Cómo aprendemos lo que aprendemos

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Por Q septiembre 21, 2018  más artículos

 

Con esto de aprender, ser o parecer, se hace un lío más de una y de uno.

Creemos ser lo que aparentamos y aparentamos ser lo que hemos aprendido en el camino. 

Yo soy lo que la sociedad en la que encajo (porque si no encajo, voy fuera) ha querido para mí. Sí, así es, pero vaya, que esto no es algo que me saco yo de la manga, ya está todo más que escrito, solo que no me voy a molestar en dar referencias bibliográficas ni fuentes de autoridades máximas para explicar lo que veo cada día. 

Veo una sociedad (en la que me incluyo) cada día más enferma de entretenimiento y pasatiempos, de todo aquello que les haga olvidar y que los mantenga atados y atadas a sus rutinarias vidas. 

Veo una sociedad que se niega a ver que tenemos un problema, todos y todas, y que necesitamos altas dosis de deconstrucción y de entendimiento, EMPATÍA Y DIÁLOGO EN MAYÚSCULAS.

Nos zambullimos en las redes sociales para descargarnos del mundo real, para conectarnos con el resto del Planeta, para alimentar todos nuestros estímulos ansiosos de información y conocimientos... Pero, lamentablemente, estos conocimientos no se mantienen en nuestras seseras. Pasan fugaces, como todos los demás instantes, y nosotros y nosotras, casi impasibles, apenas los apreciamos unos segundos, tal vez hasta algunos minutos para, posteriormente, volver al letargo en el que abandonamos todo lo demás, desde las buenas intenciones hasta los proyectos que nunca terminan por salir. Así es, en parte, el ser humano. Digo "en parte" porque todo es susceptible de poder ser transformado. Solo es cuestión de actitud. Esta frase tampoco es mía. Creo que la he escuchado por ahí alguna que otra vez... Son esas frases que se te quedan a fuego, como la archiconocida "Si quieres, puedes", que quedan ideales en nuestras tazas de frases motivadoras a la hora del desayuno, pero que deshechamos a las diez de la noche hasta las narices de todo... Una lástima, porque, en realidad, la frase en sí, interiorizada, aprehendida y amada, es la rehostia.

Y hacia dónde conduzco ahora esta reflexión... Pues, realmente, va como la vida misma, a la deriva y a su putísima bola. Perdonadme el taco, pero cuando los suelto es cuando más soy yo, con toda mi luz y mis tacos unidos. En realidad, estoy pensando en letras escritas que me conducen a cuestionarme qué es el aprendizaje, ese estado vital que nos acompaña siempre y que tan primordial es, aún pasando casi inadvertido, tanto que damos por hecho que cuando suceden las cosas no es porque las hayamos aprendido en la sociedad, sino porque las personas que cometen actos despreciables son enfermos de la cabeza. Sí, aún hoy en día, este sigue siendo el discurso del año: "Como yo no ansío violar a nadie y lo veo una atrocidad, solo entiendo que puede ser motivada por una mente enferma".

Sigue sin cabernos en la cabezota que nuestra forma de ver el mundo y de actuar en él depende de los factores externos que nos condicionan desde que nacemos, el entorno social y cultural en el que nos movemos. 

Así, nos empeñamos en defender ideas por encima de las personas, argumentando a base de verdades absolutas aprehendidas dentro de un esquema social que normaliza la desigualdad entre hombres y mujeres y la violencia, el individualismo y el egoísmo, que sigue perpetuando los estereotipos de género y los encasillados roles para nosotras y para ellos a través, no solo de las escuelas e institutos, sino de la familia, la publicidad y los medios de comunicación, la industria de la moda, los juguetes, y todo aquello donde quieras arañar.

Un reciente estudio ha desvelado que las niñas de hoy se sienten más sexualizadas que nunca. Obvio, que nunca en su vida de niñas. Pues, igual, con todas las demás, solo que ahora las niñas son más conscientes y entienden que se las sexualiza. Es fácil de ver cuando se quiere ver. 

Como siempre repito, la SOLUCIÓN ESTÁ EN LA EDUCACIÓN. Sí, en Ella, y en todos los niveles, una Educación conjunta como sociedad basada en valores. Y no hablo solo de la Educación en las escuelas o institutos, pues la Educación, al igual que el aprendizaje no se acaba en el Bachillerato o en la Universidad. Nos acompaña toda la vida y Nunca es tarde para reeducarnos y deconstruirnos, abrir la mente, comprender, sumar y dejar de odiar y enfrentar. 

"Es imposible ver las cosas de la misma manera"... ¡Vale, lo entiendo! Es imposible porque nos hemos criado de muy diferentes formas, hemos vivido experiencias y situaciones dispares, que no nos hace ni mejores o peores que otros u otras. Simplemente, nos hace ser NOSOTROS Y NOSOTRAS MISMAS. Todos y Todas tenemos ese mismo derecho a seguir avanzando Juntos y Juntas, de aprender de los errores que nos muestra la Historia, de exigir cambios para toda la sociedad, buscar el consenso, el diálogo, el respeto y la colaboración.

Una opinión contraria no te hace ser un ser indigno, una opinión contraria puede ayudarnos a crecer y averigüar entre todos y todas dónde reside el problema que no nos permite seguir avanzando. Porque, señoras y señores, el problema está, quieran verlo o no.

Ahora que las redes unen al planeta (como nos canta Melendi) aprovechémoslo para unirnos.

El Feminismo puede ser la solución para dejar de estar tan ciegxs.

 

 

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Foto de portada: @masturbatumente