El gilipollas de turno

 3672
Por Editorial abril 25, 2019  más artículos

 

Os voy a contar la peor anécdota que me ha pasado esta Semana Santa. La llamaré … “EL GILIPOLLAS DE TURNO”

El jueves santo, mi turno empezaba a las cuatro de la tarde como siempre (trabajo en un pub-cafetería) pero este día sabía perfectamente que las dos horas libres que tengo, ya que cerramos a las 3 de la mañana (siempre y cuando los clientes se marchen, sino los tienes que despedir amablemente a las 4:30 o 5 de la mañana) iban a ser imposibles de tener. Trabajo en pleno casco antiguo y, además, todas las procesiones pasan por la puerta…

En fin, que con el cuerpo hecho a tal evento, me voy a currar, la tarde transcurre como era de esperar, horas de orcos sedientos como si no hubiera un mañana, imposible salir a nada, solo a recoger vasos y cascos y a tirar bolsas de basura, lo típico en estas fechas.

Tuve la oportunidad de salir una hora para cenar, de lo cual no me quejo porque sabía perfectamente a lo que iba ese día. Total, que me dan las 2:45 de la madrugada y allí seguimos con el garito hasta los ojos, y me llega EL GILIPOLLAS DE TURNO y su colega.

–Dos ron cola, por favor…. –hasta aquí todo bien.

Me pongo yo tan contenta a servir los dos Caciques cola con toda la simpatía que aún me quedaba y ellos allí mirándome.

–Qué sonrisa tan bonita, ¿siempre trabajas igual?

–(Yo) Pues sí, siempre estoy de buen humor, fíjate.

En esto que termino de servir lo que me han pedido y les digo “10 euros, por favor”, y ellos, en su estado de machitos embriagados, se ponen a discutir por quién paga. EL GILIPOLLAS DE TURNO, con el dinero en la mano, y el colega con la cartera sin abrir en la suya, lo típico “cóbrame a mí, no, a mí” y así hasta que EL GRAN GILIPOLLAS DE TURNO me mete el billete de 20 en el escote de mi camiseta...

Yo me quedé helada, y le digo:

–Si tienes los grandes cojones de volver a rozarme, me salto la barra y te introduzco la botella de Cacique por el ano hasta que te salga por la boca ¡¡¡¡¡¡¡gilipollas!!!!!!!

–(EL GILIPOLLAS DE TURNO) No es para que te pongas así.....

–(Yo) Perdonaaaaaaaaaaaaaaa, ¿a qué te reviento?

En fin, que como se vino a menos (aunque yo seguía asqueada sobremanera) le dije “te pongo la copa en un vaso de plástico y te vas a fluir a la calle pero ya, tú y tu amigo, así que andando o no respondo de mis actos”.

Para todos aquellos que penséis raro de mí y de mi vestimenta, en ese momento, he de deciros que yo donde trabajo puedo ir vestida como quiera. Llevaba una camiseta de tirantes, y mi escote ese día y todos los de mi vida desde que tengo tetas (creo que ni tengo, uso una talla 85) es minimalista. NO iba provocando, NO es mi trabajo que me toque un cliente, NO es correcto que se sobrepasen con el camarero de ninguna de las maneras, NO ESTAMOS PARA QUE NOS DEGRADEN, HUMILLEN, O PIENSEN QUE POR ESTAR DETRÁS DE UNA BARRA TIENEN EL DERECHO DE HACER LO QUE QUIERAN.

 

Eso es todo, compañeras, no lo conté antes porque creo que aún lo estoy asimilando. Pero, es bueno poder contarlo a un grupo que entiende todas estas mierdas que te pueden pasar detrás de una barra o sirviendo una mesa.

 

Autora: Lourdes Duarte

 

Foto de portada: