Lo reconozco. ¡Soy adicta al móvil!

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Por Q septiembre 24, 2016  más artículos

 

Así es, cada vez más personas como tú y como yo sufren de este trastorno, pues así lo reconoce como tal la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos. Los científicos de esta universidad han declarado que las personas que viven pegadas al móvil presentan rasgos propios del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Es en mayor cantidad la juventud la que se declara abiertamente adicta al móvil, mientras que una población más madura achaca a la joven su obsesión desmesurada. Y, en cierta medida, es así.

Pero, hay que tener en cuenta que esa generación ya nació con estos aparatos tecnológicos debajo del brazo, los llevan utilizando como parte de su cotidiana rutina desde muy pequeños y, si a nosotros este avance nos pilló ya pasada la pubertad, y aun así, nos ha conseguido atrapar a todos como adeptos, con más razón a ellos que los han tenido ahí desde siempre.

No se trata de echarnos la culpa de por qué el móvil se ha instalado en nuestras vidas, pero sí de enseñar cómo usarlo, de sacarle el partido que tiene, la seguridad que nos da que nuestros hijos lo lleven consigo cuando están lejos de nosotros. 

 

Aun así, lo que descubrieron los ciéntificos de la Universidad de Virginia no nos tranquiliza mucho respecto al uso del móvil. Sentenciaron que las interrupciones constantes de los teléfonos móviles nos vuelven más hiperactivos y nos hacen perder la atención en cualquier actividad. Esa dependencia nos hace cometer muchos más errores fruto de despistes, nos impide prestar atención a las conversaciones y nos vuelve más inquietos, nos empuja a hablar excesivamente y a interrumpir a los demás y nos impide permanecer sentados en un mismo lugar. 

 

No quiere decir que todos seamos hiperactivos, pero sí que podemos tender a sufrir estos síntomas en determinadas etapas de nuestra vida. Es por este motivo, porque es muy fácil que nuestros hijxs caigan en las redes de la adicción incontrolable al móvil, por el que debemos enseñarles sus usos, sus momentos. No se trata de prohibirlo y que no lo huela hasta los 18, pero sí de que su uso sea moderado y que, sobre todo, se le saque todo el beneficio que sí nos aportan las nuevas tecnologías.

Por ello, QFem te recomienda que, si tu móvil se ha convertido en una extensión de tu brazo y no te despegas de él para absolutamente nada, que hagas un ejercicio de relajación de vez en cuando. En esos momentos que ya no puedes más, que tienes mil cosas por hacer y la casa y toda tu vida se te echa encima, despégate de él, evádete con un libro, transpórtate a otro lugar que no huela a tecnología.

 

Y, ante todo, reconócelo. Ese siempre es el primer paso.

 

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Foto de portada: We heart it