Cómo dejar de usar sujetador sin volverte loca en el intento

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Por FEM agosto 20, 2018  más artículos

 

Hace meses que este trozo de tela que se empeña en dejarnos nuestros pechos más aplastados y reunidos, me molesta mucho más que de costumbre. Ya avisaba con el anterior artículo que escribí sobre este tema, adiós sujetador”.

Antes, inocente de mí, jamás me había cuestionado si quería usar esta prenda o no. Es como tu ropa interior, desde pequeña te enseñan a que tienes que llevarla y no hay más que decir. Esta, en concreto, había que usarla para que “no se marquen tus pezones y los vean los niños”. La vergüenza impuesta, la censura marcada y la sexualización de lo desconocido, menudo cóctel hemos creado en un momento.

Soy consciente de que el sujetador es el aliado perfecto para aliviar los dolores de espalda que producen las mamas en algunas ocasiones, pero si tienes el pecho pequeño (para mí, esta medida es que puedas saltar sin que te sea molesto), el sujetador solo es una imposición más de las que nos hemos comido sin darnos cuenta. No te preocupes si de repentete te has enterado de que no tienes ninguna obligación de llevarlo, si has asumido que tu pecho es perfecto tal y cómo es y, ahora mismo, solo tienes ganas de quemar todos los sujetadores que tienes. Vale, vale, he ido un poco deprisa, rebobino. Tampoco es que sea tan sencillo acabar con una práctica que tienes tan rutinizada y sentirte cómoda con el cambio sin que haya “problemillas” de por medio.

 

 

Hace una semana que me negué definitivamente a usar ningún tipo de sujetador, sea verano, invierno, esté en casa o en público y, sobre todo, me encuentre con quien me encuentre. Mi cuerpo no merece la presión y las molestias a las que lo llevo sometiendo desde los 12 años y, ahora, a los 23 he decidido ponerle fin.

Hermana, si tomas este camino no esperes que sea fácil, recibirás comentarios de familiares, allegados y desconocidos y, por la parte más tímida, miradas; notarás cómo en la calle parece no haber tema más importante que la libertad de tus mamas. Este momento es fundamental. Si en este punto eres capaz de sobreponerte a la situación y entender que lo que no es lógico es que vayamos juzgando, sin ton ni son, en lugar de pensar que “es tu culpa por ir provocando”, tendrás más de la mitad del camino recorrido. El principal problema al que nos vemos sometidas se da cuando no entedemos que el sujetador puede ser un accesorio más pero, en ningún caso, nadie debería sentirse mal por no llevarlo. Es la vergüenza sistematizada y el estereotipo de que si no tienes un pecho grande, redondo y a la alltura de la boca, no es bonito. ¡Venga ya!

En todo este proceso de abandono del sujetador, he intentado apoyarme en mujeres que también estaban pasando por este proceso que te lleva al “No bra club”, el club de las mujeres sin sujetador. Entre mis adoradas, no puedo dejar de recomendaros la libertad de ambas, Lupita Hard y Noemí Casquet. En algún momento, he dudado sobre si llevar o no sujetador, verlas haciéndole frente a cualquiera que se atreva a decirles algo por dejar en libertad su cuerpo, ha hecho que yo también me sintiera capaz, ahora os toca a vosotras ¿Os apuntáis al No bra club?

 

Puedes contarme tu experiencia y dejarnos consejos para las más novatas. Os leeré a todas con ilusión.

 

Antes de irte, recuerda… ¡Sí ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!

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