Ana Olivo da vida a un hermoso cuaderno de bitácora por el Ártico

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Por Q septiembre 14, 2018  más artículos

 

Es todo un honor presentar este libro. La autora, una amiga, Ana Olivo, de dulce y eterna sonrisa, te hace transportarte a su mundo en cada una de sus obras, en cada palabra, en cada pensamiento. Es un honor llegar a este, su tercer libro, y haberlo devorado en un día.

Ella es la niña de la cara de cumpleaños permanente, ella es la mujer que superó un cáncer, que luchó y que siguió adelante, ni más ni menos hasta el Ártico.

 

Una experiencia mágica llena de auroras boreales, lucha y superación. Un reencuentro con su yo interior, que dejó en evidencia sus prioridades en la vida, instaurando en sus pensamientos un mensaje final: "Para ser feliz se necesita muy poco"

Este es el magnífico cuaderno de bitácora de una de las cinco mujeres supervivientes de cáncer que decidieron enfrentarse al inhóspito desierto blanco de Groenlandia. Las cinco expedicionarias cruzaron el Ártico y realizaron una travesía de más de cien kilómetros sin ayuda exterior, porteando más de veinticinco kilos de peso a la espalda durante nueve días a temperatutas bajo cero. Pisaron tierras inexploradas, remaron entre icebergs, superaron grietas gigantescas, ríos helados y noches eternas intentando concialiar el sueño.

Ellas son Mika, Encarna, Lorena, Esther y Ana. Todas ellas, supervivientes de cáncer. Su valiente expedición tuvo un gran impacto en los medios de comunicación. También se realizó un documental de la expedición titulado Ímaka y dirigido por Raúl Vaquero, que se estrenó en el Museo Reina Sofía de Madrid. La prensa les concedió el premio a La mujer del año 2018 por su gran proeza.

Os dejo las preguntas que me ha respondido, después de dos horas hablando por teléfono y contándonos la vida, la fantástica Ana Olivo

 

  • Encordadas es ya tu tercer libro. Tienes un estilo tierno, dulce e irresistiblemente cálido, que acerca al lector o lectora al momento casi al instante. Así transmites, en esta ocasión, tu experiencia en el Polo Norte. ¿Qué te llevó a hacer un cuaderno de bitácora de la expedición?

A: Me llevó a escribir un cuaderno de bitácora varias razones, una de ellas la necesidad de contar esta aventura. No todos los días cinco mujeres supervivientes de cáncer se enfrentan a las adversidades climatológicas y psicológicas que supone recorrer más de cien kilómetros en el Ártico. Es toda una proeza digna de ser contada y leída. Mi cuaderno se llenaba de sensaciones, miedos y mucha superación, y pensé que, además, podría ser un impulso para muchas personas, estén o no pasando por un cáncer. La segunda razón es tan sencilla como que me encanta escribir, me apasiona, y conseguir plasmar un sentimiento con palabras es bastante difícil, pero estaba segura que llegarían hondo, ya que las sensaciones que experimenté fueron tan brutales, que muy mal se me tendría que dar para no tocar algún corazón. La tercera y última razón es la egoísta, me apetecía muchísimo volver a tener otro retoño de papel, ya que el cáncer no permite tener más hijos, pues que estos sean de papel. Es el tercero y pretendo volver a repetir, de hecho vuelvo a estar embarazada en este caso de una novela, ¡me encantan las familias numerosas!

 

  • Ha sido emocionante leerte en una aventura tan sorprendente y tan arriesgada. Cuéntanos qué es lo que recuerdas con más cariño y lo que hubieras preferido no vivir de esa experiencia.

A: Recuerdo con especial cariño la protección que nos procesábamos, siempre pendientes la una de la otra. Éramos una sola persona, de hecho íbamos encordadas la mayor parte del tiempo, de ahí el título del libro “ENCORDADAS“. Recuerdo cómo nos arropábamos al escuchar las tiritonas nocturnas, los trocitos de comida que guardábamos en el bolsillo y que compartíamos cuando nos sentíamos exhaustas. Tantas confesiones, tantos abrazos para darnos calor, tanta energía compartida. Sinceramente, no quito ni un segundo de la experiencia, ni siquiera los dedos congelados por el frío o los ematomas en el cuerpo por las caídas o por dormir en el duro hielo. No quito un ápice de dolor porque ese mismo dolor me hizo sentir muy viva.

