Transexualidad y cine: de Glen/da a La chica danesa

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Por FEM noviembre 30, 2018  más artículos

 

Parece que cada vez hay menos prejuicios hacia las personas homosexuales, cada vez se entiende mejor que el amor va más allá de la dimensión física y son cada vez más los países que aprueban el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, las peticiones y demostraciones de un amor sin barreras continúan siendo más que necesarias, pues aún existen prejuicios y agresiones contra personas homosexuales o bisexuales.

Sin embargo, ¿qué ocurre con las personas transexuales? La transexualidad ha sido un tema controvertido. Ser transexual no es fácil para nadie porque, incluso en entornos donde hay una mayoría homosexual, el estigma continúa sobreviviendo de alguna manera.

Todavía hay personas a las que se les niega el acceso a un trabajo en particular por su orientación sexual  y que, en algunos casos, la misma familia no les acepta tal como son. Y, la verdad es que, si nos detenemos a pensar en la visibilidad que se da a las personas transexuales en los medios de comunicación, como cuarto poder, nos damos cuenta de que es mínimo y se reduce a las noticias de ataques y acoso. En las series de cine y televisión no están mejor representados, pues exceptuando algunas ocasiones, los personajes transexuales suelen desempeñar un papel secundario y, generalmente, se les retrata como prostitutas o en situaciones cómicas. Es común encontrar escenas humorísticas en las que un hombre se acuesta con una mujer o se acerca a ella y resulta que es transexual.

Intentemos acabar con el estereotipo manido y veamos contenido donde su representación sea un poquito más acorde con la realidad. Por ejemplo, con la película "Glen o Glenda" estrenada en abril de 1953. Un año antes, Christine Jorgensen salía en todas las portadas tras su exitosa operación de reasignación genital, hecho que inspiró la película creada y protagonizada por Ed Wood quien es considerado director de culto además del peor director de todos los tiempos pero que trata un tema revolucionario para la época que estaban viviendo.

En Glen o Glenda, Wood habla sobre el travestismo y realiza una especie de autobiografía, presenta un personaje heterosexual al que le gusta vestirse, como el propio director. Además, aparece un personaje hermafrodita que se somete a una operación de reasignación de género. De esta manera, diferencia el travestismo de la transexualidad y muestra que incluso un heterosexual puede disfrazarse. El problema es que era 1953 y la transexualidad y el travestismo se consideraban enfermedades, lo que también aparece en la película. Más tarde esta temática fue más explorada como en “Todo sobre mi madre”,  “Dallas Buyers Club”,The Rocky Horror Picture Show” o “Priscilla, la reina del desierto”.

En la actualidad, no deberíamos perder de vista el poder social de la película “La chica danesa”, pues nos acerca a un personaje que vivió en realidad, Lili Elbe. Fue la primera persona reconocida que se sometió a una cirugía de reasignación genital. Antes de su cambio era pintor y se casó con otra pintora, Gerda Wegener.

En sus primeros pasos hacia el cambio, Lili enfrentó innumerables problemas; Corrían los años 20 y casos como el suyo todavía se consideraban una enfermedad mental que se curaba con electroshock. Sin embargo, ella logró que un médico alemán le realizara varias operaciones quirúrgicas, incluido un trasplante de ovario. En ese momento, era completamente experimental pues no contaban con estudios que les ayudaran.

En “La chica danesa, somos testigos de esta transición; Eddie Redmayne encarna a Lili/Einar y Alicia Vikander encarna a Gerda. La película cuenta un vestuario y fotografía excepcionales creando una atmósfera casi poética que nos sumerge en el sufrimiento de Lili. Es una película necesaria  para mostrarnos otra perspectiva de la transexualidad, más natural y cercana a la realidad. Todo comienza como un juego: Einar posará con ropa femenina para una pintura de Gerda que sustituirá a la modelo original. Al principio, ambos lo toman como una experiencia divertida, pero en Einar comienzan a surgir ciertos sentimientos. Siente que Lili siempre ha estado allí, escondida detrás de su apariencia masculina. Gerda logrará un gran éxito profesional con el retrato de Einar en el papel de Lili.

Además, también trata el tema del amor. Ver cómo acepta Gerda a Lili es toda una revolución. Al principio le es difícil entender lo que le está sucediendo a su marido, asimilar que Einar no existe. Sin embargo, su amor es mayor que cualquier prejuicio y por lo tanto permanece a su lado; aunque su amor es diferente, no se desvanece. En este sentido, el cine favorece la humanidad cuando proyecta este tipo de historias.

Porque el odio ya no tiene sentido y el amor mueve el mundo con un latido mucho más potente, sigamos haciendo que crezca.

 

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Foto de portada: Café con filme