La virginidad no se pierde

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Por FEM julio 26, 2018  más artículos

 

“Perder la virginidad”, “desflorar”, “desvirgar”, ”entregar tu ser”, “dar tu tesorito” ¡¿Cómo?! Espera un momento, pensaba que aquí íbamos a hablar sobre la primera relación sexual, no sobre si somos santas, si nos van a quitar algo o tenemos que entregar nada...

Algo menos de 18 años tenía cuando practiqué sexo por primera vez con otra persona, inocente de mí, fui a contárselo a mi hermana pequeña quién, con cara de sorpresa me dijo: "¿Aún eras virgen?". Después de unas risas, pensé: "¿alguna vez he sido tan santa como una virgen?". Y la respuesta estaba más que clara, NO. Yo no era ninguna virgen, ni santa, ni pura, ni nada que se le parezca, así que en ese momento entendí que el placer, lejos de quitarme nada, me había hecho ganar. El tabú en cuanto a la sexualidad femenina se va desmoronando, pero aún nos queda trabajo por hacer.

Unos meses antes de este momento conocí a un chico, tras entender que me atraía de una forma en la que antes no había sentido por nadie, nos íbamos acercando corporalmente cada vez más. Esta es mi experiencia, no es mejor ni peor que cualquier otra, solo la mía.

Hay mil formas de llegar al momento en el que empiezas a jugar con el sexo, quizás es la curiosidad o la líbido de cada ser pero todas, todes y todos (menos los asexuales, no quiero discriminar a nadie) cuando llegamos al momento de practicarlo por primera vez con alguien solemos llevar alguna práctica realizada en solitario.

El patriarcado se empeña en que seamos primero niñas de bien y después pasemos a ser mujeres, pero la coletilla de lo buenas, serviciales y recatadas que tenemos no cambia. Es gracioso que aún hoy, sigamos pensando que hasta que un hombre cis no introduce su miembro en nosotras no llegamos a ser mujeres. ¿Perdona? ¿Has olvidado la primera vez que llegaste al orgasmo? Esta experiencia, en mi caso, se remonta a varios años antes, un baño en solitario y una ducha con unos chorritos muy graciosos. No fue nada planeado, ni siquiera sabía por qué al bajar el chorro, mi cuerpo hormigueaba, pero la curisoidad me podía y decidí dejarlo ahí por un tiempo, mi cuerpo se tensaba y cuando creía que no podía más… aire en los pulmones, mejillas más que coloradas y una sensación de paz casi inefable. 

Cuando una mujer practica sexo con otra persona, lejos de "perder la virginidad", ni ninguna otra cosa, lo que hace es ganar, gana en experiencia, gana en placer, gana en aprender a escuchar su cuerpo y saber que esa presión que sientes ahí abajo cuando te pone una persona es excitación, por ejemplo.

Esta experiencia, nada tuvo que ver con introducir nada en mi cuerpo, no hizo falta que nadie me acompañara, no fue necesario que hubiera genitales cis masculinos cerca… Conocernos nosotras es fundamental para desarrollarnos como personas completas. ¿Qué hay más importante que quererse a una misma? Hay marcas que se dedican en exclusiva a recordarnos que debemos fomentar este amor propio pero cuando se trata de la sexualidad de las mujeres, nos da la vergüenza, el pudor y todo el recato del mundo parece que debe hacer presencia y, además, lo gracioso es que no se considera que “perdemos la virginidad” cuando llegamos por primera vez al orgasmo, sino que se da cuando tenemos la primera relación con otra persona… absurdo.

La virginidad no existe, no es física porque no hay nada que se pierda cuando tenemos la primera relación con alguien más, lo que se rompe y muchos asociacian con esta idea se llama hímen y este se puede romper por mil causas más como hacer ejercicio o una caída. Debemos tener cuidado con poner demasiadas expectativas en esta primera vez y no hacer de ella un drama pues igual que cuando tienes la primera experiencia en cualquier otro ámbito puede ir bien o ser un completo desastre y, es mucho más probable que sea la segunda opción, por los nervios y la falta de una educación sexual realmente útil tanto para nosotras como para vosotros.

La virginidad es una construcción social y cultural para que sigamos manteniendo nuestro rol, nos mantengamos “puras” hasta que alguien decida que ya estamos listas para ser “mujeres de verdad”, por todo esto la virginidad es un mito que debemos sacar de nuestro imaginario cuanto antes.

Si te apetece, tócate, no hay nada malo en esto, pon interés en descubrir todas las partes de tu cuerpo, por mucho que nos hayan enseñado que una señorita no debe hablar o hacer ciertas cosas, a estas alturas ¿qué mas da? Más vale ser feliz que intentar contentar a nadie y si de nuestro placer estamos hablando, querida, empodérate y descúbrete.

 

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Foto de portada: Pinterest