Disculpad que os moleste, pero nos siguen asesinando

 1843
Por FEM febrero 1, 2018  más artículos

 

Cuando comienza el machismo por parte de tu pareja no lo ves, eres incapaz de darte cuenta porque te anulan, te hacen sentir como si no fueras nada, no te enteras y aunque la gente (alguna) te lo diga. “¿Tú cómo puedes aguantar a esa persona?” Yo decía es que no, es que no, no es para tanto, no, no es eso, a mí me hace mucho más… Pero, es el miedo o esa presión que te hacen sentir que tú tienes que, no sabes cómo, pero no eres consciente de eso. Es porque realmente tú quieres a esa persona, se podría decir que el amor es ciego, quizás no al 100%, pero a un 70% sí.

La culpa, en cambio, sigue recayendo sobre ellos, no perdamos esto de vista, son ellos quienes te hacen sentir poco más que basura, distorsionándote la realidad para que tú no veas más que lo que les interesa. Es muy triste que este comportamiento se vea apoyado por la sociedad, se defienden entre ellos, entre mucha gente. Es mejor tapar que hablar y enfrentarnos a la realidad. Con esta filosofía, las perjudicadas somos las consideradas las más débiles, las mujeres.

 

La base de todo esto es la educación, desde las edades más tempranas y esa burbuja machista iría desapareciendo. No solo desde la escuela, voy más allá, desde que un ser nace hay que inculcarle esa idea de que todos somos personas y que nuestras diferencias no nos hacen mejores o peores, sino que ante todo somos iguales, no importa tu sexo o tu fortaleza física en este aspecto. Ellos pueden ser aliados feministas, pero siempre partiendo de una buena educación, si la que tenemos hoy en día no cambia, jamás vamos a llegar a ese punto. Si no son capaces de entender ese miedo o esa repulsión e impotencia porque no lo han sufrido, no pueden encabezar una lucha por lo que no viven día a día y de la que muchos aún no son conscientes.

La educación se queda al descubierto cuando vemos la diferencia histórica entre la importancia que da a los hombres frente a la escasez de mujeres, es parte del machismo. Son ellos quienes han de relucir y ensalzarse aunque al descubierto quedan sus logros y sus carencias. Si invertimos la situación y fuesen las mujeres quienes decidieran el destino del mundo, tal y como llevan los hombres haciendo siglos, estoy segura de que no habría tantas guerras, ni hambre, ni pobreza, ni social, ni en educación, partiendo de la base de que no habría tanta desigualdad.

Por mucho que se empeñen, si no miramos de forma diferente la educación seguiremos sin evitar tantos problemas como sufrimos las mujeres aún hoy en día. La única solución es abrir los ojos y no se pueden abrir sin una buena red social que te respalde. Todas oímos lo de “no aguantes eso” o lo de “¿pero a qué esperas para denunciar?” Sin embargo, una vez has decidido poner fin a esa tortura no solo física, porque como dicen por ahí no solo duelen los golpes, sino que el machaque psicológico es el más bestia y, aunque pasen muchos años siempre quedarán rastros de ese miedo, de ese no considerarte persona individual y capaz de cualquier cosa que te propongas.

Es muy fuerte que cualquier persona se atreva a juzgar a la ligera la situación personal por la que pueda estar pasando otra. Debemos intentar ayudar, brindar todo nuestro apoyo, pero juzgar sin sentido solo tendrá como consecuencia que la víctima se sienta peor aún. Es muy fácil señalar con el dedo siempre que no estés envuelta en esa horrible situación, por eso, deberíamos ser más empáticos y cuidarnos muchas veces de opinar por el placer de hacerlo, porque la vida de cualquiera puede quedar dañada seriamente.

Como ser humano, cada quien, según la teoría, tiene libertad de movimiento y de elección en cuanto a la ropa que viste o por dónde pasa una noche a las 3 de la mañana, digo en teoría, porque en la práctica a las mujeres se nos juzga por nuestra ropa, la dama o la prostituta, la señora de su casa o la buscona, es algo muy triste y que parece antiguo que aún hoy estemos hablando de esto. Lo malo es que hay mujeres que siguen sin darse cuenta de todas estas limitaciones impuestas por el hecho de haber nacido con determinados órganos reproductivos.

