Follodrama: Que me lo coman mal y otros dramas sexuales

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Por Nina diciembre 16, 2017  más artículos

 

Hoy va el día de dramas. Para que luego tengan para criticarnos por exageradas. Pero, no señoras, de exageradas nada. Que llevamos mucho tiempo calladas y ahora que estamos fuera de la jaula hemos aprendido que una tiene que expresar lo que siente, o en mi caso, aquí, lo que no siente.

No sé qué es peor, que tu pareja no te lo coma o que te lo coman mal. Esa es una de las múltiples desgracias que sufrimos las mujeres en la cama. 

Mi primer recuerdo recibiendo sexo oral fue, más que placentero, una odisea (u odisea la de mi pareja en ese momento que no sabía ni dónde chupar). Succionaba como si de la cabeza de una gamba se tratase, sí, literal, poco más y crea vacío en mi vagina. Tras el modo succionadora me encontré el aspersor, una mezcla de movimientos con exceso de babeo en mi delicada vagina que mejor olvidar, y el modo estropajo, que destrozaba mi clítoris con sus dedos frotando como si quisiera deshacerlo. O el que directamente te mete los dedos secos causándote una fricción e irritación que te durará una semana. Lo peor es que confunden el “No, no, para” con que te está gustando y no te queda otra que apartarlo de una patada.

Peor que eso es que, directamente, no existan los preliminares (por lo menos lo intentan, otros ni eso). Sí, se creen que todo es meterla y sacarla y eso NO ES ASÍ, y es que llegas a ese momento en el que estas más seca que una mojama y eso no entra ni para atrás, ni motivación ni hostias. Y en vez de hacer el amago de darte un poco de placer oral o intentar ponerte como una moto, se escupe los dedos y eso que entre como sea, pero poco esfuerzo más por su parte. No señor, no hagas eso por favor, por ahí vas muy mal.

Y llega el acróbata con complejo de Nacho Vidal que quiere hacer piruetas con tu cuerpo y prueba 20 posturas distintas en menos de 10 minutos como si salieras de un circo (mis piernas no dan para más, no lo intentes). Parece que en vez de tener sexo, quiere grabar todas las escenas de las últimas pelis porno que ha visto y sin guion previo ni nada... En fin... Estos son los cirsos que nos montamos las mujeres cuando no recibimos el placer que esperamos en una relación sexual...

Llegamos al momento 50 hostias de Grey, del pavo que se vio la peli y sin tener ni idea de BDSM le da por probarlo contigo y en plan sorpresa. Compra las esposas en el chino, te ata los ojos con su camiseta e intenta recrear la escena de la película volviendo al punto 1 de la situación, ni sabe comerlo, ni sabe tocarlo.

Definitivamente, la vida no es una película porno, mi clítoris y mi vagina se deben tratar con la delicadeza que merecen (y, por favor, lávate las manos antes de acercarlas a mi paraíso). 

Y la culpa de todo esto la tiene la educación sexual nula en las escuelas y basada únicamente en pornografía de la mala (jalá existiera la buena, pero no), que nos enseña a tener sexo falocéntrico pero no a crear y sentir placer, con lo que terminamos adquiriendo falsas expectativas sobre ello y relaciones sexuales de mierda, en las que todo gira entorno a su miembro creyéndose que con solo tenerlo ahí bajo entre las piernas está todo hecho ya.

Total, mi novio no me lo come, de eso iba el artículo cuando comencé a escribir, pero me fui por las ramas. Me voy a depilar, ponerme el último conjuntito sexy que me he pillado y a intentar pasar un buen rato. Eso sí, antes le explicaré un par de cositas a mi acompañante. Porque si no, mejor sola que mal acompañada y mal follada.

Si tienes la suerte de estar con un hombre que sepa valorar tu sexo como mereces, o con una mujer, házselo saber porque no es tan común como parece desde tu burbuja de amor. Si, por el contrario, no te sientes satisfecha, también háblalo y no te quedes con las ganas de saber lo bien que se pasa cuando te lo comen en condiciones. Con ambas opciones, sé valiente y comparte esta reflexión que todas hemos comentado alguna vez entre nosotras y etiqueta a quien te dé la gana, ya sea para echaros unas risas o para mandar una bonita indirecta a alguien. 

 

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Foto de portada: UNIVIS