POR QUÉ YO NO VOTO HOY

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Por Q diciembre 2, 2018  más artículos

 

Quizá esta reflexión llegue un poco tarde. Quizá la hostia de realidad que me faltaba en mi vida, me llega con muy poco tiempo de margen para hacérsela llegar a más gente, pero necesitaba compartirla.

En realidad, no es nada que no sepamos ya, pero se ve tan claro cuando te paras a entender, que seguir mirando a otro lado es ya más que vergonzoso.

Porque amo a mi patria, por eso, Yo no voto hoy.

Porque amo a mi país, no quiero seguir viendo cómo siempre se pasan el juego los mismos.

Porque amo mi bandera, no quiero seguir manteniendo un sistema de vergüenza y una monarquía basada en un pacto desleal. 

No voto porque no apoyo este sistema corrupto. 

Votar no es un derecho. Votar no es un deber. Votar es servidumbre voluntaria. 

No votar es deslegitimar el sistema. Algo que les aterra...

¡¡¡VE EL VÍDEO!!!

 

Ya no creo en nada. Hasta el mismísimo de mentiras, de promesas de cambio, de leyes de género e igualdad que no llegan, de avance que no llega... Harta de enfrentamientos entre nosotros y nosotras en favor de falsas ideologías que solo nos separan y nos llevan a revivir la misma historia de mierda de siempre. Muy cansada. Demasiado.

Porque... pensemos por un momento... ¿Cambio? ¿Dónde está el cambio que siempre nos prometen? ¿Dónde?

En ningún sitio porque, simplemente, no existe. 

Todo mentiras. Todo pantomima. 

 

Para quien no sabe leer y entender, me extiendo un pelín más...

El no creer en el voto no hace a ninguna persona partidaria de la indiferencia política, como se le atribuye falsamente. En cambio demuestra que existen otras formas de hacer política más allá de los partidos y de sus intelectuales orgánicos. La mayoría de los  llamados “políticos”, de derechas como de izquierdas, tienen casi los mismos orígenes sociales, han frecuentado las mismas escuelas, frecuentan los mismos clubes políticos y viven toda su vida del erario.

Sin embargo, no se puede perder el tiempo diciéndole a la gente no vote, cuando muchos aún lo creen conveniente, cuando hay otras cosas más importantes que hacer, como diseñar formas de organización, reconstruir formas de pensamiento y apoyar las luchas que están y estarán después de las elecciones.

No puedo aceptar que me digan que “votar es un deber” y que después de votar la mayoría me diga que la “democracia” es aceptar lo que decida la mayoría y a callar. Votar no es un deber cuando queremos conservar nuestra libertad de aceptar o de no aceptar lo que nos proponen las clases dominantes y los políticos a su servicio.

 

 

¡Comparte si has decidido no apoyar la partidocracia!

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