La censura del beso de Aleixandre, la excusa para desvirtuar el feminismo

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Por Q octubre 4, 2018  más artículos

 

Parece que nos gusta vivir enfrentadas las unas a las otras... No hablo de las mujeres, sino de las personas. Todas y todos deberíamos reflexionar y pararnos a pensar un poco antes de atacar o ir a tumbar un movimiento al completo. 

La noticia desafortunada que nos hace responsables, en esta ocasión, de ser "unas exageradas" (esto es lo más suave que te pueden decir siendo feminista), "feminazis" o "hijas de nuestras maravillosas madres"... (dejémoslo ahí), se produjo en Málaga en los pasados días. Un alma (damos por hecho que feminista) marcó muy desafortunadamente un mural artístico del dibujante Ángel Idígoras, La esquina de los besos, con una cita del poeta sevillano, Vicente Aleixandre, que reza así:

"La memoria del hombre está en sus besos"

"Y la memoria de las mujeres, ¿dónde está?", se preguntaba...

Una desafortunada reivindicación que no podemos apoyar. Podría haberse quedado en algo llamativo, una forma de ver que falta siempre la otra mitad cuando nos referimos a la palabra "hombre". Hasta ahí, de acuerdo. Pero, añadir justo al lado del nombre del autor el insulto "machirulo" nos resta. No ayuda. Y volvemos a los errores de siempre. La rabia para luchar es necesaria, pero el odio indiscriminado venga de donde venga, va siendo perjudicial, pues es lo que queda, es lo que cala y lo que hace que se busque tumbar un movimiento global que lucha por una sociedad justa para todos y todas. 

Al final nos decantamos por odiar, en lugar de entender. Parece el camino más fácil, pero también es el más amargo. Os lo aseguro. No merece la pena...

El mural, que se convirtió en pocos días en la gran atracción del barrio de Lagunillas, terminó siendo eliminado por el propio autor. 

En lugar de seguir con la conversación, como se ha hecho históricamente en el arte urbano, ha decidido eliminarlo por completo.

Donde antes había una acción artística, ahora hay una pared blanca.

El autor se justifica, y dice que ha cambiado de opinión, que antes que borrar a Aleixandre borra todo. "Quitar su verso sería ceder a la censura y manchar su nombre", explica, pese a que nadie le pidió eliminar nada. 

Es un despropósito se mire por donde se mire. Por un lado, una feminista que no sabe quién es Vicente Aleixandre (también las hay sin cultura) y lo que representa para Málaga, y por otro, un artista que se ha autocensurado sin razón. 

Mira que detesto el refranero español, pero me apunto una frase popular maravillosa para este caso, "nunca llueve a gusto de todxs", y no puede ser más cierta. Pero, al menos, no desatemos tormentas antes de tiempo ni odiemos por odiar. ¡Madre mía qué agotamiento!

Podríamos haber dejado reposar el suceso, haberlo llevado a la palestra de la opinión pública. Podríamos haberlo denunciado en redes. Podríamos entender el cabreo de una mujer que solo ve referentes masculinos allá por donde va. También podríamos haber entendido el valor artístico que suponía ese mural... Incluso, podríamos haber notado que la frasecita un poco manida sí que es... Podríamos haber hecho muchas cosas antes de mancillar y censurar. Pero, ya parece que es tarde para dar marcha atrás. La guerra está servida.

La excusa, como siempre parece ser, se la damos nosotras... Por favor, dejemos de pensar así y apreciar el Arte y practicar, un poco de vez en cuando, la EMPATÍA. 

 

 

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Fuente: elperiodico.com

Foto de portada: elperiodico.com