 

  • En Encordadas, conocemos la amistad y la lucha conjunta de un grupo de mujeres, que resulta ser emocionante y real. ¿Cómo es tu relación con las mujeres en tu día a día? ¿Qué has aprendido nuevo en esta última experiencia vital rodeada de ellas?

A: Después de soportar temperaturas bajo cero, sentir la humedad fría en nuestra piel durante días, las tiritonas, compartir las escasas raciones de comida, los miedos, las sonrisas y alguna que otra lágrima, entre otras cosas, la relación no podría ser otra que la de una hermana. Y si, además, compartes el hecho de superar un cáncer, ahí ya te conviertes en hermana siamesa. Solemos vernos a menudo, no todo lo que quisiéramos porque Galicia y Madrid pilla un pelín retirado, pero siempre hacemos por vernos, la cordada sigue unida y siempre se mantendrá unida. De esta experiencia he sacado muchas cosas positivas, pero la principal es que se puede ser feliz con muy poco. En el Ártico solo necesitaba la ropa que llevaba puesta un bol y una cuchara, cuando llegué a mi casa no sabía qué hacer con tantos tenedores y tantos metros de casa. He aprendido a valorar más aún los momentos. Si ya el cáncer me dio una lección, esta experiencia la ha reforzado.

 

  • ¿Desde cuándo escribes? ¿Qué te empujó a ello? 

A: En realidad, escribo desde los nueve años, pero como cualquier niña con su diario. Nunca he dejado de hacerlo, sigue siendo una especie de terapia liberadora. Siempre desechaba esos textos y reflexiones, no les daba la oportunidad de ser leídos, no sabía si escribía mal o bien, simplemente escribía. Todo empezó el día que me diagnosticaron cáncer, ese día fatídico fue la primera página de mi primer libro, en este caso, un libro autobiográfico de mi experiencia con el cáncer de mama. Recopilé todas mis dudas, mis sensaciones, liberé todos mis fantasmas, eso sí, contado en clave de humor, para inyectar al lector o lectora la dosis de energía positiva que se necesita en esos casos. He recibido cientos de abrazos de más de seis segundos gracias a este libro, siendo el causante de que a día de hoy siga escribiendo. 

 

  • De tus tres retoños literarios, ¿a cuál le tienes más cariño?

A: Qué difícil pregunta, es como si te dan a eligir entre papá y mamá o alguno de tus hijos. Pues, sinceramente los quiero a los tres por igual, porque con los tres he experimentado muchas sensaciones, diferentes, pero igual de intensas. El primer libro, YO FUI AGENTE SECRETO, mi experiencia con el cáncer, es un canto a la vida, un renacer, es mi viaje a Ítaca. Con el segundo libro, mi primera novela NO ME DES CAVIAR, DAME AMOR Y ALITAS DE POLLO, la historia de una pareja que quiere recuperar esa chispa que se va perdiendo con el paso del tiempo sin saber porqué. Y por último, ECONRDADAS, otro libro autobiográfico, mi cuaderno de bitácora de la expedición al Polo Norte que realicé con otras cuatro mujeres supervivientes de cáncer, es una historia de superación, de lucha y de unión.

 

  • ¿Qué es lo que más aprecias de la vida, Ana?

A: Lo que más aprecio de la vida es la vida en sí misma. Me voy a explicar un poquito mejor con un sencillo ejemplo. Hay personas a las que les gusta viajar, esquiar… etc. A mí me gusta VIVIR, me gusta aprovechar el día con abrazos, besos, risas, paseos, miradas cómplices, orgasmos, con una buena conversación, con juegos con mi hijo, con esa clase de cosas con las que das el día por satisfecho. Jamás he pretendido terminar el día con la casa impoluta, el trabajo al día, o las piernas perfectamente depiladas. He aprendido a priorizar al máximo, los platos pueden estar un día más en el fregadero, pero una tarde perdida con mi hijo es imperdonable.

 

  • ¿Te consideras feminista? ¿Crees que el feminismo sigue siendo necesario hoy en día?

A: Si ser feminista significa que me valoren, que me traten como a un igual independientemente del hecho de ser mujer, querer las mismas oportunidades, tener libertad de expresión en el sentido más amplio de la palabra, querer pasear sola por las calles a las once de la noche y no tener miedo, poder hacer con mi cuerpo lo que me apetezca, querer que las tareas domésticas no sean una asignación para la mujer y sí una tarea para ambos, revindicar nuestros derechos, dar visibilidad a nuestros éxitos, ya sean laborales, deportivos o culturales, porque nos lo curramos y también lo merecemos, pues entonces SÍ soy feminista.