Seguimos siendo trozos de carne, objetos como los que se compran y se venden, el ejemplo más claro lo vemos en la prostitución o en las discotecas más retrógradas, ellas no pagan y ellos pagan por ver la mercancía que ha llegado (muchos dirán que de forma voluntaria) aunque no seas consciente de que la publicidad te hace ser justo eso.

Cuando tu entorno, en el mejor de los casos, te advierte de que esas conductas no son aguantables, como tu visión está totalmente distorsionada, la primera reacción es protegerlo a él, ni siquiera te planteas si lo que te dicen puede ser verdad, no entiendes qué quieren los demás, si tú le quieres y te excusas en un constante “no es para tanto”. Llega un punto en que estamos peleando contra nosotras mismas, todo esto de una forma ciega y automática porque “él no es así”, porque “no lo conocen tanto como tú” y cuando por fin puedes mirar atrás habiendo salido de todo eso la mayor tortura es el preguntarte cada día “¿cómo estaba tan ciega?” Si os dais cuenta, siempre la culpa es nuestra, por hacer, por no hacer, por decir, por callar, esta situación es muy triste para nosotras porque nos deja sin margen de maniobra para poder cambiar el sistema desde donde está podrido.

 

Si todas las mujeres nos uniéramos con esa palabra tan bonita llamada sororidad, esa unión para hacer el bien, ya que hay quienes nos consideran superheroínas, como en el tema de conjugar maternidad y vida laboral, aunque ese es otro tema y no quiero divagar… lo que os decía que si todas nos uniéramos el mundo sería un lugar concebido de una forma totalmente distinta.

Porque hasta hoy, no importa que ellos mismos hayan visto imágenes en telediarios día sí y día también sobre mujeres marcadas como ganado, con un código de barras tatuado en la nuca, como cualquier mercancía. Porque no importa que les quiten a sus hijos cuando se quedan embarazadas si él no los quiere y que las asesinen cuando tratan de escapar o ya simplemente no les sirven para seguir siendo violadas. No sirve de nada demostrar con datos reales que nunca han muerto en un año 30 hombres a manos de sus parejas o exparejas en España, porque quien te saca ese dato no está dispuesto a saber la verdad.   

Hay quien cuestiona hasta el nombre de la "ley contra la violencia de género" para quien no le quede claro se llama así porque las mujeres son privadas de sus derechos, de su dignidad y son maltratadas y asesinadas por el hecho de ser mujeres. Lo ridículo es que cuestionemos el título de la ley y no seamos capaces de ver que el terrorismo machista lleva a sus espaldas más muertes que las que se adjudica a ETA. No importa que te quedes sin aliento explicando conceptos como Patriarcado, problema de Estado, violación, diferencia salarial, techo de cristal, cultura de la violación, normalización del acoso, sexualización de las niñas, desigualdad o feminismo porque saldrán con excusas absurdas que te dejarán sentado de culo.

 

Parece que las feministas pedimos lo imposible al pedir que se razone y que todos seamos consciente del mundo en el que vivimos para poder conseguir la ansiadad igualdad, pedimos empatía, aunque parece que para algunos la empatía ha muerto. No hay más ciego que el que no quiere ver, siempe se ha dicho, y no quieren ver porque tienen interiorizado que no es su problema. La discriminación, violación, maltrato y asesinato de las mujeres de su entono, es lo único que les abrirá los ojos, que hará que sea su problema.

Es así de triste,

porque la empatía,

ha muerto.

¿Qué hacemos entonces? Seguir la conversación abriendo conciencias, seguir la vida, porque la empatía ha muerto para los machistas, pero no para ti y para más como tú. Cada vez despiertan más de los que eran ciegos, capaces de ver con un poco de ayuda y al final, los empeñados en no abrir los ojos, darán igual porque estarán haciendo el ridículo y entre todxs se lo haremos saber.

 

Y recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!

 

Fuentes: 

Junta de Andalucía

Ministerio de Interior

Foto de portada: twitter