No solo duelen los golpes

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Por Karma noviembre 8, 2017  más artículos

 

La genialidad de Pamela Palenciano en su monólogo teatral y, por decir más, autobiográfico, me fascinó tanto como me hizo reflexionar el pasado lunes 30 de octubre en el Palacio de la Prensa de la mano de Cruz Roja. Una obra tan bonita como reflexiva que me dejó riendo y admirando el mensaje de Pamela, la mujer que nos condujo a través de una noche para recordar. Y es que, aunque a veces lo olvidemos por cómo se nos presenta el ideal de amor romántico, el amor no duele, como tampoco no solo duelen los golpes.

La autenticidad en el monólogo de Pamela me dejó ansiando más, conocer a la persona tras unas palabras tan… tan suyas. El monólogo teatral de Pamela fue toda una experiencia digna de narrar en un artículo, digna de servir como motivación para las mentes que aún no comprenden el mensaje feminista. Con una jerga tan cercana y esa naturalidad con la que trató al público, conquistó mi interés, pero el mensaje final del monólogo fue lo que realmente me cautivó, un mensaje que reunía varios mensajes que, al fin y al cabo, compartían como enemiga a la injusticia: Esas ganas de luchar, las ganas de abrir los ojos de las personas y las ganas de demostrar que toda injusticia social está respaldada por un sistema económico, político y social que permite que el cambio sea mucho más lento e invita a las personas menos revolucionarias y con menos ganas de cambiar las cosas a la resignación y la crítica negativa, a la desmotivación.

Las palabras de Pamela bien te hacían reír y aplaudir su ingenio como te hacían callar, reflexionar y abrir los ojos. Un humor agridulce que busca encontrar la comodidad del espectador y tentar sus límites. Provocar la meditación, provocar el debate interno entre la cruda realidad de la que somos conscientes, aunque la tengamos en segundo plano, y la costumbre, además de la educación recibida en una sociedad de privilegios concedidos al heteropatriarcado de la mano de las injusticias económicas, raciales y de cuestión de género u orientación sexual.

TRAS UNA RELACIÓN TÓXICA, QUIEN LA SUFRE ACABA CON CIERTAS SECUELAS, Y LAS DE PAMELA SE MANIFESTARON DE TAL FORMA QUE EN UNA RELACIÓN POSTERIOR CON UNA PERSONA SANA, ELLA ACABÓ TRATANDO MAL A ESA PERSONA POR MIEDO A QUE OCURRIESE LO MISMO QUE EN SU RELACIÓN ANTERIOR, SIN SER CONSCIENTE DE QUE SE ESTABA CONVIRTIENDO EN SU VERDUGO.

 

Pamela Palenciano nos narraba su experiencia en una relación de abuso en la que se vio envuelta cuando tan solo era una niña de doce años, abandonando su persona poco a poco para convertirse en la novia de X, como la princesa que abandona su reino con su familia y amigos para irse con su príncipe azul. Una realidad que te abofetea la cara, eso es su monólogo. Pamela nos habla de cómo poco a poco se perdió a sí misma en nombre del amor, un amor que dolía, que no era amor, un amor que la tuvo creyendo que quien hacía daño era ella por acabar explotando ante la presión del abuso verbal, los silencios acusadores y las actitudes de desprecio. “Con esa falda parece que quieres llamar la atención y la mirada de todos… Te ríes mucho con mi colega, ¿acaso te gusta? Te gusta más que yo… No puedes bailar break-dance delante de otros tíos porque vas a gustarles y a ti ellos… ¿Tu amigo? ¿Y tu amigo te mira las tetas cuando te habla? ¿Tu amiga? ¿La que te llama puta y has perdido desde que estamos juntos?”

PAMELA HIZO A LOS ESPECTADORES REFLEXIONAR SOBRE LAS RELACIONES DE PRIVILEGIOS QUE EL CAPITALISMO FAVORECE

En la "península histérica", como decía Palenciano, pecamos de barrer nuestros defectos y esconderlos bajo la alfombra, llena de agujeros que dejan ver todo nuestro horror humano. Porque sí, tenemos compasión por aquellas mujeres de otros países, que sí que sufren, no como las de aquí: Ellas usan pañuelos para cubrirse y eso las oprime, pero aquí si llevamos un escote pronunciado somos unas putas, pero nada oprimidas. Ellas viven en una sociedad muy machista y la nuestra para nada, ¡si tenemos todos los derechos del mundo! Trabajamos, votamos… La ceguera ante nuestra propia realidad es asombrosa.

Si nos alejamos y vivimos ajenos de nuestra propia realidad, más lo hacemos de otras, ignorando que el capitalismo es un sistema que mantiene una relación de retroalimentación con toda injusticia social, basándose en relaciones de privilegios: El hombre sobre la mujer, la gente cishetero sobre el resto de identidades y orientaciones sexuales, la raza blanca sobre el resto de razas… Pero es más fácil pensar que las cosas son así por algo y que es difícil cambiarlas antes de intentar dar un paso adelante y librarnos de las vendas que cubren nuestro corazón para cambiar la situación.

