Feminazi, ¿quién?

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Por FEM julio 31, 2018  más artículos

 

De tanto decirlo deben ser pocas las personas que no hayan oído hablar en algún momento de las “feminazis”. A vox populi, este término se usa con sentido peyorativo para desprestigiar a esas mujeres que, siendo feministas, suelen ser vistas por personas sin deconstruir como unas exageradas que quieren someter a lo hombres a una dictadura de género.

Para que nos entendamos, cada vez que una mujer pretende defender algún derecho que cree que no tiene como deberíamos, hay alguien ofendido que la acusa de “feminazi” y se queda tan a gusto.

Esta palabra asocia la pretensión de reconocimiento por parte de las mujeres con uno de los exterminios más grandes y cruentos que vivimos en el siglo XX con la alemania de Hitler y el nazismo. Disculpadme, compañeras, si no soy capaz de poder reapropiármelo, pero tal comparación me parece abominable.

Esto de la reapropiación ha pasado con otros términos como bollera con el que se pretendía insultar a las mujeres lesbianas y que, cansadas de oírlo, comenzaron a llamárselo entre ellas para quitarle hierro al asunto, comparando su sexualidad con un producto comestible.

También ha sucedido con el término maricón, pasando de ser un insulto por “parecerte a una mujer”, el machismo y la misoginia haciendo de las suyas, a ser asumido por la comunidad y usarlo como un adjetivo más con el que reconocerse homosexual en el caso masculino.

En ningún caso, la idea asociada es tan heavy como esta. No tengo claro si me gustaría la idea de que la gran potencia del movimiento feminista esté haciendo que el nivel de miedo y rechazo hacia este esté provocando estas consecuencias... Dentro del movimiento, hay opiniones diversas y ya existen quienes se autodenominan “feminazis” o tildan a otras mujeres de serlo, pero no con sentido peyorativo, sino con la satisfacción de saber que defender el patriarcado que tiene que caer es más importante que hacer caso a cómo pretenden insultarnos por el hecho de hacerlo.

Históricamente, este término fue acuñado por Rush Limbaugh en su libro Cómo deben ser las cosas. Este señoro, porque lo de señor se le queda corto, no podía entender que las feministas pidieran el aborto libre y creía que quienes abortaban estaban asesinando, comparando este acto con el holocausto nazi. Ahí es nada...

Ahora que ya sabes de dónde viene y cómo se usa el término, solo te queda decidir si vas a usarlo o no. Puedes contarnos tu experiencia y cómo lo ves tú justo debajo.

 

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Fuente: Elsiglodurango

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