Acerca de Caperucita y el lobo

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Por Q diciembre 5, 2016  más artículos

 

"La primera muerte de una mujer maltratada es la de la angustia del miedo". Así comienza un texto al que guardo un especial cariño y admiración. Así comienza un artículo de opinión, escrito por la columnista Soledad Galán el 5 de diciembre de 2004 en el Diario de Sevilla, titulado "Acerca de Caperucita y el lobo" (puedes leerlo aquí).

Hoy se cumplen 12 años desde que este artículo viera la luz. Desde hace siete, en mis clases explico la violencia de género con este texto como ejemplo. Mi asignatura consiste, en buena parte, en potenciar a l@s alumn@s su capacidad crítica ante los temas de actualidad en nuestra sociedad. Para ello, comentamos en clase artículos de opinión que l@s motiven a desarrollar su juicio crítico y a expresarlo mediante una redacción y una fluidez verbal que intentamos hacer crecer cada día. Es el objetivo último de los comentarios de texto por los que todos hemos pasado alguna vez en la asignatura de Lengua, esos comentarios tan tediosos en los que teníamos que escudriñar el texto en su forma y en su contenido, desde la actualidad, desde el aspecto crítico que el autor intenta transmitir en su texto. ¿Os suena?

Seguro que sí, y a l@s estudiantes de ahora, también, solo que a ell@s se les pide únicamente que se centren en desarrollar ese espíritu crítico, esa actitud ante la vida que les haga tomar conciencia del mundo que les rodea. Aprenden así a conocer su realidad, su contexto, a interesarse por las noticias de sociedad, política, por leer artículos con transfondo y, en definitiva, aprenden a teorizar menos y a ejercitar más su conocimiento del mundo y del entorno, sus propias experiencias vitales y su propio lenguaje.

El texto de Soledad Galán invita a todo lo anterior, a la reflexión, de ahí que lo tome de ejemplo cada año para explicar cómo realizar un comentario de texto. Además, es todo un alarde de cuidada retórica, un encadenamiento de metáforas, de inclusiones literarias, de juegos de palabras, que lo elevan a una categoría mayor, aunque eso l@s chic@s no lo capten del todo.   

Solo se trata de darle la importancia que se merece a dominar correctamente nuestro propio lenguaje, con el que cada día nos comunicamos y el que nos define como personas. Mediante el lenguaje podemos exteriorizar cómo somos. Si nuestro empleo es reducido, poco podremos demostrar... Solemos hacer lecturas superficiales de todo, y con la cantidad de información que llega a nuestras manos, aún más. Los adolescentes deben aprender a leer de otra manera, a interpretar lo que leen y a crear sus propios juicios de valor, en definitiva, a crecer y madurar.

En "Acerca de Caperucita y el Lobo", Soledad Galán nos introduce en una historia cruda, mediante la frase que lo inicia: "La primera muerte de una mujer maltratada es la de la angustia del miedo". A partir de aquí, nuestro comentario tiene que ir encauzado hacia la explicación del contenido del texto, de cómo la autora va deslizándose con su lenguaje por nuestros pensamientos, nuestras emociones, cómo nos hace partícipes de esa angustia del miedo protagonizada por una víctima inocente, por una mujer, por todas aquellas que mueren cada día en manos de su maltratador. Y así lo expresa ella, muchísimo más hondamente, en estas palabras: "Murieron al desear que el tiempo del corazón de las tinieblas se detuviera y comenzara un tiempo de minutos nuevos, de horas nuevas, de días nuevos. Sin golpes. Sin insultos. Pero ni el tiempo se detuvo ni los cielos se vinieron abajo. 'Los cielos', escribió Conrad, 'no se vienen abajo por tonterías'. A lo que parece tampoco cuando debajo de ellos la tierra se abre y las mujeres mueren de una misma muerte. Profunda y lenta. Los cielos no se caen de vergüenza. Como los asesinos, cumplida su misión de que una mujer no sea una mujer, sino SU mujer." Con estas palabras deben jugar l@s alumn@s para ir desvelando cada línea del texto, cada parte que invite al lector a emocionarse, a pensar, a reflexionar, a entender el sufrimiento del que nos habla, a empatizar con la tragedia de este gran drama

A continuación, en la segunda parte del texto, la argumentativa, la autora se materializa en el mismo, es decir, se incluye en él para elevar su voz y la tesis que defiende con fervor: "Lo que nos lleva a preguntarnos si el maltratador nace o se hace". Toda la anterior exposición de momentos fatídicos por los que pasa una mujer presa del miedo y de su asesino que la considera suya (aspecto que refuerza gráficamente Soledad con el posesivo "SU" en mayúscula), lleva a esta pregunta indirecta en la que también nos incluye a nosotros, a l@s lector@s, para que tod@s nos preguntemos si el maltratador es así o no por naturaleza. 

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La autora crea una metáfora clara y muy visual entre el cuento clásico de Perrault, Caperucita y el lobo, y la visión del maltratador y su víctima. Según el autor del cuento original, el lobo nace lobo, pero Soledad va más allá. 

