de cabeza e intensos dolores musculares y articulares, por lo que fue diagnosticada con una enfermedad llamada acromegalia o gigantismo (que causa un exceso de producción de las hormonas de crecimiento del cuerpo, causando deformaciones extremas y muchos problemas internos) que comenzó a deformar sus extremidades y los rasgos de su cara. Mary Ann comenzó a sufrir un crecimiento anormal y una creciente desfiguración.

Cuando su marido murió en 1914 Mary Ann Bevan perdió la principal fuente de ingresos para mantener a su familia, lo que la llevó a tomar una decisión que, si bien menoscababa su dignidad, podía reportarle el anhelado dinero para dar de comer a sus cuatro hijos. Se presentó a un concurso en el Reino Unido en el que se buscaba a la “Mujer más fea del mundo”, título que ganó. 

De ese modo, a sabiendas que por su aspecto nadie la volvería a contratar de nuevo como enfermera, Mary Ann dejó atrás toda la vergüenza y el miedo a las burlas y decidió seguir para proporcionarle un sustento a su familia.

Su condición física la convirtió en una curiosidad nacional en el Reino Unido, lo que le reportó varios trabajos permanentes como parte de circos de fenómenos o “freakshows”, como “La mujer más fea del mundo”.

Recorrieron las ciudades de Gran Bretaña.

Soportó las burlas de la gente para poder ayudar a sus hijos y que pudieran tener una buena educación.

Finalmente falleció el 26 de diciembre de 1933, habiendo utilizado el “honor” de ser “la mujer más fea del mundo” para mantener a su familia por más de una década. 

En la actualidad, esta mujer se ha convertido en una figura inspiradora para las personas que sufren de su misma enfermedad, gracias a su paciencia y valentía de enfrentar al mundo.

Fuente: guioteca.com

 

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