Duele oír a una mujer decir que tuvo que elegir entre su pareja y su pasión, su carrera y formación. Duele oír a una mujer decir que al elegir sus estudios, su pareja del momento intentó asesinarla. Dos veces. Duele oír decir a mujeres que el machismo no existe, porque también duele que lo digan hombres, pero que una víctima no conozca su condición es triste y hace que una se dé cuenta de cómo nos tejen el cerebro a través de la educación, los medios de comunicación y el día a día que vivimos. Duele la verdad y duele que, en cierto modo, la conozcamos y la ignoremos como sociedad.

 

  • Estabas comentando en el monólogo que tienes hijos e hijas y mi pregunta está relacionada con ello. Aunque en una familia se enseñe a los hijos respeto y libertad y, básicamente, se les deje ser tal y como son, es difícil educar sin inculcar, aunque sea inconscientemente, micromachismos. Tú lo transmites muy bien a un público, pero, ¿cómo lo haces en casa, conociendo los movimientos del feminismo y otras luchas sociales así?

Paloma: Yo tengo un mensaje hacia fuera y hacia dentro muy incoherente todo el día. Yo intento ser diferente en casa pero tengo un monstruo de enemigo que es el patriarcado. Por más que le diga a mi hija que es libre, que ella puede tal cosa, que puede hablar abiertamente conmigo de lo que quiera... yo no estoy educando sola a mi hija. Mi hija está siendo educada por todo el mundo: Hasta por ti misma si vienes a mi casa un día a cenar. Es que tú vas a ser un agente socializador para ella. En lo que ella te escuche a ti, en tu manera de hablar ella se fija, y en todo lo que haces. Y el pequeño de tres años no solo aprende en el cole. Yo intento hacer una cosa, que es la escucha activa: Escuchar profundamente sin juzgar. Eso me cuesta mucho. Oigo a mi hija a veces decir “mamá, me encanta el reggaeton”. ¿Y qué le digo? ¿Que no lo escuche? Pues le digo “ah, ¿sí? ¿Y por qué? ¿Cuál te gusta? Vamos a oírla”. Ni su padre ni yo se lo prohibimos. Escuchamos. Luego hay cosas que no las dices, simplemente las haces y las ven. Como discusiones entre su padre y yo, discusiones por cosas en las que estamos en desacuerdo pero siempre desde el respeto. Discusiones que no duelen.

 

  • Esto me lo han comentado a la salida del monólogo. En su grupo de amigos, me ha dicho, cuando se hablan temas de terrorismo todo el mundo estaba de acuerdo en que la penalización a los terroristas debía ser más dura, pero cuando se hablaba de temas de violencia de género, por ejemplo, todos estaban de acuerdo en que no son necesarias penas más duras porque las que hay ya son suficientes.

P: El etarra está lejos de ti; tú no eres etarra. Pero si hablas de la masculinidad en un grupo de hombres estás hablando de ti. Hay una complicidad masculina, un ‘pacto entre caballeros’ se llama. Esto hace que se pueda ser más flexible con los hombres, tipo: “Bueno, tío, que no es un etarra. Que, bueno, que a la novia le ha dicho puta dos o tres veces pero bueno, tronco, ya está, pero se arrepiente”. Es mucho peor que un tío ponga una bomba, que bueno, está claro, pero que es solo la punta del iceberg porque están poniendo la bomba y es una violencia muy visible. Lo otro es una cosa que está mal pero, bueno, rápido pasa. Con lo bestia que es decirle a una mujer puta, que es igual que poner una bomba: Porque vas minando y bombardeando a esa mujer llamándola puta no solo tú como hombre, sino su padre, su hermano, su ex… Nos ponen como putas en todos lados. La hipersexualización de los cuerpos… Como lo de la niña de Stranger Things. ¿Pero quién ha dicho eso? A una cría que es un pedazo de actriz la estás sexualizando con trece años. ¿Dónde vas? Todo eso acaba siendo un pacto entre caballeros que nos lleva al silencio y acaba desembocando en la sociedad en la que estamos.

Gracias Pamela. Gracias por una tarde tan diferente y gracias por un mensaje lleno de ganas de cambiar el mundo. Mil gracias por ser tan agradable, tan tuya y por compartir una historia tan difícil de una forma tan educativa y humorística aunque sin perder el toque de reflexión e incomodidad que nos hace ser conscientes de una realidad que corre tras nuestra sociedad a una velocidad tan sumamente rápida que no somos capaces de reconocer. Gracias por enseñar a las personas más jóvenes a través de charlas en institutos y universidades que amar no duele y que no solo duelen los golpes. Y gracias, cómo no, a todas las mujeres que gritan lo que a otras obligan a mantener en silencio.

 

Puedes ver una versión de su monólogo aquí:

 

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Foto de portada: Pamela Palenciano