Espero que algún día cesen las manifestaciones, las reivindicaciones, la lucha por nuestros derechos, entonces, significará el fin de las diferencias, los abusos, las censuras y la violencia. Desgraciadamente, queda mucho por recorrer. Por eso, creo que es muy necesario el feminismo a día de hoy, y me apena y me crea impotencia que muchísima gente desconozca el verdadero significado de la palabra feminismo. Para avanzar creo que es muy importante entenderlo, pero poco a poco vamos consiguiendo cosas, nos vamos haciendo un poquito más visibles... Aunque, los micro-machismos en el vocabulario, en los dibujos animados, en la publicidad, en los libros, en las aulas, en casa, en la manera de expresarnos siguen estando muy presentes. Se sigue “mal educando” a los niños y a las niñas de mala manera, con cuentos de princesas, con juegos y regalos sexistas. Si la mamá o el papá le enseña a su pequeña o pequeño que el príncipe siempre tiene que salvar a la princesa, si desde que naces te asignan el color rosa para diferenciarte, ahí está la involución. En nuestra mano está que las futuras generaciones crezcan con una mente limpia y sana de machismos.

 

¿Cómo ves el panorama cultural en nuestro país? ¿Muy negro o con esperanza?

A: Hace años que dejé de ver la televisión, me cansé de ver guerras, hambre, injusticias, asesinatos, violaciones y corrupción. El mundo está enfermo y los medios de comunicación manipulan a su antojo cualquier cabecita vulnerable y yo decidí no ser una de ellas. Por eso, soy muy selectiva al elegir el medio de información. Aunque ya digo, vivo en un mundo paralelo, me dedico a mi familia, a mi trabajo a las cosas que realmente me llenan el día. No necesito dos y tres horas de informativos y prensa para parecer una persona más culta. Intento evitar los temas relacionados con política y religión, nunca llegan a buen puerto, además de ser una pérdida de tiempo. Si es cierto que me enfada la falta de espacios dedicados a la ciencia, al arte, a la buena música y al deporte. Sin embrago, abundan los Realities, la prensa rosa y el reguetón y, eso sí me asquea sobremanera.

Afortunadamente, hay mucha gente buena, justa con valores, de buen corazón que hacen mucho bien, que se unen, que luchan y dan buen ejemplo, con eso me quedo.

 

  • ¿Qué es para ti el éxito?

A: Para mi el éxito es reconocimiento, es esa palmadita en la espalda, ese abrazo de más de seis segundos, esas palabras de agradecimiento por lo que has hecho, ya sea escribir un libro, cantar una canción o hacer una tortilla de patata.

 

  • ¿Qué sueños te quedan por cumplir?

No tengo una lista de deseos. Simplemente vivo al día, la vida es una improvisación. Para mí es un sueño levantarme cada mañana. Y, si puedo pedir algún deseo, pediría una cura para el cáncer y una máquina para sanar almas y limpiar mentes podridas.

 

  • Eres un culo inquieto y una persona repleta de vida, como transmites en cada una de tus obras. También rebosas mucho amor  a tu familia, a lxs demás y a ti misma. Seguro que ya tienes en mente nuevos proyectos vitales y profesionales o literarios. ¿Nos adelantas alguna novedad en exclusiva?

A: Estoy en el segundo trimestre de embarazo de mi cuarto libro. Me gusta disfrutar esta parte, de hecho, es la que más disfruto, qué tontería. Le he pillado el gustillo a esto de escribir y, si mi madre dice que lo hago genial, entonces, seguiré haciéndolo, porque ya se sabe que las madres son muy sabias y siempre hay que obedecerlas.

En este caso, será una novela, tratará sobre la vida de Tábata, una mujer que pasa de los cuarenta años, madre de dos hijos adolescentes un pelín rebeldes y una relación matrimonial prácticamente inexistente. Una historia de la cual muchas mujeres se sentirán identificadas y también servirá de reflexión para muchos hombres. Espero que guste y transmita tanto como mis anteriores publicaciones. Con eso me doy por satisfecha.

  

¡Te auguramos grandes éxitos, dulce Ana! ¡¡Infinitas Gracias!!

 

 

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