Lenguaje, género y sexo

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junio 11, 2018

 

En el mundo existen alrededor de unas 6000 lenguas diferentes que cambian día a día, introducen nuevos términos, evolucionan y algunas desaparecen. El español es una de las lenguas que más hablantes tiene en el planeta junto con el inglés, el ruso, el chino mandarín y el hindi. 

Cuando nos enseñan de pequeños las letras, la primera es la “A” y los diccionarios se organizan siguiendo el orden alfabético pero, ¿siempre es así? Va a ser que no. La “A” es también la misma que denota la marca de femenino. Por el contrario, la “O”, la decimosexta letra del alfabeto y que indica el género masculino, ha ido escalando puestos e imponiéndose delante de la “A” hasta llegar a superarla. De este modo, contrario va delante de contrariaexinanido delante de exinanidaindumentario delante de indumentaria. 

Pero esta postergación entre géneros en la lengua va aún más lejos. Hay palabras que tienen un significado diferente dependiendo de si se manifiestan de forma femenina o masculina. Así es como "zorro" es una persona astuta y taimada, "zorra" es una prostituta. Las expresiones que tienen que ver con los genitales de los dos sexos tampoco se libran: que algo sea la polla significa que algo es bueno, divertido o genial. En cambio, si ponemos coño y le añadimos el sufijo aumentativo -azo, damos a entender que algo es aburrido, un coñazo. También hay otros ejemplos donde un adjetivo no tiene un equivalente masculino cuando es nocivo, como ser una arpía, una víbora o una pécora pero, tampoco hay una palabra equivalente femenina si es positiva, como ser caballeroso. 

Estas expresiones y adjetivos hacen pensar que las palabras formadas a partir de expresiones y adjetivos del género femenino, se relacionan con algo despectivo, ofensivo, dañino y negativo mientras que las palabras creadas a partir de un término masculino, se relacionan con algo bueno y positivo. Otra vez, volvemos a comprobar que, incluso en el lenguaje que usamos a diario, hay machismo.

Cuando se emplea el masculino genérico o la palabra hombre para englobar tanto a hombres y mujeres, estamos excluyendo y haciendo invisible a la mujer. Un ejemplo: los niños que hayan acabado los deberes pueden salir. Con esta inocente frase nos estamos descartando a las niñas, mientras que en el siguiente ejemplo, los niños y niñas que hayan acabado los deberes pueden salir todos están incluidos. Algunos aludirán a la economía del lenguaje. Algunos no se dan cuenta del machismo del lenguaje.

El lenguaje es adquirido y, a la vez, es producto de nuestra evolución como sociedad. Puede que ahora debamos plantearnos qué clase de normas lo construyen y qué clase de vocabulario es el que estamos enseñando a la próxima generación

 

Que el lenguaje es sexista no es algo que nos sorprenda de nuevas, lo que sorprende es que sigamos sin ponerle remedio alguno.

 

 

                                                                                                                                    Colaboradora: Blanca Olivares Herrera

 

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Foto de portada: pinterest