Un año después del #MeToo, Resistimos

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Por Editorial octubre 5, 2018  más artículos

 

El 5 de octubre de 2017 el diario New York Times publicó un reportaje que marcó un antes y un después en el movimiento feminista. Hace justo un año, salieron a la luz las primeras acusaciones por abusos sexuales contra el productor de Hollywood, Harvey Weinstein. El impacto fue tan grande que, tres días después, Weinstein fue despedido de su propia compañía. Decenas de mujeres se sumaron a las acusaciones durante las semanas siguientes. Muchas de ellas eran jóvenes actrices que daban sus primeros pasos en la industria del cine cuando fueron agredidas; otras eran trabajadoras de la compañía. Pero, ninguna de ellas tenía, en aquel momento, poder suficiente como para denunciar los hechos.

  Me Too

Soy una mujer de 28 años tratando de ganarme la vida. Harvey Weinstein es un hombre de 64 años conocido mundialmente, y esta es su compañía. El balance de poder es yo: 0, Harvey: 10.”

(Lauren 0’Connor, trabajadora de Weinstein Company)

 

En 2017, sin embargo, muchas de las mujeres agredidas por el productor eran poderosas figuras mediáticas: Rose McGowan, Ashley Judd, Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie o Cara Delevigne. El 15 de octubre, la actriz Alyssa Milano animó en Twitter a que todo aquel que hubiera sufrido violencia sexual respondiera con el hashtag #MeToo, relanzando una campaña iniciada en 2006 por Tarana Burke. Las implicaciones de este acto perduran aún hoy. Las mujeres están siendo escuchadas por primera vez, y sus voces gritan los nombres de los hombres que las acosaron, agredieron o violaron: Donald Trump, Dustin Hoffman, Ben Affleck, James Franco, Morgan Freeman... La lista no deja de crecer.

Al movimiento #MeToo se le unió el #TimesUp, y ambos hashtags se convierten en el tema principal de la celebración de los Globos de Oro. Los y las asistentes acudieron vestidos de negro y los discursos de agradecimiento fueron también de reivindicación. Más tarde, en los Oscar, Frances McDormand puso en pie a todas las mujeres de la sala y dejó en evidencia la desigualdad en las contrataciones de la industria.

Ahora, en Estados Unidos, la lucha ha saltado de los cines al corazón de la política. El candidato propuesto por Donald Trump para el Tribunal Supremo, Brett Kavanaugh, ha sido acusado por cuatro mujeres de agresión sexual, entre ellas la profesora universitaria Christine Blasey Ford. Trump y otras importantes figuras republicanas han mantenido su apoyo incondicional al juez, y el presidente estadounidense ha llegado incluso a burlarse públicamente de la víctima. A pesar de todo, las encuestas muestran que la población se inclina más por creer a Ford.

 

Un movimiento internacional

La reivindicación contra la violencia sexual comienza con las actrices estadounidenses, pero no acaba con ellas. El hashtag #MeToo fue compartido en 85 países en apenas unos días. Algunos de ellos tradujeron la campaña a su idioma: #YoTambién (países hispanohablantes), #MoiAussi (Francia), גםאנחנ# (Israel), o #QuellaVoltaChe (“aquella vez que”), el hashtag italiano que animaba a las mujeres a relatar las situaciones de violencia que habían vivido.

En Francia, un grupo de mujeres lideradas por la actriz Catherine Deneuve tildaron el movimiento feminista de “totalitario y puritano”, y se mostraron radicalmente en contra de la forma que estaban tomando las recientes acusaciones de abuso sexual. Pero, eso tampoco frenó a las feministas francesas, que salieron a la calle a manifestarse y promovieron un nuevo hashtag: #BalanceTonPorc (“denuncia a tu cerdo”).

Más cercano nos queda la increíble movilización de las mujeres latinoamericanas por la despenalización del aborto, que ha tomado forma especialmente en Argentina. Durante meses, las feministas se han manifestado en una “marea verde” para obtener el derecho a un aborto “legal, seguro y gratuito”. A pesar de la aprobación previa de la despenalización en la Cámara de Diputados, el Senado argentino tumbó la protesta en agosto, apoyado por un fuerte sector católico de la población.

Lo que no pueden tumbar ya es el debate público. El conflicto mantuvo a medio mundo pendiente de lo que sucedía en Argentina aquellos meses, y las activistas del país no pierden la esperanza de volver a llevar la propuesta ante las Cámaras en 2019. Actualmente, el aborto solo es legal en tres países latinoamericanos, pero la práctica clandestina e insegura está profundamente arraigada.

A la huelga: cuando las mujeres paramos

Toda esta efervescencia cristalizó en las manifestaciones globales del pasado 8 de marzo. El Día Internacional de la Mujer movilizó a millones de personas en todo el mundo, aunque fueron las mujeres quienes protagonizaron una jornada dedicada, en gran parte, a las supervivientes de violencia sexual.

En España, se convocó la primera Huelga Feminista, que llamaba a las mujeres a abandonar sus puestos de trabajo, pero también las labores domésticas y de cuidados que no tienen ninguna retribución económica y que están muy feminizadas. Se estima que esta huelga fue secundada por 5,9 millones de mujeres en todo el país, al menos en los paros parciales de dos horas apoyados por los sindicatos principales. Numerosos medios internacionales se hicieron eco en los días posteriores de esta histórica jornada.

Hermana, yo sí te creo

Pero, no es la única vez este año en que las mujeres españolas se han movilizado en masa. Si en Estados Unidos, el detonante fue Harvey Weinstein, en España lo ha sido el caso de “La Manada”. El juicio contra los cinco hombres que abusaron de una joven en los Sanfermines de 2016 y, sobre todo, la sentencia provisional del caso, han llevado a las feministas a las calles en una nueva ola morada.

Durante días, gritos de “Yo sí te creo” y “No es no” resonaron por las principales ciudades e inundaron las redes sociales. La periodista Cristina Fallarás puso en marcha otro hashtag, #Cuéntalo, que también se hizo viral en pocas horas. Siete meses después de la campaña norteamericana, la visibilización de la violencia sexual volvía a ponerse sobre la mesa. Miles de mujeres, primero españolas y después hispanohablantes de todo el mundo, compartieron sus historias personales de abuso y agresión. Otras miles emplearon el hashtag para recordar a las asesinadas por la violencia machista: “Lo cuento yo porque ellas no pueden”.

Algunas expertas hablan ya de una cuarta ola del feminismo en pleno auge, que estaría protagonizada, sobre todo, por las más jóvenes, y que integraría entre sus prioridades la erradicación de la violencia sexual. En cualquier caso, lo que está claro es que queda mucho trabajo por hacer, pero, por una vez, las voces de las mujeres están siendo escuchadas.

 

Un año después de que comenzara todo, seguimos aquí. ¡Resistimos!

 

 Colaboradora: Ana Pastor

 

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Foto de portada: star2.com