La culpa nunca es nuestra

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Por Q mayo 24, 2019  más artículos

 

 

La culpa nunca es nuestra. Eso que se os quede marcado a fuego.

Cuando una mujer es violada, el culpable es el asqueroso ser que comete tal delito atroz.

Desgraciadamente, estos violadores son hombres, y claro que no son violadores todos los hombres, ya lo que faltaba, pero los que lo son, esos hombres educados en un sistema que les da alas para hacer lo que hacen, el asco y la rabia nos traspasa la ropa a todas las mujeres, pues todas nos sentimos en ese mismo instante indefensas, vulnerables y posibles víctimas de depravados como el violador de turno del que nos han hablado en las noticias.

Prácticamente todos los días conocemos nuevos casos de violaciones grupales, de abusos a niñas y mujeres o de intentos fallidos.

El último, aquí en Málaga, España, un intento de violación a una mujer en su lugar de trabajo, una panadería, a plena luz del día, por parte de un cliente habitual, sin esperarlo, sin sospecharlo, sin imaginar que algún día esas horribles situaciones que viven otras mujeres le pudiera estar pasando a ella.

Es, en ese momento, cuando escuchas su testimonio, cuando entiendes el miedo que ha sentido y el que seguirá sintiendo el resto de su vida mientras su agresor queda en libertad, cuando el dolor, la rabia y el asco se apodera de ti, tú, mujer, y de ti, tú, hombre, si eres capaz de ponerte en su lugar.

Es reconfortante ver cómo tu pareja, tu padre o tu hermano, escucha a tu lado el mismo testimonio con cara de horror, pero no es suficiente, pues aunque tengas la grandísima suerte de acompañarte de hombres de verdad, el violador despiadado y repugnante que solo quiere someterte se manifiesta cuando y donde menos te lo esperas y, entonces, ya no es una noticia que ves en la televisión o en las redes, sino una realidad repugnante que te toca llevar a tus espaldas el resto de tu vida.

Por esto, es hora de pedir concienciación a hombres y mujeres ante una situación que no cesa y que puede rozarnos el alma mucho más de cerca de lo que pensamos en cualquier momento.

Educación, respeto y empatía.

No somos objetos.

No estamos de prestado.

No provocamos por ser como somos.

No es no, joder, no es tan difícil.

 

 

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