No nos pidas que seamos civiles frente a la violencia

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Por Q julio 10, 2018  más artículos

 

Hace unas semanas, el propietario de un restaurante mexicano de Washintong DC, pidió a la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, que se marchara. Fue confrontada por un grupo de manifestantes, a lo que algunos comentaristas han llamado a estos actos de protesta contra los funcionarios de la administración Trump "un declive en la cortesía".

Pero, estas críticas omiten un punto importante. El discurso civil no siempre es un discurso cómodo, y la disidencia no siempre es cortés. A medida que la administración de Trump revierte el progreso del siglo pasado, dejando a las mujeres, las personas de color y otros grupos marginados en riesgo de perder sus derechos básicos, nuestra obligación moral es luchar.

No necesitamos ser civilizados ante el abuso. Necesitamos ser fuertes y estratégicos.

La retórica de Trump y las políticas de su administración son peligrosas. Él perpetúa el nativismo, el fanatismo y los prejuicios, lo que en parte ha alimentado un aumento en la violencia supremacista blanca y los crímenes de odio

Donald Trump nunca ha sido civil. Toda su campaña fue una tormenta de masculinidad tóxica, xenofobia y racismo explícito. Hasta ahora, toda su presidencia ha sido eso mismo. A los pocos días de asumir la Oficina Oval, Donald Trump reinstaló las políticas que dejaban a las mujeres de todo el mundo en riesgo de muerte y una pérdida de sus propios destinos. En cuestión de meses, había llamado a los nacionalistas blancos "buenas personas". Más recientemente, implementó políticas fronterizas que la propia ONU calificó como una violación de los derechos humanos de los migrantes, y luego intentó aprovechar sus vidas para un muro fronterizo. Ahora, él planea supervisar los campos de internamiento modernos para familias enteras que buscan asilo.

Todas las principales acciones de Trump en el cargo han sido objetivamente violentas. La prohibición musulmana, separar familias en la frontera, poner fin a DACA y vías de asilo para mujeres que sufren violencia doméstica, la prohibición de soldados transgéneros que sirven en el ejército, así como numerosos ataques a Planned Parenthood... son algunas de las acciones de la administración Trump que pueden ocasionar consecuencias graves o fatales. La última guinda del pastel ha sido su salida de la Onu con la siguiente declaración"Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos", dijo la embajadora estadounidense Nikki Haley.

Algunos argumentan que la descortesía no debe ser tratada con descortesía, porque entonces esto implica que nos hemos rebajado al nivel de Trump y que hemos sido atados al juego de los insultos y las vulgaridades. Cierto es que los ataques personales, la intolerancia focalizada y el compromiso con el narcisismo no son una forma de responder a las críticas. Pero, sugerir que llamar y enfrentar la violencia, la injusticia y la opresión es "incívico" es exigir que ignoremos a muchas personas y comunidades que han sufrido y continuarán sufriendo más bajo las políticas de Trump, así como en cualquier otro lugar del mundo.

La Representante demócrata Maxine Waters afirmó, en relación a este asunto, que las personas que cometen actos inhumanos deberían esperar confrontación. "Creo en la protesta pacífica. Creo que la protesta es la pieza central de nuestra democracia. Creo que la Constitución nos garantiza la libertad de expresión. Y creo que la protesta es civil".

Una nueva Marcha de las Mujeres (puedes leer sobre la primera aquí), convocada el jueves 28 de junio de 2018 en Washington contra la política migratoria de Trump, acabó con el arresto de más de medio millar de manifestantes que habían entrado en el edificio de oficinas Hart del Senado. La policía del Capitolio detuvo y expulsó de este centro a 575 personas, sobre todo mujeres, por un acto de protesta ilegal. Todas fueron liberadas posteriormente. Entre las detenidas, una congresista demócrata, Pramila Jayapal: "Me acaban de arrestar con un grupo de más de 500 mujeres que han entrado en el edificio Hart protestando contra las políticas de tolerancia cero, la separación de familias... Tenemos que resistir", aseguraba la congresista, quien dijo que se sentía "orgullosa" de haber sido detenida.

La actriz Susan Sarandon también anunciaba vía Twitter que había sido detenida algunas horas: "Arrestada. Permaneced fuertes. Seguid luchando. LasMujeresDesobedecen".
 

Una de las primeras lecciones que enseñan cuando se aprende acerca de la intimidación, el acoso, el abuso u otra conducta injusta es ser un espectador, no un transeúnte, para intervenir y utilizar el poder social que pueda tener para proteger a aquellxs que no pueden. La lección no es ser amable y respetuoso con el abusador; es abordar los abusos y exigir que terminen.

La disidencia es un acto patriótico y combinar civismo con moralidad permite a la administración predominantemente blanca y masculina de Trump manipular la narrativa de la resistencia y escudarse de la responsabilidad y las demandas de esta democracia. Se debe alentar la indignación por la indecencia de este comportamiento. Si el tratamiento inhumano es la idea de poder de Trump, entonces necesitamos la desobediencia.

Nuestras acciones como ciudadanos y ciudadanas tienen el potencial de formar una masa crítica. Vivimos en una era en la que los individuos encuentran su voz para hacer frente al fanatismo y la injusticia, en un momento en el que es imperativo ahora más que nunca decir la verdad al poder.

Me niego a creer que darse la vuelta, renunciar o permanecer en silencio es la forma de abordar las situaciones de odio, la violencia y las injusticias que se dan cada día en el mundo.

Me niego a creer que la ira no sea una respuesta válida a las acciones que degradan y violan activamente la dignidad básica de las personas. 

Tenemos el poder de exigir mejor, y no solo nos merecemos utilizarlo, sino que estamos llamados a hacerlo por nuestra obligación moral de garantizar que la igualdad y la justicia nunca se pierdan.

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La autora del artículo original en inglés es , escritora y pensadora feminista global con un enfoque en la liberación internacional de las mujeres.

Foto de portada: twitter