Me gustan muy machos

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Por Nieve Cruda mayo 28, 2017  más artículos

 

Definición de "macho" según la RAE: Animal de sexo masculino. Coloquialmente para dirigirse al hombre de sexo masculino. Y un montón de definiciones coloquiales y lugareñas que van desde fuerte y valiente hasta necio o cerdo como se dice en Cuba.

¿Por qué escribo esto? Hace poco en contestación a un artículo de nuestra revista, leí un comentario de una mujer que utilizaba este vocablo para definir sus propios gustos personales respecto al hombre.

Tengo una amiga socióloga con la que a veces hablo de este tema y sobre las acepciones: “es muy macho” o “es muy femenina”. Aunque esta vez quiero referirme a los hombres, a la educación castrante y la confusión existente entre lo que es la virilidad, masculinidad y ser un hombre de verdad. Muchas veces hemos oído a nuestras abuelas decir aquello de “es un hombre que se viste por los pies”. Estos términos siempre se refieren al honor, el valor, la fuerza y un largo etcétera de adjetivos positivos que se presuponen a los hombres buenos. Frases antiguas sin mucho sentido como aquella que dice: “deme una sábana para dos cuerpos” refiriéndose a las de 135cm (nunca pensarían que somos una descuartizadora y que las vamos a usar para ocultar dos cadáveres).

También hemos oído más de una y otra vez que a las mujeres nos gustan los chicos malos y que luego nos emparejamos con los buenos. Este tipo de pensamiento relega a los hombres en dos grupos, los James Bond perdonavidas, peligrosos, a veces atormentados, enloquecedores, egoístas, irresistiblemente sexuales, que te pegan el polvo mágico, ese que cuando acaba les hace desaparecer por completo. Chulos pirulos adalides de los peores spots de Soberano o Varon DandyO los hombres buenos, que son manejados por mujeres malísimas y lagartonas, capitanesas. Tontos del Bote que no son capaces de decidir absolutamente nada. Falderos que ayudan a sus mujeres, ¡Fíjate tú! Y hasta sacan a los niños al parque mientras ellas ahí... ¡sSe rascan la barriga! Vagos que no trabajan porque son unos mantenidos de sus parejas, sean hombres o mujeres.

 

Voy a contaros la historia de un hombre...

Este hombre fue padre joven. Como mucha gente de este país, tuvo que emigrar con toda su familia en busca de un mejor futuro económico. Este hombre sintió inseguridad y la reconoció, a raíz de aceptar sus miedos, tuvo la capacidad de enfrentarlos. Entendió que dejar fluir las emociones era un síntoma de fortaleza. A veces, cuando su mujer le decía “te amo”, sus ojos se llenaban de lágrimas. Lloraba de amor, de alegría y de tristeza.

Un día, su mujer enfermó, volvieron a su país en plena recuperación. Ella tuvo un terrible accidente.

El asumió todos los roles en ese momento. La madre, el padre, el compañero, el enfermero, el pilar de fuerza que hizo que la unidad de aquella familia no se derrumbase. Combatió de nuevo sus temores: los médicos, sus posibles malas noticias, que ella pudiese quedar inválida, la falta de trabajo y la escasez.

Dos años pasaron.

Su mujer mejoró, pero él siguió comportándose igual, como un magnifico valiente que peleó y sigue peleando junto a los suyos en esta carrera intensa que significa vivir.

Este hombre educa a su hijo varón con la palabra y el ejemplo. Lo educa para que entienda que las mujeres somos compañeras de camino y no rivales u objetos a poseer. Lo educa en la igualdad de derechos y deberesLe enseña que los chicos sí pueden y deben llorar porque es una manera de eliminar el estrés.

Le pauta que la pareja ha de ser un universo de respeto, donde la comunicación nos sirve para hacer viajes interplanetarios de Venus a Marte y que se puede sostener y ser sostenido porque en su pequeña familia todos son motores impulsores.

Este hombre grande no es grande por ser hombre ni buen hombre por ser hombre bueno (disculpad este galimatías de palabras)... Es grande como ser humano, nació con la sensibilidad y el amor dentro de sí y ningún patrón arquetípico social le afectó para ser lo que es hoy en día.

Un ser vivo adulto, emocional y racional que, como todas las personas, se viste por los pies.

Dejad que vuestros hijos se pongan tacones o se pinten los labios cuando son pequeños si quieren. Os aseguro que esto no afectará a su crecimiento. Hace mucho que dejamos de entender la masculinidad como una cárcel represiva de emociones y sentimientos, pose antinatural que nos lleva al estreñimiento crónico emocional.

 

Gracias JIB.

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Foto de portada: pinterest