Mi hijo me preguntó si podía tener vestidos

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Por Editorial agosto 28, 2019  más artículos

 

Hace unas semanas, Diego me preguntó si podía tener vestidos. Le contesté que qué tipo de vestidos quería (si quería disfraces o sí los quería para estar por casa) y me dijo que quería vestidos normales para salir a la calle. Le dije que sí, que cuando fuéramos a comprar la ropa del cole, le compraría un vestido. Se puso feliz.

Cuando me dijeron a las 12 semanas de embarazo que estaba gestando un niño, nunca pensé que seis años después iría a comprarle vestidos, pero Diego me enseña constantemente a desdibujarme, a deconstruirme. Con él aprendí que la vida no es blanco o negro, sino que hay verdes, naranjas y amarillos por todos lados.

Antes de irnos de compras, estuve hablando con él, ya que somos conscientes de que algo tan simple como ponerse un trozo de tela que le gusta, puede desencadenar ciertas miradas o burlas. Sin embargo, coartar su libertad no entra en nuestros planes, porque sabemos que un vestido no es nada malo, porque poniéndoselo no hace daño a nadie, todo lo contrario, es algo que él desea. Así que le conté que actualmente los escoceses siguen llevando kilt (la falda), aunque ya sólo lo hagan en bodas y eventos. Que los marroquíes también llevan la chilaba con total normalidad. Hombres y niños siguen usando el kimono o la yukata en Japón. En India los hombres visten el dhoti. En Polinesia visten el salong. En África Occidental el shariki. La fustanela en Grecia o Albania. ¡Hasta los sacerdotes usan sotanas!

Así le expliqué que aunque la ropa, de algún modo, puede definir la personalidad de quien la viste, esa misma personalidad no debe cambiar si alguien le dice algo. Porque la ropa es ropa, algo material que no tiene género, aunque algunas personas se empeñen en pensar que sí. Y no tiene nada que ver con querer ser niña, niño o niñe, al menos así lo dice él. Con lo que sí tiene que ver es con dejarle volar y hacer que se sienta seguro.

Hay mil formas de educar a los niños, pero el respeto debería de enseñarse siempre lo primero. Solo así, cuando un niño decida vestir como le gusta o jugar con lo que le gusta, no lo hará con vergüenza porque no habrá nada de lo que avergonzarse. Y por suerte, eso Diego lo sabe bien.

 

Autora: @mamatambienaprende

 

Foto de portada: @mamatambienaprende