La insolencia de la escritura

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Por Editorial julio 12, 2018  más artículos

 

Delirante sueño.

Mis grandes anhelos traspasan esta hoja, vuelan libres, no hay quien pueda parar la corriente eléctrica de mis pensamientos, corren hacia la lapicera y buscan describirse en unas líneas, unas insignificantes líneas. Estas frases que corren por el papel son más grandes que el mundo, que el universo. El pensamiento explota y se convierten aquellas letras entonces en frases, en historias, en cuentos. 

Soy la insolente que se atrevió a contar las historias de amantes, la que escribió poemas que son capaces de sonrojar, la que transcribió las biografías de las mujeres ocultas en la historia. 

Estoy poseída por el arte y ardo en esta pasión que se lo come todo, cada sentimiento, cada emoción. La mastico lentamente para expresarla en papel para que esa insolencia que genera escribir no quede en el aire, sino en el éxtasis infinito, ese que produce leer los arrebatos de unos cuantos insolentes

Escribiría el tiempo de lo que dure mi vida, volaría estando en el mismo lugar. Esta comunicación silenciosa que habla a veces mejor que los oradores, que logra hacer vibrar a las personas, temblar, sentir cada detalle narrado. Esta comunicación que logra convertir a los mortales en inmortales por un ratito, que logra dejarnos vivir un poco más hasta después de la muerte, que logra expresar la voz de los dioses, crea la conexión hasta con nuestras moléculas más pequeñas. 

Todo esto puede venir solo de insolentes que se atreven a narrar la vida, las pasiones humanas y las voces jamás escuchadas. Sí, insolentes, que logran empapar de sabiduría a los analfabetos, hacen ver a los ciegos y asombrar a los niños. 

Insolentes para convertir nuestras voces en eternas. 

Las escritoras y los escritores nos creemos más fuertes que la muerte porque perduramos el tiempo que nos plazca en el mundo, dejando nuestras vidas escritas, nuestros más remotos pensamientos. 

Nosotras las escritoras y los escritores, somos insolentes porque logramos que nazcan personas sin ser paridas, y las matamos cuando se nos da la gana sin ir presos. Somos los que hacemos soñar despiertos, los que hacemos danzar sin la necesidad de la música. Logramos que se mire mas allá sin la necesidad de usar anteojos. No distinguimos entre razas, colores ni políticas. En nuestra libertad, envolvemos a quien desee envolverse con nuestras historias, con nuestras verdades y nuestras mentiras

Escribimos para quien desee leerlo o escucharlo, para quien desee volar.

Nosotras las escritoras y los escritores, no conocemos del tiempo exacto, traemos en segundos miles de años pasados y los juntamos con lo que ni siquiera vivimos y los unimos con miles de años futuros. Sobrepasamos barreras, rompemos lo impuesto, hasta las estructuras que mantienen a nuestras letras. 

Las escritoras y los escritores, lxs insolentes, le faltamos el respeto a todo y, sin embargo, nos ganamos el respeto de todos, creo yo que por nuestra propia insolencia. 

                                                                                                                           

  Colaboradora: Martínez Mercedes

 

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Foto de portada: Pinterest