Y dice así: "Mas si fuera así, este se hubiera comido a Caperucita en el bosque. A la primera oportunidad. No hubiera esperado, por contra, a llevarla a casa con engaños ni se hubiera colocado, durante un tiempo, el disfraz de abuela. El maltratador es un lobo consciente, por tanto, del poder que le concede sobre la víctima el temor que inspira en ella. Un lobo, además, que ha crecido sabiendo que no puede hacer daño a Caperucita en campo abierto: a la vista de todos. De ahí que le cuente un cuento para atraparla en casa, donde los muros se alíen en su contra y la desangren. Esto es, el maltratador se hace, macerado entre enseñanzas sexistas que le conducen a contemplarse a sí mismo desde un plano superior al de la mujer." 
 
Y aquí es donde vemos la versión más ferviente de Soledad Galán en el texto, aquí vemos su rabia, su verdadera tesis de todos los argumentos expuestos a lo largo del texto. Ahí tenemos la raíz, la base de todo, como siempre le digo a mis alumn@s, la base de todos los problemas que arrastramos en esta sociedad. Hablo de la Educación.  
 
"De nada sirven, pues, medidas como las órdenes de alejamiento, las leyes tendentes a la permisividad cero e inclusive una mayor dotación de policías para proteger a las víctimas si a las mismas no se les añade la reeducación de los adultos y la educación igualitaria de niños y niñas. Lo cual resulta incompatible con ese nefasto aprendizaje lúdico que transmitimos a nuestros hijos por medio de los juguetes con que los agasajamos. Porque una muñeca Bratz día y noche, sumisa y tierna, con su pijamita y sus cremas; con su imposible cuerpo de diosa griega no puede compararse, por ejemplo, al dominio y a la violencia emanados de un action man, en un 4 x 4, con un perro de presa que salta desde el vehículo. Así las cosas, las campañas en favor de los juguetes educativos y no sexistas constituye un auténtico regalo de Reyes. El primer paso de un viaje de mil millas que ojalá el próximo año otros secunden".

 

Una educación igualitaria se puede tratar desde muchos puntos de vista, desde la educación en valores, el aprendizaje lúdico, la tecnología, la educación sexual, educación para identificar la violencia machista, educación feminista. El aprendizaje lúdico implica el uso de juguetes o juegos no sexistas que eviten seguir fomentando una mayor separación de género, como hacemos mediante los juguetes de los que habla Soledad Galán, que aumentan esa visión superior del hombre sobre la mujer y crean en nuestros hij@s una mentalidad que rechazamos públicamente pero que, incoscientemente, seguimos fomentando de forma negativa en las últimas generaciones.

Estas son las reflexiones a las que llegamos en clase al tener el texto delante, reflexiones que les conducen a otras, a analizar su actualidad, las noticias que nos conmueven día a día sobre este crudo tema, esta gran lacra, el terrorismo machista. De esta manera, ello@s comprenden la importancia de este tema, de tratarlo desde la raíz, desde la Educación, invirtiendo en lo que realmente es importante para que un país crezca. Y, en el caso concreto de este texto, educar a las niñas y a los niños con los juguetes que regalaremos en las próximas fechas, apostando por juguetes no sexistas y por la eliminación de los rancios estereotipos de género.

Así, mediante las palabras que un día plasmó Soledad Galán en este artículo, y muchos otros grandes artículos de opinión que podemos leer a diario, l@s jóvenes de este país va tomando conciencia, van forjando su espíritu crítico, convirtiéndose en lectores ávidos que empatizan con las historias vertidas en sus textos, convirtiéndose en ciudadanas y ciudadanos iguales y empáticos, conscientes del mundo que les rodea y, con lo más, importante, esperanza.  

 

 

Y si has llegado hasta aquí... y has leído todo el contenido de este texto, incluso el artículo de Soledad Galán, QFem te va a contar una historia más. Este artículo de opinión que ha inspirado a tantos de mis alumnos, inspiró un día a Fem, la otra componente de esta revista, la pieza que completa a Q. Resulta conmovedor pensar que hoy se cumplen 12 años, que llevo 6 dando a conocer este texto y que, al buscar el artículo original en el Diario de Sevilla, no puedo dar con él, pero la magia del destino hace que la propia Soledad Galán, a la que tanto ha venerado durante años esta humilde profesora por su exquisita prosa, sea la que le informe de que el artículo original se perdió hace años entre la base de datos del periódico, siendo imposible encontrarlo digitalmente, excepto, cosas del destino, el que fue copiado por una alumna de primero de bachillerato (Fem) en su comentario de texto para su profesora de lengua (Q). Una historia de siete años que hoy se cierra y que augura muchas nuevas historias. Porque en la magia de contar, está la magia de conseguir llegar al lector y, más aún, la magia de llegar al creador del texto original. Gracias, Soledad.

 

 

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Foto de portada: We heart it