Ama tus canas porque molan tanto como tú

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Por Editorial noviembre 26, 2018  más artículos

 

Recuerdo cuando me di cuenta de que me habían salido tres canas. No una, sino tres. Fue un día triste y lleno de incertidumbres. Sé que en la vida hay momentos más tristes pero, como le digo a mis pacientes, la tristeza que tengan es la que realmente importa en ese momento. De nada sirve que nos digan que no estemos tristes, que es algo normal, que no pasa nada. Todas esas palabras de ánimo no sirven de nada si estás triste, sea por lo que sea.
 
Hoy hablo de la tristeza que aparece cuando nos damos cuenta de que el tiempo está pasando por nosotras. También es una tristeza que está ligada a los cánones de belleza establecidos. Me gustaría saber si a los hombres les afecta tanto como a nosotras el tener canas. A bote pronto, me atrevería a decir que no, ya que por alguna razón, nosotras solemos ocultarlas cuando ellos generalmente las lucen sin ningún complejo.
 
Por ello, este artículo se lo dedico en especial a todas esas mujeres que aún no tienen canas, las que ya tienen unos cuantos pelos empinados de color blanco, y las que tienen todo el pelo lleno de canas. Entiendo tu tristeza y tu miedo. También lo he pasado, y hoy mirándome al espejo me he dado cuenta de los meses que han tenido que pasar para que las rechace un poco menos. Todavía las rechazo, para qué engañarnos. Aún pienso que es demasiado pronto. Y también aparece en mí el miedo de “la invasión” de las canas. Estoy escribiendo esto, y aparecen en mí diferentes voces; la que me anima a seguir escribiendo, ya que me encuentro comprometida con las mujeres y con todas mis pacientes, y otra parte de mí que se critica y juzga por estar revelando algo “tan personal”.
 
Entonces me pregunto si esto es un tema personal. Claro que habrá mujeres que lleven de forma diferente a mí el hecho de que aparezcan canas (o también podría hablarse de las arrugas, aunque aún no he llegado), pero me dirijo a la mayoría de las mujeres. Resulta que conozco a muchas mujeres, y “casualmente” este tema es bastante común en todas nosotras. Por lo que creo que sí, este artículo es necesario.
 

La tristeza por el paso del tiempo, por la pérdida de todo lo que hemos sido que ya no va a aparecer de nuevo, mezclado con lo que se espera de nosotras y todos los prejuicios que hay hacia las mujeres, hace de nuestro cuerpo un lugar de crítica y guerra. Todo esto lleva a la rabia, a la frustración, a las ganas de ser diferente, distinta.

La aparición de canas o arrugas, no son un tema nuevo en nosotras, nos lleva acompañando toda la vida. Desde que tengo uso de razón, recuerdo conversaciones con mujeres acerca de cómo les gustaría ser más delgadas, más altas, más bajas, más gordas… por lo que esta creencia de “no soy suficiente” puede ser que en algunas esté grabada. Y cuando aparece algo que no estaba ahí antes, y que relacionamos con un signo de vejez y el paso del tiempo, aparece otra crítica que antes no nos hacíamos.
 
En la adolescencia, queríamos aparentar más edad, y a medida que avanza el tiempo, ¿por qué queremos aparentar menos edad? ¿Acaso no estamos bien cómo estamos? ¿Qué edad es en la que podemos sentirnos satisfechas de nosotras y nuestro cuerpo?
 
El día es hoy, la edad ideal es la que tienes ahora, sea cual sea. Por eso, en terapia no se busca cambiar cosas de nosotras mismas. En terapia se busca aceptar lo que somos, nuestra apariencia y dejar de criticarnos constantemente.
 

¿Qué hice y qué hago para reconciliarme con las partes de mí misma que me cuesta aceptar?

Intento identificar en primer lugar qué es lo que me digo. A continuación, escribo todo aquello que le digo a mis canas, por ejemplo. Y, seguidamente, busco palabras que le diría a mi mejor amiga o a alguien que aprecio, o qué le diría a una paciente que viene a mí con esta crítica hacia ella misma.
 
Como paciente, me es cada vez más fácil integrar a mi terapeuta (integrar lo que he aprendido y aprendo de ella) y decirme palabras y frases que ella me diría. Por ejemplo, cuando me digo algo acerca de las canas, pienso qué diría mi terapeuta; ella nunca me diría las cosas que probablemente en automático yo me pueda decir… Por eso, la técnica infalible es imaginarme sus frases de amor y cariño hacia mis canas.
 
También puedes aprovechar algún día de inspiración, no todos los días son igual de inspiradores, y escribir frases de amor (o incluso una carta) hacia esa parte de tu cuerpo que tiendes a rechazar en este momento de tu vida. Una vez escrito todo lo que le dirías desde el amor, intenta tener esa hoja cerca de ti, en tu bolso, mochila, o donde sea. Así, cuando aparezcan esos días en los que tiendes a criticarte, que probablemente aparecerán, tendrás a esa parte amorosa que siempre está en ti, aunque a veces se nuble por la parte crítica.
 

La construcción de la autoestima es un trabajo diario, no es algo que se construya un día y ya puedas olvidar. Hay días buenos y días no tan buenos. Y, siempre estás tú, contigo, ante ti misma. Al igual que las relaciones de pareja, la relación con una misma se construye día a día.

 
 
 
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Foto de portada: pinterest