Mi abuela

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Por Editorial abril 3, 2019  más artículos

 

–Déjeme que le diga, «mija». Yo que soy más vieja, algo más que usted aprendí.

–Ay, dígame.

–Cuando una ve que le queda menos tiempo, todo se simplifica y se hace más fácil, se lo digo como lo sé. No sufra por minucias; le roban energía que necesita para lo importante.

–Qué gran verdad –cabecita mirando hacia abajo.

–Es bueno aprender a distinguir lo fundamental de lo superfluo. Mucho trabajo agota; un desayuno con amigas le da energías y pilas pa rato. «Mija», déjese querer sin pensar que va a salir herida o que se aburrirá mucho en las relaciones a los pocos años.
Y pare ya los reproches al de enfrente. Nadie tiene la culpa de lo anterior, de lo anterior y de lo anterior hasta el anterior de cuando vivía en familia y poco decidía.

–Ya, entiendo.

–Cuide su cuerpo, «mija». Pero sin obsesiones ni perfecciones extremas. Coma, dele gusto y disfrute. Usted ya sabe que las carnes necesitan sazón.

–Eso es verdad –dando con el pie en una piedrecita.

–Ríase, carajo. No me sea tan profunda, que se le pone cara de topo.

–Ay, es así.

–Y aprenda, claro, pero sin ansiedad. Cinco títulos de cursos más en el armario no le aportan nada. Pasear y meditar le hacen más bien.

–Cómo lo sabe.

–Y no se restrinja el cariño. ¿Pa cuándo lo va a dejar? Si alguien le importa, dígaselo, si le sale pida abrazos o proponga darlos, acaricie, haga el amor, «mija», no se prive del plasser.

–Sí, esto me viene bien.

–Y déjese de chorradas con la edad, niña. Está usted divina. Y lo estará cuando tenga mis años, que las diosas lo permitan.

–Ay, gracias.

–De nada, «mija». A veces se me va usted por la tangente y tengo que venir a colocarla. Y páseme un purito y el vaso con el ron, que café ya he tomado y ¡Assuca!

 

 

 

Texto de María Sabroso: “Hay días en que viene la abuela cubana y yo la escucho.” 

 

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