Si dejamos de hacer y consumir violencia, dejaremos de normalizarla

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Por Editorial julio 5, 2018  más artículos

 

En un mundo donde la violencia sobre la mujer prima y se manifiesta en todos lados, es absurdo pensar que las violaciones del porno son "un fetiche más" cuando está en las primeras búsquedas en Internet.

 
Si somos capaces de considerar que la depilación claramente no es un gusto personal, sino que se impone de manera más o menos directa en la sociedad, ¿por qué nos cuesta tanto admitir que un 99% de la violencia hacia las mujeres en el sexo igual no es tan "casual"? Véase que incluso en los vídeos más simples que se supone que no son de BDSM o abusos, los azotes, los escupitajos, los tirones de pelo, los insultos, y un largo etcétera son SIEMPRE hacia el género femenino. 
 
Y no, que alguna de estas prácticas también excite a mujeres, no implica que deje de ser un hecho que tal violencia existe: esto es lo que define la cultura de la violación, es la simple normalización de la violencia en el sexo, incluso para nosotras.
 
 
Ya es plenamente conocido que la mayoría de esos vídeos que se respaldan en ser "ficticios" no lo son. Luego descubres que el mismo día que se colgó el episodio de la violación de Hanna Backer, estaba dicha escena en páginas porno. Tal cual. Es decir, existe gente (y además un gran sector porque fue muy visitado) que se masturba con el vídeo de violación de una chica que se suicida por tal violación.
 
Tan sencillo como investigar en testimonios de actrices que acaban incluso hospitalizadas gravemente. Hasta hombres que participan en el sector (normalmente en cámara o detrás), han admitido lo duro que ha sido incluso para ellos, y que la realidad que hay detrás es verdaderamente horrible.
 
En vez de escuchar siempre a las mismas actrices de prestigio que, por suerte, su caché les permite no ser las abusadas, o a los que escudan su potencial violencia en "fantasías" creo que sería lógico escuchar al inmenso porcentaje mayor de actrices que acabaron con daños psicológicos y/o físicos de por vida. Que los que cometen actos atroces como los de La Manada, son hombres normales y corrientes, sin ningún tipo de enfermedad mental, que tienen "sus fantasías". 
 
Que el porno a día de hoy no es más que otro reflejo de la sociedad, si se consume, es porque se demanda. Y cuestiono yo entonces: ¿Es el porno el que tiene que dejar de producir este tipo de vídeos, o es la sociedad la que tiene que dejar de consumirlos? Igual es cosa de ambos.
 

Igual, la industria debería dejar de excusarse y no grabar a mujeres mientras las violan.

 
Un ejemplo de lo que sucede lo podéis encontrar en un episodio de Hijos de la Anarquía (serie con un toque machista que no me gusta un pelo, pero en algunos casos como en este, aciertan de pleno y hacen una denuncia social muy buena) donde una de las chicas que trabaja de actriz porno es engañada y apalizada delante de una cámara, pero como ya ha firmado un contrato previo, en el que por supuesto NO se especifican estas prácticas extremas, no hay nada que hacer.
 
Igual las personas que consumen porno deberían plantearse si quieren darle audiencia a ese vídeo de violación, cuando lo más probable es que esa PERSONA (porque antes de ser actriz, esa mujer es una persona) esté siendo violada de verdad, y si no, investigad sobre testimonios.

Igual si no somos tan egoístas de pensar en el autoplacer antes que en la integridad de otra persona, podremos cambiar algo.

Igual, si dejamos de hacer y consumir violencia, dejaremos de normalizarla.

 
 
                                                                                                                                    Colaboradora: Drynna Expósito
 
 
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Foto de portada: creators.vice.com